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Sebastian Vettel consigue un nuevo podio y Daniel Ricciardo es cuarto en Suzuka

Carrera dramática. Es el titular perfecto de lo acontecido hoy en Suzuka, donde la lluvia puso acción en un circuito donde muchas veces el espectáculo brilla por su ausencia, ante la imposibilidad de adelantar en el trazado japonés. Sin embargo, las condiciones atmosféricas pusieron con el corazón en un puño al mundo de la Fórmula 1, después de que Jules Bianchi perdiera el control de su monoplaza y chocara contra una grúa que retiraba el coche accidentado de Sutil. Se vivieron escenas de pánico entre los pilotos, mecánicos y empleados del equipo Marussia. Las sensaciones eran idénticas a aquel fatídico 1 de mayo de 1994. El piloto francés se encuentra grave en un hospital cercano tras ser operado de urgencia. Lo acontecido en la pista pasaba a un segundo plano.

Pero hay que volver a ello. Como era de esperar ante la tremenda tromba de agua caída durante todo el día en Suzuka, la salida se tuvo que celebrar bajo la tutela del Safety car, para analizar el estado de la pista. Sólo necesitaron dos vueltas para comprobar que la visibilidad era nula y el aquaplaning muy presente. Bandera roja, y todos los pilotos hacia el pit lane en fila india esperando que la lluvia cesara. Y así fue. La carrera se reanudó quince minutos después, de nuevo con el coche de seguridad al frente, y la primera gran noticia para Red Bull se producía apenas instantes después: Alonso tenía que abandonar por problemas eléctricos. Un rival muy incómodo y al que había que batir decía adiós antes de tiempo.

El Safety car abandonaba al trazado japonés en la vuelta diez y de esta forma daba comienzo la acción. Y es que Jenson Button entraba en boxes en ese mismo instante para calzar los neumáticos intermedios: un piloto experimentado que se mueve como pez en el agua en río revuelto. Y así fue, ya que el británico ascendió hasta la tercera plaza una vez que ambos pilotos de Red Bull reaccionaron tarde para copiar su estrategia. Era en ese primer paso por boxes cuando Vettel le ganaba la posición a Ricciardo, lo que a la postre le serviría para ascender al podio en detrimento de su compañero de equipo.

A partir de entonces ambos Red Bull evidenciaron un gran ritmo de carrera gracias a la configuración aerodinámica de sus RB10, preparados para competir al máximo en condiciones de mojado. En apenas cuatro vueltas tanto Vettel como Ricciardo adelantaron a Bottas y a Massa con una facilidad pasmosa, colocándose cuarto y quinto respectivamente. A esas alturas de carrera ya era evidente que ambos Mercedes eran inalcanzables, por lo que los pilotos de Red Bull debían seguir empujando para recortar una diferencia de 12 segundos con Button para asaltar el podio. Sin embargo, las vueltas pasaban y el británico administraba de manera brillante sus neumáticos para no desfallecer. De esta manera, la segunda parada resultaba crucial.

En primero en cambiar de neumáticos por segunda vez era Sebastian Vettel, en un claro órdago para obtener la tercera plaza. Dos vueltas después reaccionaba Button y hacía lo propio, con margen suficiente para conservar su posición. Sin embargo, la parada era más larga de lo previsto y el piloto británico ya había perdido el podio al retornar a pista. Una vez conseguido superado el primer escollo, le llegaba el turno a Daniel Ricciardo, que como es habitual en él, apostó por realizar un fuerte final de carrera entrando a boxes en la vuelta 37, cinco giros después de haberlo hecho Button.

La estrategia daba sus frutos, y a once vueltas para el final, el piloto australiano sobrepasaba al británico después de dos intentos en la horquilla. Pero, caprichos del destino, justo en el momento del adelantamiento, la bandera amarilla ondeaba en la curva siete: Sutil perdía el control de su monoplaza e impactaba contra las protecciones. El alemán salía por su propio pie, por lo que a priori no se requería la ayuda del Safety car, pero sí la de una grúa para sacar al Sauber de la zona. Sólo un giro después ocurría la catástrofe: Bianchi hace aquaplaning justo en la misma curva y choca contra la grúa. Inmediatamente sale el coche de seguridad acompañado del coche médico. Se viven momentos de desconcierto porque ningún plano de televisión muestra el coche de Bianchi, por lo que se pensaba que era Sutil el piloto con problemas. Sin embargo, rápidamente se advertía de lo ocurrido a todos los locutores. Bandera roja, la carrera se para a siete vueltas para el final y todos los ojos pendientes de piloto francés, sin prestar un ápice de atención a la clasificación final.

De esta manera, Hamilton vencía en Japón, seguido de Rosberg y Vettel. Pero daba igual, era Bianchi el que tenía que ganar esta carrera. Y todos empujaban para que lo lograra. El piloto de Marussia sigue peleando. Esperemos que dentro de una semana, en Sochi, aparezcan buenas noticias.

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