A bote pronto

Luis Suárez merece los honores de un grande

Cuando un equipo no funciona y se queda lejos de los objetivos deportivos fijados, los jugadores más carismáticos son los más señalados por la afición y por los gestores y técnicos que tienen encomendada la misión de retornar los laureles extraviados.

El presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ya adelantó en el ignominioso cierre de la temporada que habría cambios nominales profundos. A fecha de hoy, a la ya concretada baja anticipada de Arthur Melo, solo se ha añadido la de Ivan Rakitic y a punto de cerrarse el traspaso de Arturo Vidal al Inter de Conte. En ambos, casos con pírricos resultados económicos.

Pendientes de salida quedan tres jugadores de relieve como Umtiti, Luis Suárez y Junior Firpo, además de otros nombres considerados transferibles. De los nominados, ni Umtiti ni Junior dejarán huella en el Club ni en la afición. Sí, sin embargo, ocurre con el charrúa que pasa a la historia del club como tercer máximo goleador, superando a Laszy Kubala en solo seis temporadas y solo por detrás de Leo Messi y César Rodríguez.

Los registros de Luis Suárez con la camiseta blaugrana son muy meritorios y alcanzan los 198 tantos y 97 asistencias de gol. En su palmarés, dos Botas de Oro, pues ha sido el pichichi continental las temporadas 2014-15 (con 31 goles) y 2015-16 (con 40), ambas en blaugrana.

El uruguayo llegó al Barça hace seis años en plena madurez deportiva tras triunfar en el Ajax de Amsterdam y el Liverpool. El próximo enero cumplirá 34 años.

Ronald Koeman fue el encargado de hacerle saber, en una corta conversación telefónica, que no contaba con sus servicios para el nuevo proyecto, pese a tener firmada una temporada más y la posibilidad de una renovación automática si participaba en un 60% o más de los partidos.

No se trata de discutir las razones técnicas que le llevan a Koeman a tomar esta drástica decisión, si bien debemos admitir que, a la edad avanzada del futbolista, se le unen los problemas físicos derivados de sus intervenciones quirúrgicas que le han mermado su rendimiento en las dos últimas temporadas.

La decisión deportiva del entrenador alivia al Club, que podrá aligerar masa salarial, pues el montante económico de la ficha del jugador es altísimo y fuera de mercado en esta etapa de crisis por la pandemia.

A partir de ahí, Luis Suárez se ha sentido menospreciado y herido en su amor propio. Por ello, lejos de allanar el camino, su enojo le está llevando a exigir las percepciones líquidas hasta extinguirse la relación contractual con el FC Barcelona. Lo cual no es sensato porque le duplica ingresos. Si acaso podría reclamar un subsidio por el diferencial de su nueva ficha que le ofrece la Juventus, para que el importe global no sufra menoscabo.

Koeman ha forzado la situación y le hizo entrenar días pasados fuera del grupo y no llevó en la concentración de 25 jugadores para el primer amistoso frente al Nàstic. Tampoco lo convocará para el partido frente al Girona, si bien se ha incorporado al entrenamiento grupal con total disponibilidad y profesionalidad.

De momento, las posiciones están enrocadas y queda la amenaza que el futbolista pueda pasar un año en blanco. Para que esa amenaza se disipe, lo más probable es que el Barça acabe cediendo y lejos de percibir una cantidad por traspaso, acabe pagando una indemnización al jugador.

Luis Suárez, arraigado en Catalunya por razones familiares de su esposa, debe seguir siendo patrimonio sentimental culé. Su ciclo como futbolista barcelonista debe concluir de una manera natural y consensuada.

No debemos olvidar que, cuando nos refiramos al mejor tridente de la historia del Club, pensaremos en Berlín 2015 con la consecución de la Champions League y seguiremos teniendo en nuestra retina a Messi-Suárez-Neymar. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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