A bote pronto

Quique Setién y la gestión de los cambios

Ayer en A Bote Pronto, les comentamos la doble reunión que se barajaba entre el Gobierno de España y los capitanes de los cuatro equipos principales. Como predijimos, al final la misma quedó reunificada y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, llevó las riendas en lugar del ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes. Estuvieron en la teleconferencia la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano y el director de Emergencias Sanitarias, doctor Fernando Simón.

De la intención de convocar a los cuatro capitanes de los primeros equipos clasificados el curso anterior, se cayó el Valencia en beneficio de la Real Sociedad representada por Illarramendi, en tanto que Piqué y Carvajal cubrieron las presuntas presencias de Messi y Ramos. 

Una reunión que no se ha extraído públicamente ninguna consecuencia y quedó en la vacuidad de un Gobierno con graves errores de gestión y superado por las circunstancias adversas.

Sin titulares de esta reunión con tantas sombras y dudas de planteamiento, la actualidad nos lleva al paso firme de los equipos para la puesta a punto. Ya esta semana se entrena de forma grupal para prepararse para la jornada 28 de LaLiga que tiene como aperitivo de calidad el derbi sevillano programado para el jueves 11 de junio.

En Madrid llevan, vanamente, quince años buscando en la casa blanca competencia directa a Leo Messi, estableciendo comparaciones que sonrojan al propio futbolista al que aúpan artificialmente a esa equiparación imposible.  El último es el japonés Take Kubo, procedencia de La Masia, que ni siquiera tiene ficha con el primer equipo merengue. Afirman que regatea igual. La hemeroteca deja en evidencia a esa prensa local.

Muy comentadas, por controvertidas, están siendo las declaraciones de Quique Setién en las que afirmó que siente a su equipo perjudicado por el cambio de reglamento que permite efectuar hasta cinco cambios.

Razona su argumento en base a que el equipo blaugrana cocina su fútbol a fuego lento, procurando el desgaste físico del rival que se va acentuando en el transcurrir del tiempo. El juego de posesión obliga al rival a un esfuerzo físico superior al correr, las más de las veces, detrás del balón. Con el cansancio, baja la concentración y la intensidad del juego. La ampliación de los cambios corrige ese déficit físico.

El tema está siendo sólidamente rebatido. Los equipos grandes, y el Barça es el qué más en su calidad de reiterado campeón en España, gozan del privilegio de una plantilla de nivel superior, donde al margen de las primeras figuras, el resto de piezas son de solvencia contrastada que permite las alternativas sin menoscabo del rendimiento global.

Setién deberá, como hizo Pep Guardiola en su primer año principalmente, activar al equipo desde el pitido inicial en busca de decantar los marcadores a las primeras de cambio, para luego gestionar los resultados a favor de obra.

Los cinco cambios autorizados pondrán a prueba las capacidades de los entrenadores y su grado de intervencionismo. Luego, los medios y los aficionados, a toro pasado, dilucidarán sobre la bondad de esos cambios y su incidencia en el resultado final.     

Parece que Setién ha querido ponerse la venda antes de la herida. Los cambios han sido autorizados por la excepcionalidad de una temporada descosida por el virus y pespunteada precariamente. Pero no deja de ser un banco de pruebas que puede tener continuidad. Los entrenadores tendrán que ser más estrategas para buscar la ventaja, como diría el añorado Johan Cruyff.

Deciden los jugadores sobre el terreno de juego, pero quienes facultan a los futbolistas son la decisión del entrenador en hacerlos jugar, cuándo, cuánto, dónde y cómo. O así piensa nuestra pluma.

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