A bote pronto

La desigual repercusión del Covid – 19

Con el Covid-19 como fatal protagonista, comenzamos una fase de inactividad global, que afecta por igual al deporte. Es, por esta circunstancia que el deporte se va a mover en unos parámetros de encefalograma plano, por lo que va a ser difícil cumplimentar esta columna de A Bote Pronto, a la luz ininterrumpidamente desde la alborada del año 2008.

A remolque de los acontecimientos, las autoridades españolas han intervenido en la suspensión o aplazamientos sine die de acontecimientos sociales que arrastren un contingente importante de personas. Estas medidas previsoras afectan directamente al deporte, cuyos eventos son, de tradición, los más concurridos, junto a las grandes citas musicales.

Estamos en una vorágine deprimente de anulaciones que van dejando vacío de fechas el calendario deportivo mundial. Todos los grandes eventos nacionales e internacionales han sido anulados y, los que aún no, lo serán en breve, no siendo factible su puesta en escena en estas fechas de extensión del virus.

En el ámbito futbolístico, que mueve grandes cantidades de dinero, el trastorno deportivo está a la par del desequilibrio de los balances económicos que presentarán inexorablemente los clubes, según se avizora.

Hasta este momento, los dirigentes aplazan más que suspenden las competiciones, en una actitud poco realista, pues en muchos casos, la reanudación de campeonatos o la celebración de otros será inviable. 

La liga española podría perder más de un veinte por ciento de sus ingresos. La gran incidencia son las percepciones por derechos televisivos, por delante de los taquillajes. Inicialmente se ha pasado de la disposición de jugar los partidos a puerta cerrada a la suspensión por quince días. Previsión que se apunta poca realista ya que es previsible una prolongación en el tiempo. 

Los actores principales son los futbolistas y sus contratos parecen blindados y no contemplan la causa mayor. No es el caso de los socios y abonados de los clubes, que pagan por adelantado unos espectáculos que pueden no presenciar por causa mayor. Estos serían los damnificados principales.

En el caso del teatro, galas musicales o la tauromaquia, si no se puede dar inicio al espectáculo, está establecida la devolución del precio de las localidades como opción, aunque se programe en fecha distinta. 

Derechos que no parece vaya a tener el socio del fútbol (y de otros deportes) a los que difícilmente le serán retornadas la parte alícuota de los eventos que no puedan celebrarse.

En este escenario y contexto, cabe preguntarse si los futbolistas no debieran ver restringidos sus ingresos en la misma proporción. En caso contrario, serán beneficiarios de esta pandemia al cobrar sin trabajar. O así piensa nuestra pluma.

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