A bote pronto

Salvar al soldado Griezmann

En el entorno blaugrana, lamentablemente el foco de la noticia está en los despachos y no en el campo de entrenamiento. El voto de censura, que ha ganado el corte, está sufriendo el descrédito de una posible falsificación masiva de firmas en las papeletas y el feo asunto dará que hablar, con la Guardia Civil al frente de las investigaciones.

En primera instancia, la acción de la directiva del Barça se observó como un entorpecimiento, pero a medida que pasan las horas se van aclarando conceptos de la sospecha y la razón porque sea un cuerpo policial estatal a quien se haya recorrido. Los antecedentes de la falsificación de cerca tres mil entradas a través de carnets cedidos en el “clásico” de hace dos años fomenta las sospechas, incrementadas con la localización de un artilugio para falsificar firmas. De modo que el tema no es baladí y nos deberemos ocupar cuando avancen las pesquisas.

De manera que volvemos a recuperar el balón y nos ocuparemos de Griezmann y sus avatares para tratar de triunfar en el FC Barcelona.

Antoine Griezmann estaba llamado a integrarse en la plantilla del Barça en el curso 2018-19 y obtuvo el beneplácito tácito de Leo Messi. Parecía todo atado, pero a última hora el francés no supo superar la gestión emocional y sucumbió a las súplicas del Atlético. Para acabarlo de adobar, intervino Gerard Piqué, en el papel de productor audiovisual, para mediar en la comunicación artera del futbolista acerca de la continuidad en las filas rojiblancas que implicaba su negativa al Barça.

Pronto al Barça se le pasó el enojo y en el curso 2019-20 volvió a la carga sobre el jugador. Pagó los 120 millones de euros de la cláusula de rescisión, pero adelantó prohibitivamente la fecha de las gestiones, por lo que el Atlético le sometió a la amenaza de una denuncia que se solucionó con el pago compensatorio de 15 millones de euros más. Operación pretendidamente disimulada con la obtención del derecho de tanteo de algunos jugadores colchoneros que no se ha llevado a cabo.

En ese vacío de la dirección técnica del Barça, desde que, en el año 2015, Bartomeu echó a Andoni Zubizarreta por “haberle perdido la confianza”, el Club fichó una estrella sin verificar su adecuación al equipo. Se trata, salvando las distancias de un cromo repetido de Leo Messi.

Ni Valverde ni Setién consiguieron mezclar bien a ambos en el mismo “once” ya que ocupan una misma posición natural en el campo. Tampoco parece que un Messi resentido con el francés por el primer desplante, haya hecho mucho por procurar esa conjunción.

Koeman está tratando de ganar a Griezmann para la causa, pero la tarea es ímproba, considerando además que tiene que ensamblar a otra pieza de calado como es Philippe Coutinho. Mientras el brasileño ha conseguido la titularidad en su puesto natural con buen rendimiento, el francés debe jugar escorado a la derecha para tener cabida.

En estas condiciones el campeón del mundo con Francia sigue siendo intrascendente en el juego. A su juego le falta reposo, producto de la falta de confianza que se origina ya en la agitación del entorno.

Es un futbolista de buen disparo (marcó 15 goles en 48 partidos), muy hábil en el desmarque y con aceptable técnica individual. Entre sus talentos reconocibles no figura el dribling, el “uno contra uno” en acuñación de los tiempos modernos.

Ronald Koeman ha querido dar públicamente un toque de atención al delantero, tras su desafortunada participación en la última jornada que se empató a uno en el Camp Nou frente al solvente Sevilla. El jugador tuvo dos ocasiones nítidas de gol, que marró por hacer un último mal control para beneficio de la acción del portero. El neerlandés afirmó, sin ambages, que como mínimo, tenía que haber marcado un gol. Precisamente es lo que se debe pedir a las grandes estrellas, que marquen puntualmente las diferencias.

Al seleccionador francés Didier Deschamps no le han gustado las formas y ha arremetido contra su colega, en defensa de su jugador y poniendo énfasis en la posición poco apropiada en la que le hace jugar.

Si Koeman consigue que le fichen “un nueve” clásico, el futuro de Griezmann está condenado al banquillo, porque tendrá por delante a Messi. El futuro de Antoine quizá dependa de la voluntad del rosarino de renovar su contrato con el Barça.

Aún sin el fichaje de un delantero centro acreditado, la titularidad de Griezmann este curso pende de un hilo. Al acecho, Trincao o Pedri para ocupar esa posición. Y porque las opciones de Dembélé parecen desvanecerse. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

Facebook: Barça universal

www.planetaDeporte.es

Planeta Deporte youtube