A bote pronto

La nueva España promete

Debutaban en Heysel, actualmente denominado Rey Balduino de Bruselas, los dos seleccionadores, ambos con pasaporte español.

La selección de Bélgica era una buena pieza de toque para comenzar la nueva andadura en la era Lopetegui, ante la inmediatez del primer partido oficial para el Mundial de Rusia-2018, que será en León ante la débil selección de Liechtenstein.

Nombres afamados del rival como Courtois, Witsel, De Bruyne, Carrasco, Hazard, dan brillo a la victoria española.

Lopetegui ya advirtió en su presentación que su línea de actuación la marcaría la evolución natural y que no se esperara ninguna revolución. Así se advirtió en la alineación inicial, donde solo fue perceptible la presencia de Carvajal, en lugar del ausente Juanfran, sin razón aparente, y la presencia de Vitolo en banda derecha, con Thiago en la distribución por la lesión de Andrés Iniesta.

Los primeros minutos fueron de dominio belga, con presión alta que ahogaba la salida de balón de España. Un error de De Gea, en un equivocado rechace corto y frontal de un balón que debió blocar, estuvo a punto de transformarlo en gol Witsel, pero su remate lamió el poste derecho del cancerbero.

A partir de ahí, el guion cambió, hasta el punto que De Gea no tuvo ocasión de resarcirse hasta la última fase del match en que rechazó un balón rematado por De Bruyne de trayectoria envenada al desviarlo la cara de Bartra.

España mantuvo su tradicional esquema del 4-3-3, pero vimos a un Busquets más arropado con la presencia impagable de Thiago y Koke. Los galones fueron para el doble goleador David Silva que, en ausencia de Iniesta, jugó en una posición más centrada, olvidando las bandas y poniendo ese sello de calidad que le distingue.

Un activo Carvajal conectaba con Vitolo y hacían un descosido en la banda derecha, por la que Lukaku no podía atender todas las vías de agua. Por el otro costado, percutía Alba en posiciones avanzadas y Morata que, hasta su lesión muscular, se dejaba caer en la zona.

Diego Costa adelantó su reaparición y el equipo lo notó favorablemente en una actuación que fue de más a menos, en parte porque no tuvo la adición del gol que el hispano brasileño buscó con ahínco.

Transcurrida la media hora de juego, el mayor dominio hispano tendría su premio en una jugada colectiva que inicia Thiago con un gran pase vertical que prolonga Carvajal en media diagonal para el centro de Vitolo y el control impreciso de Costa, pero que habilita a Silva a un remate certero de primera.

El público belga empezó a impacientarse con sus jugadores a los que recriminó su poco acierto y entendemos también su poco nivel de compromiso deportivo. A esta selección cuajada de figuras le faltó “sangre”, De Bruyne no es el mismo con Bélgica que con el City, Carrasco que con el Atlético, Witsel que con el Zenit o que Hazard con el Chelsea. Mucha faena le queda por delante al técnico catalán Roberto Martínez.

En el minuto 62, España cerró el marcador con un gol producto de un claro penalti. Una vez más, el canario Vitolo se zafó del marcaje de Lukaku, el cual le derriba dentro del área. El penalti lo lanzó Silva engañando a Courtois.

Julen Lopetegui ya había advertido que esa jugada sería gestionada previamente, por lo que no valió los deseos de lanzamiento de Diego Costa. Esta vez, no lo intentó el capitán Ramos que ya había hecho uso del brazal para ser el lanzador de una falta en los aledaños del área belga.

Los nuevos cambios y el resultado favorable hicieron bajar un poco el tono general del equipo, que se dedicó a proteger el balón y jugarlo con racionalidad.

La marcha de David Silva obtuvo el reconocimiento del público local que aplaudió sin ambages, el talento del canario, que lleva ya 26 goles con España. Sin Iniesta, Silva tomó galones y se sintió el líder natural del equipo.

Estos fueron los hombres de Lopetegui que tuvieron participación activa:

De Gea; Carvajal (Sergi Roberto, m.85), Piqué (Bartra, m.59), Sergio Ramos, Jordi Alba (Azpilicueta, m.59); Busquets, Koke, Thiago; Vitolo (Saúl, m.75), Silva (Lucas Vázquez, m.75) y Morata (Diego Costa, m.27).

Se ha abierto un nuevo periplo para la selección española. Los mimbres de calidad siguen estando. Demos tiempo al tiempo. O así piensa nuestra pluma.

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