A bote pronto

El socio del FC Barcelona al lado de su Club

El precio del carnet de socio y de abonado del FC Barcelona está congelado desde el acceso de Joan Laporta a la presidencia del Club en el ya lejano 2003 que sufrió una importante actualización alrededor del 40%. Desde entonces, solamente se ha incrementado por la revisión del índice de precios al consumo (IPC).

Una comparativa con los clubes principales europeos nos lleva al dato de que el socio blaugrana goza de una situación de privilegio. Fue Josep Lluís Núñez quien sumaba todos los partidos de todas secciones deportivas del Club y de todas las categorías para extraer un precio unitario por evento que resultaba casi testimonial, vamos de calderilla.

No hace falta ir tanto a la pormenorización. Considerando solo los partidos de fútbol del primer equipo profesional y promediando treinta, en razón de la suerte variable de los campeonatos por eliminatorias, cada acontecimiento en el Camp Nou no alcanza un coste para el socio de 25 euros.

Además, hace unos años, con Joan Gaspart de presidente, se instauró el denominado “seient lliure” por lo que el socio puede recuperar hasta un 90% de las cuotas satisfechas, por los encuentros que no pueda asistir y ceda el abono a disposición del Club para su nueva comercialización.

Estamos inmersos en una pandemia global novedosa en nuestro siglo, que está dejando un reguero de muerte y crisis económica muy preocupante. La vida cotidiana se ha paralizado y el fútbol no podía ser una excepción. Quedan cinco partidos de LaLiga y, cómo mínimo, uno de Champions League, que se deberán jugar en el Camp Nou a puerta cerrada. Visitarán el magno estadio el Leganés, Athletic Club, Atlético, Espanyol, Osasuna y el Nápoles.

Una plataforma de socios, bajo el nombre de “el senyor Ramon”, queremos imaginar que nada que ver con el de la canción de La Trinca de principios de los setenta cuyo estribillo hacía mención a que “el senyor Ramon engaña a las criadas”, está inquiriendo a la directiva que les resarza económicamente por la inasistencia forzosa.

El Club, acuciado con problemas económicos que se han agrandado en estas circunstancias especiales, no parece que esté por la labor de consignar ninguna cantidad para este fin. Motivaciones morales las tiene todas, considerando las razones de fuerza mayor y que el ahorro del Club por este parón es infinitamente menor a los ingresos extraviados, procedentes de varias fuentes.

El socio debe ponerse al lado del Club y atender la causalidad, como cuenta la historia centenaria del Barça donde ya se registran antecedentes de soporte económico. En esta razón de emergencia, no parece de recibo esta reivindicación pecuniaria.

Distinto resulta tratar los casos individuales y que el Club busca soluciones a las dificultades de algunos de los 144.000 socios a la hora de desembolsar las cuotas, fruto de esta crisis galopante. En el tratamiento de la morosidad, el Barça siempre ha sido sensible. 

El FC Barcelona presupuestó para este curso unos ingresos de 1047 millones de euros, superando los 990 millones contabilizados el curso precedente. Solo algo más de 60 millones corresponden a los aportes de los socios. En la medida que van creciendo los ingresos, otrora denominados atípicos, el peso en el balance de las aportaciones del socio es menor porcentualmente.

Esta temporada 2019-20, por lo bajo, la desviación negativa será de 150 millones de euros que la directiva tratará de sufragar con la transferencia de derechos contractuales de activos humanos.

Entendemos que sería un grave perjuicio para el Club la reivindicación de un dinero al Club, en esta eventualidad insólita. Si se llevase a cabo, el coste adicional para las arcas del Club superaría los veinte millones de euros.

Donde puede ofrecerse mayor controversia es en los abonos para la próxima temporada, que el Club comercializa en el mes de julio. En esas fechas no se sabrá la disponibilidad del estadio para la presencia del socio. Es más, el Club baraja como escenario más probable que la normalización de acceso no se alcance hasta fechas de febrero 2021. Aquí sí que se requiere de fórmulas imaginativas para conciliar las necesidades del Club con los derechos de los socios abonados.

¿Qué nuevas contraprestaciones puede ofrecer el Club que compensen al socio? Sin un quid pro quo, siempre habrá voces discordantes. Tiempos de arrimar el hombro, donde el amor a los colores debe ser más que una metáfora formal. O así piensa nuestra pluma.

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