A bote pronto

La hora de Riqui Puig

Antes del debut en el banquillo blaugrana del cántabro Quique Setién, podemos afirmar que el FC Barcelona ha errado en las formas, pero ha acertado en el fondo.

Rectificar es de sabios y el presidente Bartomeu ha reconocido, aunque sea implícitamente, su error de renovar al entrenador Ernesto Valverde al expirar su contrato el curso pasado. No se duda de las capacidades y buen oficio del técnico extremeño, pero su proyecto estaba acabado y las voces críticas iban en aumento, lo que hacía augurar un ruido mediático difícilmente soportable. Así ha sido.

A diferencia de la prensa del eterno rival, que arropa agradecida al equipo local que le suministra la clientela, la catalana, muy exigente y con muchas batallas cruzadas, agudiza los aspectos críticos. De tal manera, que engrandece los fracasos y minusvalora los éxitos.

Los errores de gestión y del campo de juego son expandidos tanto desde la meseta como por el propio fuego amigo, en teoría. El Real Madrid goza de una inmunidad histórica, además de la impunidad que se ha beneficiado ancestralmente.  

Se ha constatado en este torneo menor de la Supercopa, ganado por un equipo invitado (no campeón) en la tanda de penaltis tras ciento veinte minutos de juego inane y al que se llegó con una acción antideportiva y muy peligrosa del jugador del Real Madrid, Fede Valverde, que, incluso fue loada por ese periodismo aleccionado.  

Los primeros síntomas de la llegada de Setién invitan al optimismo. Ha modificado el calendario de trabajo al decretar una doble sesión de trabajo y anular un día incomprensiblemente acordado festivo, considerando la deficiente condición física de los futbolistas blaugranas. Incluso ha programado un entreno suave para la misma mañana del domingo, día que se juega la vigésima jornada de liga, con partido en el Camp Nou frente al Granada a las 21 horas.

Ha manifestado por activa y por pasiva su dedicación a la cantera y le avala su currículo como entrenador de Las Palmas y del Betis. En el equipo isleño llegó a juntar a nueve titulares canteranos en el estadio de Gran Canaria.

Puede ser la oportunidad de jóvenes olvidados como Riqui Puig, Ronald Araújo, Álex Collado, Monchu, Chumi, entre otros. 

La vista principal está puesta en Riqui Puig que a sus veinte años es el representante actual más valorado con sello de La Masia. El jugador de Matadepera ilusiona al barcelonismo y su juego y figura grácil recuerda al gran Andrés Iniesta.

Con Valverde, apremiado por el resultado inmediato, no gozó de oportunidades, pues el técnico computó más la fragilidad de un físico aún en desarrollo. Es talento puro y Setién lo sabe y ha entrenado con el primer equipo en las cuatro ocasiones. 

El dato más significativo es que ayer se disputó el partido de liga en el estadio Johan Cruyff frente al Badalona, equipo que venía con el reconocimiento de haber eliminado al Getafe en Copa del Rey. Riqui Puig estuvo en las gradas observando como sus compañeros ganaban por 2-1 revertiendo un marcador en contra. No participó por decisión de Quique Setién, que le concentrará, a buen seguro, con el primer equipo y es muy factible que disponga de minutos para estrenarse en esta Liga Santander.

El nuevo técnico, desde las gradas, observó cosas positivas en el equipo que entrena García Pimienta. Lo ha explicado perfectamente Setién. No se frenará el talento y los canteranos dispondrán de los minutos que se hayan ganado por su esfuerzo y capacidades. Ello es también un estímulo para los jugadores consagrados que observarán que el puesto de titular se ha de ganar por méritos renovados partido a partido.

Quique Setién ha recogido un Barça líder en el campeonato y el objetivo es mantener este privilegio a la clausura del campeonato. Pero sabe que no vale cualquier precio. La afición del Barça y esa prensa local, que escruta con lupa cualquier desmayo, exige una facturación de calidad extra. Vaya, que vuelva el ADN Barça. O así piensa nuestra pluma.

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