A bote pronto

Koeman gana credibilidad

Cuando se supo oficialmente la alineación elegida por Koeman para enfrentarse al Ferencvaros, empezaron a producirse abundantes voces discrepantes en emisoras de radio y consideraciones escritas en las redes por periodistas y aficionados, que cuestionaban “el once”.

Para unos, jugar con cinco titulares les parecía demasiado y se pronunciaban por un mayor aporte del “plan B”. Y otros, sencillamente, notaban a faltar los nombres propios de Riqui Puig y Carles Aleñá. En razón de su doble naturaleza de canteranos y catalanes.

Quien suscribe recuerda en su infancia una alineación totalmente canterana hasta llegar a la delantera. Eran los años 50 y la formaban Ramallets, Olivella, Rodri, Gracia, Segarra, Gensana, Vergés, ilustres hombres del plantel y con reconocida capacidad balompédica. A partir de ahí los hombres eran foráneos y de la escuela del Ferencvaros se incorporaron Kubala, Czibor y Kocsis y de Sudamérica, aterrizaron Evaristo, Eulogio Martínez y Villaverde. Los locales Ribelles y Coll completaban la delantera. En el banquillo estuvo primero Fernando Daucik, cuñado de Ladislao Kubala, y después, Helenio Herrera.

Hubo que esperar más de medio siglo para que el FC Barcelona pudiera aglutinar a un equipo campeón con componentes mayoritarios de la casa. El equipo base fue: Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Xavi, Busquets, Iniesta; Messi, Eto’o y Pedro. En esa alineación tipo había ocho canteranos, cinco de ellos catalanes de origen.

De todo ello se colige que resulta quimérico aspirar a ganar los máximos trofeos mundiales con un equipo doméstico. Sin embargo, se juntaron los astros y la cantera del Barça aglutinó una pléyade de figuras que incluía al mejor jugador del Mundo, Leo Messi, con Iniesta y Xavi que le acompañaron en el pódium del Balón de Oro. El Barça, con Pep Guardiola en el banquillo, conseguiría el “sextete”, hito no igualado.

Ronald Koeman, proveniente de la escuela neerlandesa, tiene bien merecida fama de cuidar la cantera y no se le puede atribuir desdén. Sobre la hierba del Puskás Aréna de Budapest, el técnico alineó un equipo alternativo, pero altamente competitivo, formado por: Neto; Sergiño Dest, Mingueza, Lenglet (Aleñá, min. 65), Jordi Alba (Junior, min. 46); Sergio Busquets (De Jong, min. 46), Pjanic; Trincao, Griezmann (Riqui Puig, min. 65), Dembélé; y Braithwaite (Konrad de la Fuente, min. 80).

Un ex jugador del Barça de los años setenta mostraba su decepción en un grupo de chat privado del que tengo el honor de ser integrante. Se exclamaba:

“¿Dónde está la cantera? Solo juega Mingueza, porque no tiene más centrales. ¿Hoy tampoco puede jugar Riqui Puig? Este Koeman habla mucho de la cantera y solo pone, de los jóvenes, a Pedri. Espero que en la segunda parte haga jugar a Aleña y a Riqui. Con 0-3 a lo mejor aún no se atreve”.

Está bien soñar con la cantera, pero siendo realista, si aspiramos a un Club que compita por los máximos galardones, se ha de contar con los mejores y el mundo es mucho mayor que Catalunya o España. La estadística nos señala que tendremos que esperar otro medio siglo para alcanzar el súmmum, si bien otros clubes centenarios no lo han conseguido nunca.

Otra cosa es la gestión de las incorporaciones y el precio justo que se pueda/deba pagar por los derechos federativos de los jugadores contratados. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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