A bote pronto

Finalista sin el manto de Messi

La semifinal de la Supercopa de España devolvió al Barça a la tanda de penaltis, suerte que aún no había ejercido este siglo y había que remontarse al año 1998. Volvió a salir cara. El héroe del ayer fue el guardameta Ruud Hesp y en el Nuevo Arcángel de Córdoba recogió el testigo Marc André Ter Stegen, decisivo en los 120 minutos de juego y en la tanda de penaltis.

El partido se presentaba con malos augurios. En los despachos había ruido de sables y se anunciaba oficiosamente la descalificación de Emili Rousaud para optar a la Presidencia del Barça por no superar el corte, atendiendo el elevado número de papeletas inválidas. Todo ello aderezado con insinuaciones de juego sucio que salpica a más de un precandidato.

En el plano deportiva en la semifinal homóloga femenina, el Barça había caído incomprensiblemente ante el Atlético en la tanda de penaltis, después de haber ejercido un dominio abrumador en el juego, que no supo traducir en el marcador. Contando además con el estamento arbitral, (no había VAR) que no vio dos penaltis catedralicios en el área rojiblanca y sí advirtió un penalti de rigurosa apreciación en el área barcelonista.

A estos presagios negativos, se añadía la prescindencia de Leo Messi que presentaba unas molestias musculares que le privó del último entreno, por lo que es seria duda para la próxima cita en la final de Sevilla ante el vencedor del Athletic Club – Real Madrid que se juega hoy.

Como es ya triste tradición, el Barça empezó el partido helado, que se correspondía con la gélida temperatura del Nuevo Arcángel. No así el equipo de Imanol Alguacil que sumó hasta cinco aproximaciones con peligro hasta que los blaugranas despertaron del letargo y empezaron a enhebrar jugadas con el balón de testigo móvil.

A partir de esos minutos de gracia culé, el FC Barcelona, como la Real Sociedad, no dieron concesiones y se fajaron sin tregua en pos de la victoria. En el cómputo de la primera mitad, los blaugranas registraron una posesión del 65% y obtuvieron el premio del gol que les otorgaba ventaja.

Llegó el tanto en el minuto 39 en un balón que pelea y sirve Braithwaite a la banda para que controle y centre el balón primorosamente Griezmann para la llegada de De Jong, que se eleva y adecúa posición para alcanzar un remate de belleza plástica y contundencia efectiva. Cerró con brillantez el holandés una jugada colectiva que había alcanzado una posesión de un minuto y doce segundos.

En la segunda mitad, el Barça acusó más el cansancio que los txuri-urdin, que consiguieron pronto la igualada, merced a un brazo de De Jong en el área propia que, con estricta aplicación del renovado reglamento, castigó el colegiado Munuera Montero.

El Barça en este segundo acto fue de más a menos, mostrando una fatiga acumulada. Koeman puso piernas frescas en el campo con la inclusión de Pjanic y Riqui Puig, en lugar de Busquets y Pedri que se habían vaciado.

A disparos de los incorporados Zaldúa y Januzaj, puso el sello de calidad Ter Stegen con intervenciones decisivas. En el primer caso a mano cambiada repelió el disparo de Zaldúa y después, con la ayuda del palo, llegó al lanzamiento de una falta a cargo de Januzaj.

Los penaltis, al revés de lo que ocurriera en la semifinal femenina, iban a sonreír al Barça. Marcaron Dembélé, Pjanic y Riqui Puig, mientras De Jong tiró a la madera y Griezmann al cielo cordobés, Los donostiarras estuvieron menos finos, incluido el casi infalible Oyarzabal y Bautista, que provocaron el lucimiento del coloso alemán. (ver detalle en la ficha técnica).

El Barça mostró la cara del sacrificio para superar una difícil prueba. Lo hizo sin la luz de su astro mayor, lo cual le da un mérito superior. Ante un rival que nunca perdió la cara y porfió de igual a igual por el objetivo del triunfo.

En el análisis individual de los futbolistas cabe destacar a un espléndido Ter Stegen en la portería. Bien Mingueza adaptado al lateral por la lesión de Dest, enorme Araújo, correcto Lenglet y aseado Alba que no se prodigó en ataque.

En el centro, la veteranía y experiencia de Busquets mantuvo el pulso. Pedri reitera sus notables prestaciones y De Jong, multiplicado, sigue en esa progresión que le acerca a su mejor versión.

Arriba, Dembélé se mostró muy incisivo e intentó muchas acciones y acabó pocas, pero estiró al equipo y procuró muchos problemas defensivos a la zaga donostiarra. Braithwaite trabajó con denuedo con suerte diversa y lo mismo cabe consignar de Griezmann, si bien el francés condimentó su juego con el talento intermitente, que se le reconoce en la asistencia del gol de De Jong, pero no de su impresentable tiro desde los once metros.

El árbitro Montero Munuera estuvo mal como acostumbra. Es el mismo que señalara penalti a la acción de Lenglet sobre Ramos en el “clásico” y que no advirtiera pena máxima, jornadas después, en el enfrentamiento del Real Madrid ante el Eibar, por manos de Ramos en el área muy despejadas del cuerpo. El arbitraje del segundo tiempo siguió estando bajo sospecha. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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Real Sociedad 1 FC Barcelona 1, protagonistas y goles

Real Sociedad: Remiro; Gorosabel (Zaldúa, m. 91) (Bautista, m. 119), Zubeldia, Le Normand, Nacho Monreal; Guridi (Barrenetxea, m.80), Guevara (Zubimendi, m.105), Merino; Portu (Januzaj, m. 102), Isak (William José, m. 91) y Oyarzabal.

FC Barcelona: Ter Stegen; Mingueza (Junior Firpo, m. 113), Araújo, Lenglet, Jordi Alba; Busquets (Pjanic, m. 91), De Jong, Pedri (Riqui Puig, m. 91); Dembélé, Griezmann y Braithwaite (Trincao, m.77).

Goles: 0-1, m.39: Frenkie De Jong. 1-1, m.50: Oyarzabal, de penalti. Tanda de penaltis:

  1. Bautista, para Ter Stegen (0-0)
    2. De Jong, poste (0-0)
    3. Oyarzabal, para Ter Stegen (0-0)
    4. Dembélé, gol (0-1)
    5. Willian José, poste (0-1)
    6. Pjanic, gol (0-2)
    7. Merino, gol (1-2)
    8. Griezmann, alto (1-2)
    9. Januzaj, gol (2-2)
    10. Riqui Puig, gol (2-3)

Árbitro: Munuera Montero (Comité Andaluz). Mostró cartulina amarilla a Le Normand, de la Real Sociedad, y a Dembélé y Mingueza, del Barcelona.

Incidencias: Primera semifinal de la Supercopa de España disputada en el estadio Nuevo Arcángel a puerta cerrada.