A bote pronto

Laporta – Font, duelo en la cumbre

Los precandidatos a la Presidencia del FC Barcelona están ya calentando motores. Pueden llegar a diez, si se confirman los últimos datos y Joan Rosell y Pere Riera dan el paso al frente. Se unirían a los ya anunciados, Font, Farré, Fernández Alá, Benedito, Freixa y Vilajoana. También a Laporta y Rousaud que presentarán públicamente su candidatura la semana próxima.

Se necesitan apoyos de más de dos mil socios para alcanzar el grado de candidato. Circunstancia que ya dejará a alguno en el intento. Cuando ello suceda, no procederá arrepentimiento, porque, a costes muy bajos, les habrá servido para promocionarse en el ámbito de su empeño profesional.

Otra cosa resultará la campaña electoral que para tener éxito requiere de un despliegue amplio y una promoción de la campaña que superarán de largo el millón de euros. Estos candidatos deberán mostrar su capacidad económica que les permita, llegado el caso, avalar un importe aproximado de 125 millones de euros, que corresponden al 15% del presupuesto anual del Club.

La presunción de que la campaña electoral del Barça no se caracterizaría por los nombres ha durado poco. Ya han salido a la palestra. No tuvo ningún recato en pronunciarlos Emili Rousaud, que se ha presentado oficialmente como precandidato.

Aunque poco realista, de esta numerosa lista se colige el estado de salud de una Entidad muy viva y arraigada en la sociedad catalana, de donde se proyecta al mundo.

A partir de ahora se abre el fuego de propuestas de los precandidatos para captar el voto y, llegado el caso, de promesas incumplidas.

Víctor Font lleva ya años en el furgón de salida y ya dispone de una estructura sólida. Ha anunciado los primeros nombres en las personas del afamado comunicador Antoni Bassas y del prestigioso doctor Ramon Cugat. Para no perder plano informativo irá deslizando de forma programada otros nombres llamativos durante el proceso. Es el primer favorito y se sabe de él que el proyecto deportivo lo dejará en manos de Xavi Hernández y el puesto de entrenador lo asumirá el terrassenc en primera persona o será confirmado el actual Koeman si el éxito deportivo acompaña.

Emili Rousaud representa la opción continuista, pues ha sido miembro de la Junta de Bartomeu hasta que el “caso Barçagate” le llevó a la dimisión. En esta carrera es consciente de su rezago y se deja oír con estruendo. No descarta a Neymar, eso sí si viene con la carta de libertad del P.S.G., propone bautizar al Camp Nou con el nombre de Leo Messi y se acuerda del trinomio Puyol -Xavi- Iniesta para incorporarlo a su encomienda. De secretario técnico piensa en Monchi, sin nombrarlo expresamente y como entrenador ha contactado con uno de primera línea internacional.

El retorno de Joan Laporta a la escena creará expectación, en base a que las expectativas de éxito son altas y puede rivalizar con Víctor Font. Laporta está obligado a lanzar el señuelo de nombres de primer rango y se mueve en esas coordenadas. Sin duda, generará titulares de portada.

Laporta y Font compiten en busca del voto de un mismo espectro. Ambos se definen como catalanes independentistas, aunque Font ya ha bajado el tono al admitir, en emisora radiofónica estatal, que no tendría problemas en recibir, como plaza local, a la selección española en el Camp Nou.

Este próximo lunes en el complejo Modernista del antiguo Hospital de Sant Pau se llevará a cabo la presentación del ex presidente, retornado a precandidato, Joan Laporta y ya ha levantado un interés superior.

Ambos son favoritos y si unieran fuerzas vencerían como el equipo de Helenio Herrera, en los años cincuenta en Sevilla, “sin bajar del autocar”. Esa fusión queda frenada por la lucha de egos. El uno no puede presentarse para ocupar un cargo de rango inferior al que ostentó y el otro lleva demasiados años ultimando un equipo de trabajo consolidado para optar a caballo ganador.

Solo si ambos analizan que tienen posibilidades reales de perder, pueden llegar a un acuerdo que satisfaga mínimamente a ambos. Sería repartir la presidencia en dos períodos. El primero para Laporta y el segundo para Font, que sería el encargado de tratar de revalidar las siguientes elecciones ya desde una posición continuista.

A Laporta se le abrirían las puertas para recuperar una presidencia que dejó de forma agridulce al acabar su mandato, pero, de por medio, con una moción de censura que perdió en porcentaje, si bien no fue suficiente al exigirse los dos tercios de votos para proceder al cambio.

A Font le representaría diferir su sueño unos pocos años, pilotando en la transitoriedad la vicepresidencia primera. Si ambos son optimistas y van por libre, uno de ellos perderá inexorablemente. Si se impone el temor a la derrota se repartirán el caramelo de ser presidentes. Es cuestión de gestionar los tiempos. O así piensa nuestra pluma

 @albertgilper

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