A bote pronto

“Las variables” en el fútbol

A Bote Pronto, en estas mismas páginas digitales de planetaDeporte.es, nos hemos referido  en alguna oportunidad a los precios de las transacciones de futbolistas en una nueva formulación acaecida en la nueva época.

De un tiempo acá, se ha instalado la moda de pagos en diferido de los futbolistas que distorsionan la información hasta el punto del oscurantismo absoluto. Y no nos referimos a pagos aplazados, práctica comúnmente aceptada.

Nos ocupa y preocupa la introducción del concepto de “las variables”, que no son otra cosa que la retahíla que acostumbra a acompañar a la cifra de coste de los fichajes. De tal manera que se publica un coste fijo que representa solo una primera valoración, quedando difuminado el precio final con el anexo de apósitos bajo esa denominación etérea que esconde la información arcana.

Cuando preguntas sobre los condicionantes de esas variables, la ambigüedad es absoluta, bajo el amparo de la confidencialidad, resorte de las directivas implicadas.

El FC Barcelona ha sido uno de los pioneros de esta mala praxis que elude información básica a sus socios y aficionados.

Hasta ahora, “esas variables” tenían un carácter de complemento y se correspondía con un aditamento a modo de propina que estaba sobre un monto del diez por ciento del fijo. Sin embargo, los clubes han encontrado ventajas en la explotación de esta fórmula hechicera y ya dan pábulo al uso y abuso.

Un ejemplo muy palpable se ha dado con el fichaje de André Gomes, que ahora milita en el FC Barcelona procedente del Valencia CF. La información ofrecida a los medios de comunicación y difundida a la masa social blaugrana y al público en general, otorga unas cifras de la compraventa de los derechos federativos de 35 millones fijos y restan en el alero otros 30 millones en concepto de “variables”.

Es decir que sí se cumplen todas las variables esotéricas, el importe del traspaso ascendería a 65 millones, lo que representa un acrecentamiento del 85,71% sobre la cifra inicial.

No obstante, esta puerta abierta al gasto recurrente no tiene reflejo en la inmediatez, pues se alude a la inversión primeriza, obviando los posibles compromisos de pago.

Uno de los primeros casos, fue el fichaje de Alves en el año 2008, procedente del Sevilla FC,  donde el club catalán tuvo que hacer efectivas todas “las variables” negociadas en virtud de los éxitos colectivos, ya que coincidió con una etapa que se obtuvo el pleno deportivo. Por la información escrutada en su fecha, los registros económicos se incrementaron un 40 por ciento aproximadamente.

En el inicio, estas “variables” se correspondía a una contrapartida exitosa, como ganar el campeonato un equipo “grande” o salvar la categoría un equipo “pequeño”. En la actualidad nos tememos que esas “variables” no son otra cosa, a la práctica, que un pago en diferido en muchas de las operaciones.

En el traspaso referido del portugués André Gomes, ni el presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu en la fecha de la presentación, ni el director deportivo Albert Soler y el secretario técnico Robert Fernández, en su reciente rueda de prensa conjunta, han estado por la labor de poner luz y taquígrafos, so pretexto de esa anhelada confidencialidad de las partes.

Ese secretismo oculta los condicionantes de la variabilidad, siempre al alza, de la contratación. Tampoco se sabe si se trata por la consecución de objetivos individuales o colectivos.

Verbigracia, si los 30 millones que puede percibir en demasía el Valencia CF obedece a razones del tipo: Que el  FC Barcelona se clasifique entre los diez primeros de la liga, que se clasifique en la liguilla de grupos de la Champions, que no pierda más de cinco partidos de liga en casa,  … todos ellos con el mismo calibre de exigencia, podríamos convenir que el fichaje habría costado 65 millones de euros,  en lugar de los 35 publicitados.

No sería el caso si las “variables”, a título de ejemplo, obedecen a que el futbolista juegue más de un 75 por ciento de los partidos (éxito individual) o/y  el Club gane la liga y la Champions League en las venideras temporadas (logro colectivo).

La falta de información da que pensar que se ha impuesto una moda tendenciosa al socaire del enigma interesado como salvaguarda de la gestión de las directivas actuantes. O así piensa nuestra pluma.

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