A bote pronto

Pedri merece y requiere mayor protección

En la renovación que está llevando a cabo el FC Barcelona en su primera plantilla profesional de fútbol descuellan dos nombres por encima del resto. Se trata de Ansu Fati y Pedri González, ambos de 17 años y, por consiguiente, menores de edad.

Ambos participaron en el primer partido de la Champions League en el Camp Nou frente al Ferencvaros y registraron sus nombres como goleadores.  Fue el segundo gol en esta competición del canterano de procedencia bissauguineana y el primero del canario. Sirvieron para establecer dos récords:

  • Ansu Fati se convierte en el goleador más joven de la Champions que acumula más de un gol.
  • Al marcar también Pedri en el mismo partido, se registra, por primera vez en esta competición, que marquen dos futbolistas menores de edad.

Al no tener la edad reglamentaria, no disponen de carnet de conducir para desplazarse al entrenamiento diario y a los partidos en sede propia. A Fati le lleva a la Ciutat Esportiva Joan Gamper y al Camp Nou su padre en locomoción propia, lo cual zanja cualquier posibilidad de distorsión. No es el caso de Pedri.

La historia del taxi de Pedri

El joven jugador tinerfeño se ha instalado en Barcelona con su hermano mayor, Fernando, pero que solo tiene 19 años, que tampoco dispone de permiso de conducción. Los padres aún viven en la localidad de Tegueste donde regentan un local de hostelería y hacen ostentación de su barcelonismo de siempre, dando domicilio social a la peña barcelonista.

Para estos casos, el Club dispone de una flota de taxista contratados que transportan a los futbolistas a los entrenamientos y los devuelven a origen al término. De usual, esto ocurre con jóvenes que despuntan en el oficio y son valorados en clave de futuro.

No es el caso de Pedri González, cuya precocidad ha mutado los tiempos y requiere un tratamiento especial, en consonancia con el relieve del jugador en un presente adelantado.

Hay imágenes que registran la llegada del nuevo crack al estadio en taxi y en su mano llevaba asida una modesta bolsa de plástico a modo de contenedor de sus enseres personales. A la conclusión del encuentro, ese mismo taxista le condujo a su domicilio particular.

En parte, esta situación viene provocada por la situación de excepcionalidad sanitaria que padecemos y que obliga a extremar precauciones, asiginándole el mismo taxista y el mismo vehículo para sus desplazamientos profesionales ordinarios.

Sin embargo, la relevancia y eclosión de Pedri requeriría un traje más a medida, en consonancia con su impacto social, mediático y, también, por qué no expresarlo, de su valor en el mercado.

Es Pedri (como lo fuera Andrés Iniesta) el prototipo del anti divo. Un muchacho sencillo, al que todos elogian su humildad y valoran la excelencia de su trabajo.

La soledad de la vuelta a casa en horas nocturnas del joven, llama la atención y deja dudas sobre la gestión tutelar del Club y de los compañeros de la plantilla. También sobre la unidad de la plantilla y el tratamiento de los cuatro capitanes hacia el joven.

Por la solitud de Pedri, subyacen unas preguntas: ¿Ningún jugador pudo acompañarle en su vehículo a su domicilio, cuando, probablemente, más de uno, utiliza la misma ruta?, ¿un vehículo de la flota amarilla es solución suficiente?

La imagen del futbolista subido al taxi en solitario produce consternación, además, de la constatación que las cosas no se están haciendo bien. El chico merece más mimo, atención y protección de la que se vislumbra. Debiera tener a un empleado del Club adscrito que hiciera labores de engarce y tutelaje entre su vida privada y deportiva. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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