Fútbol

Riqui Puig es un bien a preservar

No hay clásico este fin de semana por azares de la política en minúscula. Sin embargo, la información deportiva está pródiga en noticias dignas de comentario. No todas caben, obviamente, en esta columna diaria de A Bote Pronto, que siempre sufre un proceso de selección.

Podríamos referirnos a la selección del próximo “Balón de Oro” con los treinta nominados, donde la figura estelar es Messi de una lista donde no está Neymar. Podríamos escribir acerca de los quince millones de euros extras que ha pagado el Barça al Atlético por la transferencia de la ficha de Griezmann, bajo el paraguas insondable de un supuesto derecho de tanteo sobre cinco futbolistas rojiblancos. Podríamos desarrollar el empecinamiento de Tebas en aplazar el clásico, de los beneficiarios deportivos y políticos y de las indocumentadas razones que conlleva. Podríamos hacer mención de los números de Zidane, no mejores que los de Lopetegui o Solari, cuya continuidad en el banquillo blanco pende de un hilo en forma de una nueva derrota.  Algunas de estas noticias podrán ser objeto de repesca. Elegimos hoy la derivada del futbolista del Barça B, Riqui Puig.

El joven futbolista canterano nació hace veinte años en la vecina localidad barcelonesa de Matadepera, uno de los municipios de renta per cápita más alta de España. Es la joya de la corona del filial.

Estuvo en todas las quinielas para salir cedido este curso al exterior, siguiendo los pasos de sus compañeros Oriol Busquets que marchó a La Premier (Twente) o Juan Miranda que prefirió la Bundesliga (Schalke 04). Sin embargo, el entorno del futbolista prefirió quedarse en casa y seguir el ejemplo de los legendarios Xavi e Iniesta y el más reciente de Sergi Roberto.

El Club aceptó esta decisión y siguió con un plan específico del crecimiento del futbolista a todos los niveles, con especial fijación a su físico liviano, 56 kilogramos repartidos en 169 centímetros.

La Segunda B, categoría de bronce del fútbol español, es muy exigente y dura. En ella, mezclan los que empiezan su aventura futbolística con los más maduros que han llegado a su techo y con los que están de vuelta en el tramo final de su carrera.

En esta categoría se puede asimilar conceptos disciplinarios y capacidad de sacrificio, pero a cuenta de unos riesgos elevados que pueden frenar el crecimiento deportivo.

Es Riqui Puig un futbolista exquisito en el toque y conducción de balón, en su visión de juego, en su habilidad para el desmarque y en su capacidad de desborde. Tantas cualidades le hacen víctima de las bruscas entradas de sus marcadores. Por lo civil o por lo criminal, como requería el periodista Inda, entonces director del diario madrileño Marca, para marcar a Leo Messi.

En estas dos últimas jornadas, el jugador de La Masia ha recibidos dos entradas espeluznantes de las que ha sobrevivido deportivamente con gran dosis de fortuna. La primera acaeció en el partido frente al Oriola/Orihuela y la segunda en la visita al Llagostera, en una doble entrada, alevosa y malévola que llevó al jugador a los vestuarios en camilla.

Esta desmedida agresividad de esta categoría obliga al Barça a replantearse la situación y, de cara al mercado de invierno, reconsiderar una cesión a otros equipos de mayor fuste deportivo y que permita una transición más segura y rápida al destino final, que no debe ser otro que el Camp Nou.

El fútbol en esta tercera categoría nos recuerda a los de los años sesenta en la Primera División española. Los futbolistas estrella eran machacados por los defensas más expeditivos, sobre todo cuando jugaban de visitantes. Contaban, las más de las veces, con la impunidad del “caserismo” de los colegiados que velaban por su seguridad y de la falta de imágenes televisivas de calidad que denunciaran las infracciones a los ojos de todos.

Riqui Puig es un bien preciado y debe preservarse. Es la joya de la corona de La Masia. Es el sustituto natural de Xavi e Iniesta y está sufriendo la dureza injustificada de la Segunda División B. Las dos acciones agresivas consecutivas en las dos últimas jornadas es un escándalo mayor, que han creado alarma deportiva.

El fútbol español es, ancestralmente, demasiado permisivo con las acciones violentas. Pareció rectificar a principios del curso, pero se ha vuelto a las andadas. O así piensa nuestra pluma.

Facebook:  Barça universal

Twitter: @albertgilper

www.planetaDeporte.es