A bote pronto

Primera gran decepción en Getafe

La jornada sabatina principiaba bien para los intereses blaugranas. Se cumplimentaba la sexta jornada, la cuarta para el Barça, y jugaban los cuatro equipos europeos que debutan la próxima semana en la Champions League.

El duelo regional Granada- Sevilla se había sustanciado a favor de los nazaríes por un solitario gol, ante un rival diezmado por la expulsión de Jordan.

Después, el Atlético ganó al Celta con enormes dosis de fortuna, donde los celestes no supieron materializar su mayor producción de fútbol.

La gran sorpresa vendría a continuación con la impresentable actitud de unos futbolistas del Real Madrid que se pasearon en Valdebebas ante el recién ascendido Cádiz. Se había cumplido apenas el cuarto de hora y los gaditanos ya habían gozado de ¡seis oportunidades! de gol y transformado una de ellas, materializada por el ex blaugrana Choco Lozano.

El gol llegó en uno de los despistes habituales del veterano Ramos, que antes había evitado bajo palos el gol un remate de Álvaro Negredo que parecía inexorable. Después, propinaría un rodillazo al goleador, lo que obligaría al jugador cadista a quedarse en los vestuarios tras el descanso.

El Real Madrid había hecho el ridículo en una participación desdeñable por la exención del compromiso. Era la gran oportunidad para el FC Barcelona de cobrar el mando de la clasificación a las vísperas de la disputa del “clásico”.

El FC Barcelona jugó más tarde y a pocos kilómetros al sur con una camiseta rosa fucsia, parecida a la empleada por los madridistas y se les contagió la inoperancia, si bien es justo resaltar que jugaron con mayor compromiso en la exigencia.

Este Getafe de Bordalás es duro de roer, denominación a modo de eslogan que se empleaba en los años sesenta para calificar al Pontevedra del goleador Neme. Los azulones conforman un equipo muy aguerrido, sin fisuras y con una determinación al límite del reglamento.

La primera parte fue un “toma y daca” donde los barcelonistas tuvieron las dos ocasiones más claras para inaugurar el marcador.  Era el minuto 19 cuando Pedri se gira sobre sí mismo, dispone el balón a Dest que lo devuelve al área para el impacto de Messi que ve repelido el balón por el palo. Una gran acción colectiva que dejó ver en el plano individual el talento del jovencísimo canario.

La segunda opción la tuvo Griezmann que recogió un pase excelso de Pedri y que, solo ante el guardameta Soria, resolvió de la peor manera. El balón requería un remate sutil y su falta de confianza le llevó a despachar el balón con un detestable balonazo y, además, con la pierna derecha que maneja peor. El esférico se elevó al cielo de Madrid.

El colegiado riojano Soto Grado ya había concedido dos tarjetas de amonestación gratuitas porque Cucho y Lenglet simularon haber recibido sendos codazos. Es el minuto cuarenta y el violento Nyon impacta voluntariamente, desentendiéndose del juego, un codazo a la cara de Messi. Es una agresión en toda regla que el trencilla no ve y que De Burgos Bengoetxea, al frente del VAR, se inhibe vergonzosamente en una manifiesta dejación de funciones. Se escamoteó una acción merecedora de expulsión que hubiera podido cambiar el signo del partido.

En la segunda mitad bajó el ritmo, aunque el juego se alternaba bajo los mismos parámetros. En el ecuador del período, De Jong porfía por un balón que “Cucho” Hernández esconde provocando un contacto, que no ofreció dudas al colegiado para señalar penalti aplicando todo el rigor.

Koeman ordenó cambios que no mejoraron el nivel general y que no afectaron a un Messi disminuido por su esfuerzo y viaje transoceánico y que, sin embargo, tuvo la última pelota de partido para acceder a una igualada que hubiera reflejado mejor los méritos equiparables.

Este FC Barcelona en construcción no pudo superar un arbitraje hostil, ni la inacción de una sala VOR incompetente, por cuya presencia se preguntaba Koeman en rueda de prensa. Un arbitraje que se suma al padecido en el estadio Municipal de Balaídos con la injusta expulsión de Lenglet y al del Camp Nou frente al Sevilla donde el colegiado y el VAR omiten sancionar un penalti sobre Messi cometido a las acaballas del match.

Un tropiezo que da alas al Real Madrid al limitar las consecuencias del castigo a su pérfida actuación y ve como el rival atempera sus propias miserias. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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Getafe 1 FC Barcelona 0, protagonistas y gol

Getafe: Soria; Damián, Djené, Cabaco, Olivera; Nyom, Maksimovic (Mollejo, m. 95), Arambarri, Cucurella; “Cucho” Hernández (Timor, m. 90) y Jaime Mata (Enes Ünal, m. 70).

FC Barcelona: Neto; Sergi Roberto (Riqui Puig, m. 87), Piqué, Lenglet, Dest; Busquets, De Jong (Braithwaite, m. 80); Dembélé (Ansu Fati, m. 62), Pedri (Coutinho, m. 62), Griezmann (Trincao, m. 80); y Messi.

Goles: 1-0, m. 56: Jaime Mata, de penalti.

Árbitro: Soto Grado (Comité de La Rioja). Mostró cartulina amarilla a Piqué (m. 24), Sergi Roberto (m.41) y Dest (m. 97) por parte del Barcelona y a Jaime Mata (m.27), Cabaco (m. 28), Bordalás (m. 35), Nyom (m. 73) y Olivera (m. 93) por parte del Getafe.

Incidencias: partido correspondiente a la sexta jornada de LaLiga Santander disputado en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe a puerta cerrada.