A bote pronto

Los Juegos Olímpicos de verano en la nevera

«A la luz del empeoramiento de la situación a nivel mundial, la Ejecutiva ha dado hoy el primer paso en la planificación de los posibles escenarios», esta es la nota que ha difundido Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) después de la reunión telemática mantenida en la helvética Lausana.

Traducido y ampliado, quiere decirse que el Comité se toma un mes para confirmar la suspensión de los JJ:OO. de Tokio, cuya fecha de inauguración estaba prevista para el 24 de julio y la clausura el 9 de agosto próximo. En los 124 años de historia de la era moderna, nunca los Juegos han sufrido una suspensión, salvo entre Guerras mundiales. En Tokio 1964 sufrió el cambio de estación, de verano a otoño. 

La fuerza de los acontecimientos y las incertidumbres que subyacen respecto a la evolución del coronavirus ha llevado a esta determinación que se produce en dos fases: la del reconocimiento del estudio del aplazamiento y la de su confirmación que queda diferida. Ha ayudado las dudas de participación planteadas por los EE.UU. que acapara el grueso de atletas y de medallas.

Iban cayendo de la programación certámenes de diferentes disciplinas y el gran tabú eran los Juegos Olímpicos de Verano, pero la presión de los comités olímpicos estatales, de las federaciones y de los propios atletas hacen inviable mantener el proyecto.

Las marcas deportivas se resentirían por la mermada preparación de muchos atletas confinados y lejos de las instalaciones deportivas.

Ahora se trata que todos los agentes entren en juego para buscar las fechas más adecuadas para su celebración, contando con todas las variables. Si somos realistas, la celebración en este año es remota y lo más sensato es aplazarlo al verano de los años 2021 o 2022.

El año 2021 cuenta con el inconveniente de la concentración de torneos en el marco continental como son la Eurocopa y la Copa América de fútbol. En el año 2022 está programado el Mundial de fútbol a celebrar a Qatar, pero, excepcionalmente, dada la climatología tiene fechas decembrinas. Parece que el verano del 2022 puede ser el señalado.

Este aplazamiento bianual perjudica a los más de once mil atletas de treinta y tres disciplinas deportivas que llevan un cuatrienio trabajando duro en pos del éxito. Con especial mención a aquellos deportistas que, por su edad, tenían una motivación especial, al contemplar estos JJ.OO. como su última oportunidad deportiva para consumar sus aspiraciones. En una carta dirigida a todos los atletas, Thomas Bach manifiesta que no quiere “destruir sus sueños”, de ahí su renuencia.

El presupuesto de los Juegos supera los 11.500 millones de euros y de ello se resentirá la economía del país nipón. Desatados de los nervios andarán aseguradoras, patrocinadores, operadores de audio y video y toda la industria en torno al turismo.

Al deporte como toda la sociedad le esperan cambios importantes, una vez superados el episodio actual con tintes dramáticos. Nada será igual. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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