A bote pronto

Maradona, ¡qué bueno que viniste!

Ayer hubo jornada de Champions League con protagonismo de los equipos madrileños. El Atlético no pudo romper el empate inicial ante el modesto Lokomotiv y al Real Madrid todo le vino de cara en su visita a San Siro.

El Inter se vio despojado de sus posibilidades por sus propios errores que principiaron en el minuto cinco en una incomprensible acción defensiva de Barella ante Nacho, sancionada por el colegiado inglés Anthony Taylor como penalti.

Por si fuera poco, a la media hora de juego a Arturo Vidal le mostraron una doble tarjeta por reclamar impulsivamente un penalti de Varane cometido a su persona y el partido quedó visto para sentencia.

La jornada de Champions League organizada por la UEFA se vio totalmente eclipsada por las noticias producidas en las primeras horas de la tarde en Europa que daban cuenta del óbito del mítico Diego Armando Maradona. Esta triste información de impacto ocupa desde ayer todo el foco comunicativo y acapara el interés general, al ultrapasar los límites deportivos.

Ha sido una muerte súbita, a consecuencia de un paro cardíaco, cuando estaba en el proceso de superar una operación en la cabeza. Se nos va un ídolo deportivo de primerísima magnitud, después de una vida rocambolesca que enturbió sus grandezas en el rectángulo verde.

Los aficionados catalanes tuvimos la dicha de disfrutarlo dos años enfundado con la camiseta del FC Barcelona. Con la friolera de una inversión récord en la época de 1200 millones de pesetas, la directiva de Josep Lluís Núñez abordó en la temporada 1982-83 su fichaje, que pretendía cambiar el signo barcelonista, al menos durante una década.

Probablemente asistiera al cien por cien de los partidos que Maradona disputara en el Camp Nou, incluso aquellos que no hiciera con la camiseta blaugrana. Fueron solo dos años de gozo, interrumpidos ambos por percances que le apartaron de los campos de fútbol por largos períodos.

En el curso primero, 1982-83, padeció un proceso vírico, que le alejó un trimestre entero de sus actividades, que quedó oficialmente diagnosticado como hepatitis.

En la segunda temporada, la tragedia se discernió en el Camp Nou en la fatídica noche del 24 de septiembre de 1983, festividad de la Merçè, patrona de la ciudad, en el transcurso de un partido de liga ante el Athletic Club de Bilbao. En la zona de medios, y mirando al Gol Nord, el pibe se disponía a controlar un balón y fue impunemente atacado por el central vasco en una acción calificada como salvaje en la época. Consecuencia de ello, se rompió el tobillo de su pierna izquierda y estuvo cuatro meses alejado de los terrenos de juego.

A pesar de tan gravísima pérdida, el FC Barcelona estuvo hasta la última jornada luchando por el título de liga. En esos dos años el balance de títulos no cobró ninguna pieza mayor como la Copa de Europa o la Liga española.

En aquellos dos años interrumpidos, Diego Armando Maradona dejó la impronta de su clase excepcional en acciones memorables que recogen las videotecas. Especial satisfacción produjo un gol en el estadio Santiago Bernabéu, donde antes de rematar a puerta vacía, se permitió el lujo de un regate en seco al desesperado defensa Juan José a un palmo de la línea de meta.

Vivía en una lujosa mansión de la zona de Pedralbes y en sus muchos metros dio cabida a multitud de familiares y a su extensa cohorte de sus paisanos aduladores que envolvían la figura mayestática del “diez”.

Llegó con solo 21 años, muy joven para la época, cuando el grado de madurez se alcanzaba más tarde, contrario a tiempos vigentes de mayor precocidad. En la gran ciudad, investido en el cartel de gran figura del espectáculo, Maradona aprendió también lo que no debía.

Núñez se vio obligado a vender al Nápoles a la figura mundial, cuando veinticuatro horas antes había certificado su condición de intransferible. El peso de las presiones y la necesidad económica del “entorno maradoniano” habilitó la transacción.

Salvo Pelé y Di Stéfano, el argentino porque lo impidió la dictadura franquista, los más grandes futbolistas hasta llegar a Lionel Messi han vestido la camiseta del Barça.

Ayer una periodista argentina, nos dio la fatal noticia de alcance, información que subimos a las redes sociales, después los apuntes informativos fueron un no parar recogiendo todos los registros.

Argentina ha decretado tres días de duelo nacional y el velorio será una cuestión de Estado. En muchas casas particulares se improvisan altares con flores para venerar la figura del pibe, que dio a Argentina el Mundial de fútbol del año 1986 con unas actuaciones prodigiosas que incluyen goles para la eternidad.

La vida privada de Maradona nos interesa menos. Constatemos que deja ocho hijos. Seguro que estos avatares se escrutarán insaciablemente desde programas alineados con el entretenimiento morboso.

Desde www.planetadeporte.es nuestro homenaje a una primerísima figura del fútbol, para muchos el futbolista más grande de la historia. Descanse en paz.

figura maradona