A bote pronto

Las sombras del arbitraje

Cuando se alinean en componenda el arbitraje desde la sala VOR de Las Rozas y el terreno de juego, el resultado final multiplica la injusticia y eleva la sospecha manipuladora. Hasta ahí ha llegado LaLiga con el uso y abuso truculento del VAR para arbitrar de nuevo y de forma selectiva algunas jugadas, a conveniencia.

En fecha sábado jugaron los cuatro equipos aspirantes al título. El factor suerte, inherente al juego, llevó a la victoria al Atlético en Vigo, mientras que, en Granada, el Sevilla FC perdía justamente, con el perjuicio de la sanción a modo de expulsión de su futbolista Jordan.

La doble sorpresa vendría después a pocos kilómetros de distancia, en el estadio Alfredo Di Stéfano de Valdebebas y en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe.

Real Madrid 0 Cádiz 1

Esta vez las decisiones arbitrales no alteraron un resultado, aunque pudo tener una influencia no menor. Otra vez Sergio Ramos, estadísticamente el jugador más marrullero de LaLiga, se fue de rositas, gracias al trato de favor que goza la camiseta que defiende.

Sergio Ramos demostró la impotencia blanca en un partido aciago obsequiando con dos acciones agresivas y groseras al futbolista Choco Lozano, ex barcelonista y que le dejó en la enfermería al descanso. Quizá fuera a modo de castigo porque el hondureño le había dejado retratado en la jugada del gol.

La primera agresión consistió en un rodillazo a la espalda del delantero que acabó … con falta del propio atacante. La segunda, consecuencia de una patada, por la que con gran benevolencia solo fue sancionada con tarjeta amarilla por el colegiado aragonés Jaime Latre. El ex árbitro Iturralde González, metido en labores de comentarista radiofónico, afirmaba y se preguntaba: «Eso es roja. El balón está ya fuera de ahí, a cinco metros. ¿Por qué le pega esa patada?».

El VAR, para beneficio de Sergio Ramos, no rectificó al colegiado Jaime Latre, amparándose de que era una jugada de interpretación que ya había sancionado el colegiado aragonés.

Getafe 1 FC Barcelona 0

El arbitraje de César Soto Grado fue sibilino, permitiendo una dureza en el juego a los azulones que sobrepasaba los límites reglamentarios. Su escasa competencia se puso claramente de manifiesto en el arbitraje, en el inicio, de dos jugadas en que se mostraron tarjetas amarillas a Piqué y Jaime Mata ante los fingimientos de Cucho y Lenglet.

Pero hubo dos jugadas de mayor calado que el colegiado toledano, aunque adscrito al colegio riojano, no arbitró adecuadamente, sin que fuera advertido por el VAR, al frente del cual estaba el ínclito De Burgos Bengoetxea.

La primera se produjo en una entrada descomunal de Cabaco al tobillo de Pedri que pudo ser sancionada con tarjeta roja. Mismo color de tarjeta que debió mostrarse al más que combativo Nyom que, desentendiéndose del balón, propinó un codazo al cuello de Messi. En toda regla, una agresión merecedora de expulsión, pero que el árbitro, a escasa distancia y de cara a la jugada, no advirtió.

La tercera acción objeto de discusión se corresponde con el penalti señalado a De Jong por un leve contacto con Djené. La jugada, dudosa donde las haya, no ofreció duda alguna a Soto Grado.

Hubo aún una cuarta jugada en la que Arambarri empuja a Ansu Fati en el área y que el colegiado atribuye carga legal, en una cómoda y discutible decisión.

Ricardo De Burgos Bengoetxea se inhibió de todas las jugadas polémicas, hasta el punto que el entrenador Ronald Koeman se preguntó, irónicamente, si había habido VAR.

Tiene el colegiado bilbaíno diversos antecedentes y nos viene a la memoria el videoarbitraje del Sevilla- Barça (0-0) del curso pasado, en que dejó pasar por alto una agresión de Diego Carlos a Leo Messi y una posible acción de penalti sobre Lenglet.

El último bochorno, con De Burgos en el terreno de juego, fue el Betis 2 Real Madrid 3, acaecido esta misma temporada, con expulsión de Emerson y penalti a Bartra por manos, cuando el jugador catalán había sido arrollado por el delantero madridista Mayoral.

En esta jornada, con un arbitraje justo, el Barça pudo haber sumado puntos. La ayuda al Real Madrid no le fue suficiente para puntuar. En definitiva, la segunda liga de la pandemia sigue por los mismos derroteros con que terminó la anterior.

Vencidos por la sospecha que observa el ex presidente y precandidato Joan Laporta en sus declaraciones en sus redes sociales: «¡Es clamoroso el codazo a Messi, era tarjeta roja y no le ha sacado ni amarilla! Cuánto trabajo tendremos que hacer…».

O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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