A bote pronto

Urge oficio en la secretaría técnica del Barça

El FC Barcelona está teniendo muchas dificultades en articular la plantilla de futbolistas para la temporada 2020-21. Los inconvenientes vienen dados tanto en las incorporaciones pretendidas como en los descartes programados.

Cuando el FC Barcelona se interesa por un futbolista hay automatismos que elevan considerablemente su cotización, en tanto que, para desprenderse de ellos, el peso de los contratos económicos que arrastran son barreras inexpugnables para muchos equipos optantes a la transferencia.

Este curso, cuando comienza el mes de agosto, inusualmente la temporada regular no ha terminado por las circunstancias de ese virus maligno que ha convulsionado la vida ciudadana. Afortunadamente, tampoco ha concluido para el Barça, de lo cual se desprende que sigue vivo en la máxima competición europea.

Así, las apuestas de futuro retardan las operaciones y su calendarización queda sometida a la competición europea en curso.

Los futbolistas transferibles del FC Barcelona pueden alcanzar hasta un 75% de sus efectivos, ya que cuenta con varios miembros que han estado regularmente en las alineaciones titulares.

Para entrar, dejen salir. El abandonar la zona de confort es una máxima de difícil cumplimiento en el FC Barcelona, ya que sus miembros gozan de unos ingresos muy superior a la media del mercado estatal y ello les hace conservadores y acomodaticios.

Futbolistas cono Rakitic, Neto, Braithwaite o Umtiti, con contrato en vigor, cuesta ponerles en el mercado. La crisis económica ahonda también en el fútbol y la tendencia apunta más al trueque que a las transacciones económicas.

En política de fichajes exteriores, el Barça, con un curso de retardo, se ha apuntado a la opción madridista de apostar por la juventud y valorar por la potencialidad de las adquisiciones. En ese escenario, se encuadran los fichajes de Pedri, Trincao, Matheus Fernándes que, junto con los canteranos Ansu Fati, Riqui Puig y Araujo quedarán a las órdenes del primer técnico (Quique Setién, si los acontecimientos no provocan un nuevo movimiento) para su respaldo definitivo.

En esta cuestación del mercado hay una circunstancia que se repite regularmente y que preocupa. En un mismo mercado natural, el Real Madrid rentabiliza mucho mejor las transacciones. Los futbolistas de la cantera de Valdebebas tienen una mayor cotización en el mercado laboral que los de La Masia.

El ejemplo más claro es el de Achraf Hakimi, futbolista que jugó poco en su etapa madridista, fue cedido a la Bundesliga y que ahora se traspasa al Inter por 40 millones de euros y reservándose una opción de recompra y porcentaje de una posible ulterior venta. Pero hay otros más, como Raúl de Tomás, vendido al Benfica por veinte millones, Marcos Llorente al Atlético por treinta millones, Theo Hernández al Milán por veinte millones, Kovacic al Chelsea por cuarenta y cinco millones, …

Actualmente, el Real Madrid dispone o ha dispuesto las salidas de varios jugadores que están bajo su órbita contractual como los delanteros centro Dani Gómez y Borja Mayoral (oferta de diez millones de la Lazio), los defensas centrales, Jesús Vallejo y Javi Sánchez. Una lista que se amplía con Kubo, Reguilón, Alberto Soro, Dani Ceballos, Jorge de Frutos, …

En el caso del FC Barcelona, se dan bajas a futbolistas del Barça B al que se les deja acabar los contratos sin beneficio económico como Silverio, Chumy, Ezquieta, Calavera, Mújica, …

Alejandro Marqués y Abel Ruiz, son dos casos de operaciones financieras para mejorar ficticiamente un balance. Al primero, se le transfirió a la Juventus, intercambiado por Matheus Pereira con un valor contable superior a los ocho millones de euros y Abel Ruiz entró en las negociaciones por el fichaje de Trincao, atribuyéndose un valor contable de unos ocho millones de euros.

Rentabilizar a los futbolistas que no tienen recorrido en el primer equipo del Barça es la gran asignatura pendiente del FC Barcelona. Se nota, en negativo, el cese caprichoso de Andoni Zubizarreta al que el presidente Bartomeu le perdió la confianza (razón oficial), a los que sus tres reemplazantes posteriores le han puesto más en valor.

Entramos en una etapa de mucho movimiento en los despachos. En los blaugranas hay excedente de personal, pero en precariedad cualitativa. No hay una línea de trabajo coordenada y coherente, abundando los palos de ciego. Las comparaciones acostumbran a ser odiosas. Más si verificamos las rentabilidades desiguales de los futbolistas excedentes del FC Barcelona y el Real Madrid. Urge una secretaría técnica con oficio. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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