A bote pronto

El peor Barça aún es líder

El FC Barcelona se ha convertido en el campeón de invierno más frágil de los últimos años. Le ha bastado con solo 40 puntos para liderar la clasificación, empatado con el Real Madrid que obtiene la misma puntuación.

El diferencial de goles a favor y en contra deciden ese orden. Los blaugranas han mostrado una vulnerabilidad defensiva impropia de un equipo campeón al encajar la friolera de 23 goles en 19 partidos, lo que supone una media muy alta de 1,21 goles recibidos por encuentro

En el plano atacante, ha cumplido con 49 goles, pero que tampoco es una heroicidad contando con una nómina de delanteros encabezada por el “Bota de Oro” Leo Messi, Luis Suárez y Antoine Griezmann.

Los datos del Real Madrid son de 36 goles marcados por 12 encajados y los del Atlético, tercero, de 22-12. Destacan la solidez defensiva de los conjuntos madrileños y la parquedad goleadora; principalmente, de los rojiblancos que apenas superan el gol por partido.

Este FC Barcelona volátil, mostró en Cornellà su cara B, que es irritantemente frecuente este curso donde solo ha sido capaz de sumar, en sus visitas, el 50% de los puntos en litigio, quince de treinta. Esa falta de intensidad, ese jugar a verlas venir, le ha costado ir por detrás en el marcador en seis ocasiones y remontando las adversidades ante Osasuna, Real Sociedad y Espanyol no ha sido capaz de cerrar la victoria dejando en el camino seis preciados puntos.

Los derbis ofrecen connotaciones diferentes, pero no debemos pasar por alto que el líder Barça se enfrentaba al único equipo de la liga que no conoce la victoria en casa, con abundancia de derrotas. No fue un Barça sobrado, fue insolente en su deambular por el campo y la etiqueta calificativa de “pecho frío” se podría atribuirse al desdén de varios componentes.

Obviamente, la enorme diferencia de calidad, como igualmente las cifras económicas que las valoran, dio más el balón a los blaugranas, pero fueron ampliamente superados en los balones divididos por una contribución perica más dirigida a la disciplina, al esfuerzo y al compromiso.

Este Barça ensimismado, encantado de haberse conocido, de juego ramplón, de constantes vitales planas volvió a herir a su afición.

Paulatinamente Valverde va sumando voces contrarias a su cometido en un vestuario que se sospecha no domina como debiera. Los jugadores, por su estadística de éxito, han ganado autoridad, derivándose hacia un principio de auto gestión que puede resultar nefando.

Valverde debe de dar un golpe de autoridad y ser más audaz en sus decisiones. Lo ha sido solo en las suplencias de Rakitic y, ocasionalmente, de Busquets, pero da la sensación de que la plantilla precisa de una agitación mayor.

Y se pone de manifiesto cuando los finos estilistas no resuelven y hay que poner en valor la garra y el pundonor de Arturo Vidal para acelerar el ritmo y la presión del juego. Si el viento sopla a favor, los servicios del chileno son secundarios o, directamente evitados. Sin embargo, cuando la tramontana arrasa, se recurre a él que ya ha marcado seis goles y solo ha sumado 569 minutos de juego y cuatro titularidades de inicio.

Ahora toca la Supercopa de España, un torneo menor pero cuyo guion, para bien o para mal, puede ser un punto de inflexión de la temporada. Valverde debiera dar alternancia a otros nombres y mostrarse menos condescendiente con algunos de sus pupilos que se lo están poniendo difícil. No ya su renovación improbable, sino la propia continuidad en este curso.

A los futbolistas y responsables técnicos del FC Barcelona en muchos de los hogares culés, los Reyes de Oriente les han traído carbón y a esa zona oriental se dirigirán los futbolistas tratando de cambiar el carbón por el oro, el incienso y la mirra que ofrecieron los Magos y Sabios al “Mesías Jesús”. O así piensa nuestra pluma.

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