Fútbol

Ansu Fati ya es español por real decreto

La aplicación de la normativa acostumbra a ser laxa, en función de los intereses creados. Ya lo advirtió Jacinto Benavente cuando en el siglo pasado creó sus personajes de Crispín y Leandro, pícaros establecidos en la Italia del siglo XVII. La labia del primero debía convencer acerca de la falsa fortuna del segundo que sirviera para enamorar a la hija del rico Polichinela.

En un tiempo record, en un plisplás, se ha resuelto la nacionalización española de Ansu Fati que llevaba años de maduración por un episodio del padre con la justicia española – conducción sin carnet – y su petición nacionalizarse portugués.

Ha servido la proyección deportiva de Fati con el Barça, labrada en escasos partidos con el primer equipo para que el interés más desinteresado – antiguo eslogan de las Cajas de Ahorros agrupadas en la CECA, objeto de mofa – parta de la Federación Española de Fútbol, al objeto de reclutar para su causa al futbolista, el cual, de inmediato, ha sido seleccionado para España sub 21.

Este 20 de septiembre el Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad por carta de naturaleza, en la misma fecha que a Nicole Van der Velden, natural de Aruba y que representó a su país en los Juegos de Río-2016, para después, mediante un permiso especial, representar a España.

Algo no funciona bien cuando es el propio Ministerio que reconoce la metodología: «La nacionalidad española se adquiere por carta de naturaleza, otorgada discrecionalmente por real decreto cuando en el interesado concurran circunstancias excepcionales y después de tramitar un expediente para cada caso particular»

Así pues, la concesión de las peticiones y su premura viene condicionada a que el reclamante sume talento mesurable a la razón deportiva, ya que desde la Dirección General de los Registros y el Notariado del Ministerio de Justicia se atienden de forma preferente las solicitudes que proceden del Consejo Superior de Deportes«. Esta afirmación fue refrendada por el Gobierno en sede parlamentaria.

En contraposición a la celeridad de respuesta a los deportistas de élite al servicio de la causa española, a cientos de miles de ciudadanos emigrantes se les demora in aeternum estas tramitaciones. Según datos del propio ministerio, en el último año se han resuelto un 25% de las peticiones, cien mil sobre cuatrocientas mil en cifras redondas.

Anssumane Fati (Guinea-Bissau, 2002) ya tiene pasaporte español y ello se produce por real decreto, gracias a su habilidad con el balón de fútbol. Algo chirría en nuestra sociedad cuando prevalecen los intereses sobre la justicia.

Recuperando el inicio del artículo, podemos rememorar al pícaro Crispín, inspirado en la pluma sagaz de Benavente, y dar por vigente su afirmación: “Mejor que crear afectos es crear intereses”. En la obra, el objetivo primigenio fue alterado, porque el amor que se fingía resultó real. Será el caso de Fatu, que llegó a España a la temprana edad de seis años y sus referentes están en La Masia. O así piensa nuestra pluma.

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