A bote pronto

Pep Guardiola con la piel de cordero

Este accidentado curso el Liverpool ha arrasado en La Premier y el campeón Manchester City no ha podido reeditar el éxito precedente. Pep Guardiola, desde que llegó a la élite en el año 2008 con el FC Barcelona, está casado con el éxito al que ya se había abrazado en su época de futbolista.

Sin embargo, la consecución dupla de la Champions League ya le queda lejos en el calendario y se corresponden con las victorias en las finales de Roma y Londres en los años 2009 y 2011 con el FC Barcelona.

Con el Bayern de Münich acaparó las Bundesligas con gran autoridad, pero sucumbió en la Champions League, reiteradamente en las semifinales y enfrentado siempre a los tres mejores equipos de la liga española.

Peor le ha ido la andadura en los dos años en Manchester, pues cayó en octavos ante el AC Mónaco y en cuartos de final ante el Tottenham. 

Con los antecedentes en la inmediatez de estos reveses no es extraño que el genio catalán se muestre nervioso, aunque registre dos noticias, de distinta índole, positivas. De una parte, el TAS ha anulado la sanción que pendía sobre el P.S.G. de dos años apartado de las competiciones europeas, lo que ha hecho más fácil la continuidad del técnico de Santpedor.

El otro dato tiene que ver con el ascenso de su colaborador habitual Domènech Torrent que ha fichado como primer entrenador del Flamengo y le ha regalado los oídos: “Al lado del mejor del mundo se aprende mucho”.

El gen ganador del Real Madrid y las ancestrales componendas de la justicia deportiva ponen en alerta a Pep Guardiola que no se fía de la ventaja obtenida en el mes de febrero en el estadio Santiago Bernabéu (1-2). En el Etihad Stadium faltará el calor de la afición.

El compromiso es mayor para el City, en razón de su vitola de favorito y por el riesgo de firmar un año en blanco, mientras el Real Madrid, con el logro de LaLiga en forma poco ortodoxa, puede darse por satisfecho.

La pesadilla de Guardiola data del año 2014 en que un práctico Real Madrid sacó del partido y de la eliminatoria a un amedrantado Bayern. Un tormento que no tiene porqué repetirse si se ha aprendido la lección.

Por si acaso, el técnico catalán, se cura en salud valorando al rival y a su homólogo, Zinedine Zidane del que llega a declarar: “Me alegro mucho que le vayan bien las cosas”, sin querer reparar que el beneficio de su trabajo es para el rival eterno.

Pep Guardiola sabe de las siete vidas del Real Madrid y, aunque parte de la victoria obtenida en el estadio forastero del estadio Bernabéu, tiene argumentos para inducir a sus jugadores a no bajar la guardia. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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