A bote pronto

Xavi puede anticipar su llegada al Barça

La gran ilusión de Xavi Hernández, nunca ocultada, de entrenar al primer equipo del FC Barcelona se puede consumar en breve. A más tardar, con el inicio del curso próximo, aunque las últimas impresiones de este sábado noche apuntan a la inmediatez para tomar el mando. En cualquier caso, lo hará más célere y directo que sus compañeros Pep Guardiola y Luis Enrique que tuvieron que meritar previamente en el equipo filial del Barça B.

Josep Maria Bartomeu ha sido el gran valedor de Valverde, pero ya ha dado su brazo a torcer y está dispuesto a utilizarle como cabeza de turco. Si se confirma la destitución del técnico extremeño, se romperá una línea de actuación marcada por el cumplimiento de los contratos de los técnicos del primer equipo.

Ernesto Valverde es el entrenador número 58 de la historia del Club y está ejerciendo en su tercera temporada. La última dimisión promovida por la directiva data del curso 2002-03 que coincidió con la segunda etapa de Louis Van Gaal. Período eventual cubierto por Radomir Antic que salvó la temporada culé ganando la Copa del Rey.

Desde entonces, han pasado por el banquillo Frank Rijkaard, Pep Guardiola, Tito Vilanova/ Jordi Roura, “Tata” Martino, Luis Enrique y el actual Ernesto Valverde. Con el denominador común de que todos ellos cumplieron sus contratos, con la desgraciada salvedad obligada del llorado Vilanova, que fue suplido por su primer ayudante técnico.

Parece que esta racha de sentido común aplicado se va a romper con Valverde y, quizá, porque tal sentido no se hubiera aplicado cuando se forzó la renovación del técnico, a pesar de la enorme masa crítica que se sabía iba a tener que soportar el “txingurri”. Determinada prensa le ha negado el pan y la sal con una hostilidad manifiesta, que no se corresponde con su buena educación, su profesionalidad y su buen oficio.

La factura por los fiascos de Roma y Liverpool está siendo una losa de imposible digestión para el técnico y en cualquier resbalón sale a colación aquellas dos fatídicas fechas en que ni el entrenador supo leer los partidos ni sus futbolistas poner la concentración debida.

El partido de la Supercopa de España solo se corresponde con la eliminación de un torneo menor, cuya final discernirán dos equipos no campeones en su calidad de invitados, pero las consecuencias se agravan por el sumatorio circunstancial de tendencias negativas.

Pueden precipitarse los acontecimientos, precisamente, tras el partido donde el Barça tuvo fases de juego brillante, mereció ganar y tuvo el agravio de la aplicación selectiva del VAR que observó infracciones para anular dos goles, pero no para señalar dos penaltis en área rojiblanca a Umtiti y Arturo Vidal y, también, otro posible cometido por Piqué.

Valverde no ha sabido corregir los errores que volvieron a condenar al Barça y se le ve muy tocado y dependiente de su plantilla. Si no se quiere prolongar esta situación, es necesario promover un cambio que agite el vestuario. Circunstancia que pasó con Martino, al que se mantuvo, y al final no se ganó ningún título. Si bien es verdad que la liga se perdió por el error colegial de Mateu Lahoz al anular indebidamente un gol de Messi en las acaballas del último partido frente al Atlético con el título en juego.

Si a Xavi Hernández le garantizan su incorporación para el curso 2020-21 haría bien en posponer su llegada y no precipitar los acontecimientos. No está dependiente de saber cómo acaba la temporada, porque el periplo de Valverde tiene fecha tope de caducidad este 30 de junio, al margen de los resultados.

A Xavi le motiva volver a su casa y ello puede avanzar su decisión. Pensamos que fuera mejor, para una etapa transitoria, se recurriera a un profesional de prestigio como pasó con Antic.

El técnico balcánico cuenta en su palmarés con una destitución en el banquillo del Real Madrid de Ramón Mendoza siendo líder de una liga que acabaría ganando el Barça de Cruyff. Concurren ahora iguales preceptos con el Barça al frente de la liga y el mismo denominador común que no es otro que la disconformidad del juego practicado.

Valverde pudo cavar su propia fosa en la Supercopa de España en tierras arábigas, donde no supo corregir errores de sus hombres ni contrapesar el hundimiento físico de su defensa. Y llueve sobre mojado. O así piensa nuestra pluma.

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