A bote pronto

Reválida en Mestalla para Setién

La Copa del Rey ha dejado heridas importantes en combate con la eliminación de clubes de Primera División a cargo de equipos de rango inferior, incluso de Segunda B. El caso que más está dando que hablar es el declive del Atlético de Simeone que cayó con estrépito ante la muy modesta Cultural Leonesa.

Los otros grandes, FC Barcelona, Real Madrid y Valencia salvaron los muebles sin brillo y solo les da confort el espejo que contempla las desgracias ajenas y sirve para tratar de justificar el mal comportamiento deportivo en la jornada treintaidosava de Copa, en espera de resarcimiento en la siguiente fase.

Llega la segunda jornada de la segunda vuelta liguera y el partido estrella se jugará en el viejo estadio de Mestalla a primera hora de la tarde, en horario que disgusta a los futbolistas, a los aficionados e, incluso, a los realizadores de televisión que tienen que lidiar con el sol que se incrusta en las franjas del terreno produciendo una visión desigual e incómoda para el televidente.

Setién ha llevado a cabo el primer descarte de la plantilla y ha dado luz verde al traspaso del canterano Carles Pérez y se produce el alta en la convocatoria del sabadellense de veinte años, Álex Collado. Interior que juega por dentro, pero que puede desplazarse a las bandas. Futbolista muy de la escuela de La Masia, con buenas dotes técnicas y a precario en intensidad.

No se advierte sorpresas en la alineación. Se vislumbra que Umtiti repita de titular en perjuicio de Lenglet, la vuelta de De Jong que puede sacrificar a Rakitic en beneficio de la permanencia en el “once” de Arturo Vidal, cuyo compromiso y entrega lo está poniendo en valor el técnico cántabro y la continuidad de Ansu Fati que se redimió en la media hora última en Ibiza.

Un equipo titular de enjundia, al que solo faltarían los lesionados Luis Suárez y Ousmane Dembélé. Calidad suficiente para optar a una victoria que a Ernesto Valverde se le resistió. Aunque el equipo acumula catorce partidos a orillas del Turia sin perder, pero con solo cinco victorias registradas. Entre ellas, dos agónicas, saldadas con goles finalistas de Busquets y Messi de penalti. Continuación de otra, años atrás, que contó, casi al cierre, con la testa salvadora de Jose Mari Bakero.

Los Valencia – Barça son partidos que el aficionado, a priori, señala en el calendario, pues son sinónimos de pasión y emoción llevadas al límite. Reaparecerá Rodrigo, delantero centro hispano-brasileño con pasado madridista y que puede prestar su último servicio al Valencia, por su trasvase posterior al FC Barcelona. Morbo añadido a un duelo apasionante.

Será el tercer partido de la “era Setién”, después de dos victorias pírricas, que han dejado algún atisbo positivo, pero han constatado déficits sostenidos en el tiempo. El libreto del entrenador parece diáfano, sobre un dibujo del 4-3-3 y 3-5-2 variable en función de la posesión del balón.

Venimos de dos partidos que el Barça ha superado ampliamente a los rivales en número de pases, pero que no han sido proporcionales al número de goles ni a ocasiones creadas. Este juego de posesión requiere de una gran técnica individual, visión de juego y una velocidad de balón alta para salvar líneas de presión. Esto requiere mucho trabajo de campo y mucho entrenamiento.

La máxima de Johan Cruyff, “si tú tienes el balón no te pueden meter un gol” es válida, pero puede ser tramposa. El Granada necesitó solo un 15% de posesión para mantener el empate en el Camp Nou, deshecho por Leo Messi en la recta final, ya con el rival disminuido de efectivos por una expulsión.

Otro tanto ocurrió en Ibiza con amplia posesión, pero un marcador adverso al descanso. Al final, en tiempo de prolongación, se revertió. Eso sí en el Camp Nou se contabilizaron 1005 pases y en la isla se superaron los 900.

La posesión se valora cuando produce descomposición en el adversario por los cambios de ritmo, por la superación de líneas y las situaciones de riesgo para la portería rival que alimenta. Amarrar la posesión, en un turno de pases conservadores y sin jugadores que soliciten el balón al espacio, se corre el riesgo de aburrir a las ovejas. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper

www. planetaDeporte.es