A bote pronto

La jornada 17 de liga, la de «El Clásico», descuartizada

La jornada número diecisiete de la liga está eclipsada por un partido en concreto que se jugará en horario asiático, trece horas en España, el próximo sábado día 23 en el estadio Santiago Bernabéu que acogerá «el clásico».

Esta dependencia informativa es tal, que muchos aficionados no han reparado que esta jornada diecisiete principió el martes día 19 con el partido Levante- Leganés (0-0) que muchos se enteraron por la reseña final del resultado y acabará la tarde del sábado día 23 con la disputa del partido Valencia- Villarreal. En el interregno, los restantes encuentros, diseminados pues en cinco fechas consecutivas. Sin parangón, por insólito.

Se ha llegado a esta circuntancia no deseada y que desdice la prevalencia de la liga española, por mor de los derechos conquistados por el sindicato de futbolistas, agrupados en la AFE, Asociación de futbolistas españoles creada en el año 1978 y de los agentes televisivos, que han erosionado los intereses generales.

El fútbol de élite es, además de un deporte, un espectáculo. En fechas de Navidad el público dispone de más tiempo para asistir a los recintos deportivos y a escenarios artísticos en general. Así lo entienden en el mundo del espectáculo en general en España y, también, en particular, La Premier inglesa que no descansa por Navidad y ofrece sus partidos por televisión a todo el orbe, con lo cual el aficionado puede cubrir su avidez.

Esta jornada ha servido para despedir al mejicano Carlos Vela  (Real Sociedad 3 Sevilla 1) que ha jugado siete años en la Real Sociedad con  250 partidos, 73 goles y 45 asistencias, y que se va a la MLS norteamericana en busca de llenar su cartera. Antoine Griezmann y Carlos Vela formaron una de las mejores parejas atacantes que será memoria viva del aficionado txuri-urdin.

El interés informativo empieza a acapararlo «el clásico», aunque le preceden en el tiempo  la jornada política de hoy en Catalunya y el sorteo de la lotería de Navidad, que alegra a unos pocos y frustra a muchos.

En la edición de ayer de A Bote Pronto nos hicimos eco de la polémica acerca del pasillo de reconocimiento que se pretende que haga el FC Barcelona a los jugadores madridistas por haber conquistado el «Mundialito» y las reticencias del club catalán, que recuerda viejos agravios que tienen que ver con pancartas exhibidas, reparaciones de vomitorios que impidieron jugar finales por indisponibilidad transitoria del feudo blanco y otras zarandajas.

Es difícil que haya una reconsideración, pues los agentes mediáticos – y también el futbolista Cristiano Ronaldo con su petición – han derivado el origen de un  reconocimiento generoso y voluntario que se ejerce hacia el equipo homenajeado a un sometimiento que no sería de recibo por la afición blaugrana. El morbo queda abierto para la jornada treinta y seis, si en el partido de vuelta el Real Madrid fuera al Camp Nou con el Barça matemáticamente campeón.

Mundo Deportivo efectúo un sondeo sobre el pronóstico del clásico entre los jefes de filas y candidatos a formar el nuevo  Parlament de Catalunya. Cinco de ellos, opinaron en favor del Barça quizá más con el corazón que con al cabeza, en tanto que los dos representantes de la derecha, PP y C’s, aficionado perico el primero y culé la segunda, declinaron la invitación a pronunciarse, quizá para no descontar ningún voto.

Josep Maria Bartomeu no tiene momentos de pausa y ha sido grabado de forma traidora y ruin por un personaje que haciéndose pasar por socio indignado, le ha grabado con microfonía oculta un cruce de palabras privadas en donde el presidente del Barça justifica la presunta indignación del personaje que se le presenta como socio acerca de la politización del Club. En su defensa, el presidente alega que es cuestionado desde la Generalitat por su falta de implicación «al procés», precisamente para preservar la independencia del Club.

Esta traición ha sido publicada por La Gaceta, medio del Grupo de Intereconomía. Aparcada la ética, quedan claras las intencionalidades y estilos. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper