A bote pronto

Semedo, Rakitic y Puig pugnan por dos puestos

El Barça prepara desde la semana pasada su duelo con el Nápoles, en pos de una plaza para los cuartos de final de la Champions League. Lo hace después de unas mini vacaciones de seis días que deberían haber servido para oxigenar a unos futbolistas muy exigidos en la temporada regular y que no compitieron bien en la reanudación exprés. Dejaron escapar el título de liga del que partían como campeones de las dos últimas ediciones y líderes de la actual.

Setién medita la alineación que se opondrá al equipo napolitano que, por una parte, puede estar más cansado por haber jugado hasta ayer el scudetto, pero, de otro lado, tener más ritmo de competición.

Quedan sin opciones los sancionados Busquets y Arturo Vidal, el no inscrito Braithwaite y el lesionado Dembélé que se quedará a las puertas de la reaparición en espera que sus compañeros le compren billete para las rondas finales de la Final Eight de Lisboa.

En este escenario, se vislumbran nueve hombres fijos: Ter Stegen, Piqué, Sergi Roberto, Lenglet, Alba, De Jong, Messi, Suárez y Griezmann

Si Roberto juega en la medular, Semedo ocuparía el lateral y los compañeros de línea del reusense serían De Jong y Rakitic, en detrimento de Puig. Arriba, completará la terna Griezmann si se recupera a tiempo de sus problemas físicos que le han impedido acabar la liga, quedando Ansu Fati como primer recurso.

Los recursos de la plantilla son tan finitos que no le quedan más combinaciones al técnico cántabro. Además de que la alineación de Semedo en el once titular modificaría la posición de Sergi Roberto, hay otra posición por la que gravitan dudas y es relativa a quien ocupará la posición de Busquets. Puede ser el holandés que dejaría su puesto de interior al croata.

A nadie se le escapa la capital importancia de este partido, que sería, casi con seguridad, el último de Setién en caso de eliminación europea. El Barca cuenta con un resultado de igualada a un tanto obtenido en el estadio de San Paolo que es positivo, aunque pudo ser mejor a la vista del desarrollo del juego. Pero este Barça no se ha ganado la confianza y los temores de jugar en las vacías gradas del magno Camp Nou tienen fundamento. No venos al equipo con capacidad de respuesta para superar un revés en forma de accidente del juego.

Hasta el próximo sábado, tendrán los pupilos de Setién tiempo para la puesta a punto y para la conjura de fuerza mental que les lleve al objetivo.

No hay claroscuros. La temporada para el Barça, en su análisis estadístico será buena o mala. Positiva si se gana el título más deseado después de haberse cumplido un lustro de la última hazaña en Berlín y negativa si concluye un curso en blanco de títulos.

El presidente Bartomeu ha anunciado el ascenso al primer equipo de los jóvenes del filial Araujo, Puig y Fati, a los que se sumará Trincao y podría hacerlo el jovencísimo Pedri de 17 años que ha concluido una temporada de lujo con el Las Palmas en Segunda A.

Una eliminación prematura acelerará los fichajes, aunque la única conveniencia fuera derivada de las maniobras de distracción. Típica argucia cuando se trata que el aficionado pase página, renovándole ilusiones a futuro.

Pero también conllevará o conllevaría (no está clara la aplicación del tiempo verbal en futuro o condicional) una pléyade de posibles bajas. Unas por rendimiento y otras por alcanzar oportunidades de negocio.

Se nos presenta un período agosteño movido en versión blaugrana. Mejor si esos tambores lejanos nos llegan de Lisboa, a modo de aldabonazos jocosos que nos den cuenta de la resurrección del FC Barcelona. En esta competición, se han obrado milagros en otras lares poco afines al barcelonismo. A lo mejor, por una vez, no se le cae al Barça la tostada por el lado de la mantequilla O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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