A bote pronto

Leo Messi sí está lesionado

El gran temor a las lesiones espanta a los futbolistas y a los Clubes. El fútbol se reanuda con las precauciones sanitarias suficientes para combatir el virus, pero con una preparación física deficiente. Todo debido a que se han impuesto las razones económicas, con el visto bueno de las autoridades políticas, que ven en el fútbol una medicina esencial para elevar el tono deprimido de una población lastrada.

No ha retornado LaLiga y ya han parecido las primeras bajas por lesiones musculares producidas en unos entrenamientos donde prevalece la cautela sobre la entrega. No se cumple, en ningún escenario, esa máxima deportiva que induce a que los jugadores entrenen como juegan para alcanzar el grado de excelencia mental y físico.  

Los futbolistas han mantenido el peso y el tono físico con unos ejercicios domésticos guiados, pero estas prácticas más mecanizadas no contemplan las características específicas de un deporte con todas las exigencias alternativas que registra una actividad sometida a un desarrollo variable en el ritmo e intensidad.  

Gerard Piqué fue el primero en advertir que se requiere un período mayor de tiempo para la puesta a punto. Cuando ya estaba todo el pescado vendido, tuvo ocasión de expresarlo en una conferencia telemática al ministro de Sanidad Salvador Illa, en la que participaron también Koke, Illarramendi y Carvajal, éste último porque Sergio Ramos declinó la invitación para marcar distancias con un Gobierno que no es de su color. Cabe indicar que Leo Messi cedió la representación y el altavoz al catalán, mucho más activo e implicado en estos menesteres.  

Primero fue Umtiti el lesionado, después Ansu Fati, aunque imputado a razones de un físico en crecimiento por su temprana edad. Ahora, las alarmas se han encendido porque el afectado es Leo Messi, el cual sufre una contractura ene l cuádriceps derecho.

La lesión fue desvelada por el departamento de Deportes de TV3, que se contraponía a la explicación oficial que se refería a una fecha programada de gimnasio, posterior al inicial mutis.

Una segunda ausencia consecutiva del astro en los entrenamientos, obligó al Club a salir al paso y reconocer la existencia de esa lesión, confirmada en la resonancia a que había sido sometido el jugador el primer día de sufrir las molestias.

Leo Messi cumplirá este mes 33 años y conoce las posibilidades de su físico. Este curso ha sumado dos lesiones musculares en el inicio de la campaña: Una rotura muscular en el sóleo de la pierna derecha y unas molestias en el aductor izquierdo.

Esta tercera lesión está calificada como un contratiempo leve, pero pone en cuestión la conveniencia de su participación en el estadio de Son Moix de Mallorca, al menos en el inicio del partido y considerando que solo 72 horas después se juega la siguiente jornada número 29 en el calendario con la visita en el Camp Nou del CD Leganés.

Esta reserva comunicativa del Club, extensible a otros muchos, es práctica común en los últimos años. Incluso cuando se registran comunicados médicos la información es escasa y culmina con un pronóstico que reserva las fechas de vuelta a la actividad “a la evolución de la lesión”.

Estos casos, antes pasaba con la figura del equipo ante un partido trascendental. El entrenador no enseñaba sus cartas y amagaba el estado real del futbolista, obligando al rival a preparar el partido bajo las dos hipótesis posibles.

Ahora el hermetismo se ha extendido a todos los futbolistas notables y los clubes se escudan de la cerrazón informativa por el derecho constitucional del jugador a la privacidad de sus datos personales. 

Ello solo es parcialmente cierto. El Club está en su derecho de informar de aquellos futbolistas que causan baja laboral y ello incluye la inasistencia a un entrenamiento. 

No valen excusas, sin el permiso del diagnosticado no se podrá entrar en detalles clínicos, pero la información con respecto a su disponibilidad para ocupar el puesto de trabajo es privativa de la empresa y más en aquellos clubes que son sociedades anónimas deportivas (SAD) y se deben a sus accionistas. O así piensa nuestra pluma.

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