Fútbol

Real Madrid y Atlético de Madrid se juegan la Liga de Campeones en Lisboa

Señoras y señores, damas y caballeros, seres de todo credo, raza y condición bienvenidos a la final de la UEFA Champions League. La mejor competición del mundo alcanza su cénit con la final que disputan Real Madrid y Atlético de Madrid en Lisboa, en Da Luz. Por primera vez en la historia, dos equipos de la misma ciudad jugarán la final. La obsesión de conseguir La Décima con la ilusión de conseguir La Primera. La amenaza de la historia  contra la inocencia del novato. El campeón de Copa contra el campeón de Liga. La calma y la serenidad de Carlo Ancelotti frente a la tensión y el carisma del Cholo Simeone. Dos escuelas, dos estilos.

El Real Madrid vuelve a la final doce años después

Doce años después los blancos se plantan en la final. El gol de Zidane yace muy atrás en el tiempo. Entretanto sucesivas eliminaciones en octavos de final y tres trágicas semifinales. La incierta expulsión de Pepe, los penaltis frente al Bayern, el poker de Lewandowski. Quedan en el camino el asalto a Gelsenkirchen, el apurado pase frente al Borussia Dortmund (vengando la eliminación de la pasada edición) y el colosal partido en Munich. La escuadra de Ancelotti no le permitió marcar ni un sólo gol al actual campeón de Europa (hasta el día de hoy). Ni crear ocasiones. Una barbaridad.

Pepe y Alonso se pierden la final. Benzema puede que también. Si estará Cristiano Ronaldo. Y Gareth Bale. E Iker Casillas. El héroe de la novena todavía prevalece por los lares de Chamartín. Él recibió los goles del Mónaco, de la Juventus, del Arsenal, del Bayern Munich, de la Roma, del Liverpool y del Lyon. También tuvo que sufrir la eliminación a manos del Barcelona y en los penaltis frente al titán alemán. Contra el Borussia lo vio desde el banquillo. El capitán siempre estuvo ahí. Tan presente como en los últimos quince años. En caso de victoria merengue será el encargado de alzar la Orejona. Después de tanto sufrimiento nadie puede decir que no lo merece.

El Atlético jugará con el recuerdo de Luis Aragonés

Enfrente llega el Atlético. El campeón de liga. Con la euforia de ser campeones. Con la mesura de poder conquistar Europa. De fiesta pero con traje. De celebración pero concentrados. Cuarenta años después los rojiblancos pueden reinar Europa de nuevo. El nombre de Schwarzenbeck sigue retumbando y el del Bayern Munich también. Allí estaba Luis Aragonés que este año nos dejó. A colchoneros, madridistas y todo el mundo del fútbol. Los jugadores que vestirán a rayas llevarán el nombre de El Sabio en sus elásticas.

Arda Turan llega y será titular. La incertidumbre se cierne sobre Diego Costa. Lo que apuntaba a una lesión de tres semanas se ha reducido a una con un viaje a Serbia y una placenta de caballo. También puede ser la magia del fútbol. Simeone reforzará el mediocampo buscando la supremacía y no sufrir como en el último choque liguero del Calderón. Apuntan a la titularidad Tiago, Mario Suárez y Gabi.  Justicia para el mediocentro portugués que se perdió las últimas cuatro finales europeas con los suyos. Esfuerzo y compromiso a espuertas. La receta del éxito está clara desde el principio de curso. Entrenador, plantilla y afición lo saben.

Además, se airean datos típicos de estos partidos. El Real Madrid nunca ha ganado un partido oficial en Lisboa. El Atlético de Madrid es el único equipo que ha disputado cuatro semifinales de la Copa de Europa y no ha logrado alzarse con el título. También los precedentes de esta temporada. Cuatro choques. Los dos de Copa cayeron del lado blanco. Los de liga, uno en favor de los de Simeone y el otro acabó en tablas. Supersticiosos absténganse de opinar.

Ancelotti y Simeone, chapeau

Mención especial para Carletto y Cholo. El italiano ha sabido hacer progresar a un equipo que hasta diciembre parecía condenado al fracaso. El temple, la diplomacia y la serenidad de Ancelotti para manejar el vestuario y el talento de los blancos es digno de mensión. La gestión del éxito a través de la tranquilidad tras unos años de fuertes convulsiones. Simeone, con su receta del partido a partido ha llevado a su equipo a lo más alto. Ha acabado con la bipolaridad de la liga española, ha llevado a su equipo a lo más alto a través de la constancia en el esfuerzo y el sacrificio. En el trabajo y en la solidaridad. En ser un equipo. Una proeza titánica.

Dos equipos de la misma ciudad con una misma meta. La historia se escribe en Lisboa pero para Madrid. El ganador reinará para siempre en la capital de España. Dos estilos, dos entrenadores, dos plantillas que luchan por lo más grande, alzarse con la Champions League. La Décima contra la Primera. La historia contra la ilusión. La experiencia contra el esfuerzo. Partido de poder a poder. Y sólo quedará uno.

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