A bote pronto

Todos los ojos en la Bundesliga

Debemos reconocer que la Bundesliga, la liga Federal de fútbol alemana unificada en el año 1963, no ha sido el campeonato que hayamos seguido más de cerca. Dentro de las cinco grandes ligas europeas, ocupa el cuarto lugar solo por delante de la Ligue 1 francesa. Un selecto grupo que encabeza LaLiga española y La Premier inglesa, que muestra mayor competencia y es la primera referencia mundial.

Después de dos meses, en ayuno futbolístico, vuelve el fútbol de la mano de los germanos, ya que Alemania ha estado en la cabeza de los países donde la gestión del coronavirus se ha llevado con mayor éxito en el control, con menor menoscabo en los índices de mortandad y en los vectores económicos. 

Habrá que convenir que los alemanes se han marcado un tanto y resulta una buena inyección publicitaria para posicionar su fútbol en el mercado mundial. Durante dos semanas la Bundesliga será referente único y acaparará el seguimiento televisivo de un público ávido de fútbol.

La cita es mañana a las 15 horas 30 minutos con un partido de enconada rivalidad entre el Borussia Dortmund y el Schalke 04, segundo y sexto clasificado con un diferencial de catorce puntos en la clasificación general que lideran los bávaros del Bayern de Münich con cuatro puntos por encima de los prusianos. 

La inusitada expectación allende fronteras se deriva de las novedades que presentará un nuevo escenario, con los protocolos de bioseguridad correspondientes y con control exhaustivo del cumplimiento normativo. 

Los jugadores no se saludarán con contacto físico al inicio, no habrá aficionados en las gradas que, por consiguiente, quedarán enmudecidas sin los tradicionales cánticos que forman parte de la parafernalia del espectáculo.

Muchos juzgamos precipitada la vuelta del fútbol con solo una semana entrenando los futbolistas de forma mancomunada. Habrá dudas si responde el físico y el cerebro. Intuimos que el fútbol rebajará sus revoluciones habituales y se jugará con más espacios, consecuencia de que florezca el instinto conservador de los partícipes. La falta de un ritmo más trepidante quizá pueda compensarse con una mayor precisión y elegancia de ejecución de las jugadas. 

No hay en la Bundesliga, a diferencias de otras, grandes rivalidades. El Bayern de Münich ha ganado 28 campeonatos y sus seguidores solo cuentan sus logros con los dedos de una mano.

La rivalidad del Borussia y el Schalke 04 nace desde la proximidad geográfica. Las ciudades de Dortmund y Gelsenkirchen, donde se afincan ambos clubes, pertenecen a la Cuenca del Ruhr y les separa poco más de treinta kilómetros que se recorren en media hora de autopista.

Quedan nueve jornadas para disputar y Borussia (51 puntos) y Leipzig 50 aspiran a derrocar la supremacía del campeón Bayern (55 puntos).

La emoción también está en la zona sur. Los históricos, con recorrido europeo, Fortuna Düsseldorf (22 puntos) y Werder Bremen (18 puntos) pelean con el colista Paderborn (16 puntos) para eludir el descenso. Esa amenaza, que comprende dos puestos de descenso y uno de promoción, también alcanza al Mainz 05 (26 puntos), Augsburgo, (27 puntos), Hertha de Berlín (27 puntos) y Eintracht de Frankfurt (28 puntos).

Retomando al partido de mañana, que supone la rentrée con el fútbol, podremos presenciar las evoluciones de Erling Haaland, joven futbolista a caballo entre la condición de promesa y la consagración en la élite, muy controlado por el Real Madrid.

Quien da primero, da dos veces. Y la Bundesliga merecerá, a partir de ahora, un mayor seguimiento colectivo. Se lo habrá ganado por su vocación de servicio hacia una (nueva) normalidad, donde las muestras de alegría sobre la hierba y en el banquillo, serán menos efusivas, pero no por ello menos sentidas. O así piensa nuestra pluma.

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