A bote pronto

La muerte de Kobe Bryant eclipsa al fútbol

Estamos realmente compungidos por la noticia, que eclipsa todas las demás, y da cuenta del trágico fallecimiento de Kobe Bryant en accidente de helicóptero, junto a otras ocho personas que completaban el pasaje. Entre ellas, también su hija de trece años.

Hijo del también ex jugador Joe Bryant, Kobe llegó a la cima mundial del deporte de la canasta jugando veinte temporadas (1996-2016) con Los Ángeles Lakers y con la camiseta nacional de los EE.UU.

El año 2015 pudo fichar por el FC Barcelona, club del que se declaró ferviente admirador por su filosofía, cuya camiseta mostraba con satisfacción, tanto del fútbol como del baloncesto: «Me gustaría acabar mi carrera jugando en el Barca con Pau Gasol». El club catalán le hizo una oferta que fue la primera a considerar, pero no se concretó su trasvase a Europa. Descanse en paz este enorme deportista que tan grandes momentos dejó a la afición deportiva mundial.

La noticia llegó simultáneamente al comienzo del partido de fútbol que cerraba la vigésimo primera jornada de liga y que sirvió para que el Real Madrid alcanzara el primer puesto de la clasificación al vencer con muchos apuros al modesto Valladolid, con gol del defensa Nacho en el minuto 78.

Un liderato que le había puesto en bandeja el día anterior el FC Barcelona con su fiasco en Valencia, donde acabó con una imbatibilidad sostenida en el tiempo durante doce años.

Setién ha pisado fuerte en el vestuario barcelonista y pretende en plena temporada cambiar mecanismos enquistados durante años. Lo cual parece una quimera, como el juego y los resultados demuestran. Se cuece el rumor de que entre los jugadores hay una honda preocupación por las dificultades de la puesta en práctica de las innovaciones.

Quique Setién pretende implantar un sistema del 3-5-2, jugando con tres centrales. Esporádicamente, tanto Pep Guardiola como Luis Enrique lo probaron. Con éxito en el caso del de Santpedor en la final de Copa en Valencia. 

Todo sistema se debe adecuar a los mimbres que se dispone y no parece ser el caso. Haría bien Setién de darse un baño de realidad y adaptar los sistemas de acuerdo a las capacidades reconocidas y reconocibles.

Jugar con tres centrales, donde Sergi Roberto es postizo, Piqué está en baja forma y Umtiti busca encontrarse después de sus lesiones rotulares, no parece sensato. Este sistema permite dos jugadores de banda largos, Ansu Fati y Alba. Con solo 17 años recién cumplidos el bisauguineano está en período de formación y el catalán, superados los treinta, es un futbolista de soluciones cuando irrumpe en el ataque, pero no cuando permanece en estático. 

En Mestalla optó por un medio campo de toque, De Jong, Busquets y Arthur Melo. El holandés, recién llegado, anda confundido con tanto modificarle la posición, el catalán aún tiene cuerda si el equipo se junta más y el brasileño está entre algodones.

Arriba la suerte está al amparo de los movimientos de Messi que lo intentó en Valencia, pero que, esta vez, no le acompañó la fortuna ni el acierto. A Griezmann, que solucionó la papeleta en Ibiza con su dupla goleadora, no le advirtieron los compañeros sus desmarques.

La sumisión a la táctica, que fija las posiciones, encorseta a los blaugranas que ven disminuidas sus capacidades creativas. Unos se sienten maniatados como Sergi Roberto y otros, como Busquets o De Jong, deben multiplicar tareas.

Con esa sobredimensión de los centrales no se comprende que Setién haya aceptado la marcha de Todibo, ni que la lesión de Suárez no reforzara la permanencia de Carles Pérez.    

Setién cogió al equipo líder y ya se halla a tres puntos de la cabeza. El camino está trillado y tiene difícil enmienda. El objetivo parece concentrado en Europa, pero lo peor es que la meta puede resultar inalcanzable con los méritos que se expresan.

Setién debe adaptarse a la realidad y dejar el romanticismo con la pelota para la pretemporada, donde corresponde los tiempos de prácticas y ensayo. 

Tanto como este artículo, pergeñado contracorriente, y con el sentimiento al otro lado del Atlántico. Descanse en paz Kobe Bryant, ídolo de todos. 

O así piensa nuestra pluma.

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