A bote pronto

Koeman da la voz de alarma

Ronald Koeman da el segundo aviso. El holandés tiene carácter y sabe emplearlo oportunamente, procurando aportar más información que, propiamente, opinión.

En sus ruedas de prensa está comedido, pero no sacrifica el interés informativo. Como hacen tantos, cuyo repertorio de respuestas se basan en la reiteración de frases hechas. Nadan y guardan la ropa de manera que sus apariciones es un mero trámite burocrático de nulo interés informativo.

A Koeman se le entiende todo porque es didáctico en la explicación y honrado y sincero en sus decisiones. De ahí que el seguimiento de sus declaraciones públicas en el pre y post de los partidos sea mucho mayor, por ejemplo, que de sus últimos predecesores Setién y Valverde, que difícilmente ofrecían un titular informativo.

Hace unas fechas, Koeman se quejó de la aplicación del VAR. Llevó a cabo su crítica de manera contundente ante la evidencia de los datos, que le sumían en una razón poco cuestionable. Unas declaraciones comedidas, exentas de adjetivaciones y basada en el análisis de las jugadas y sus efectos comparativos. Sin embargo, le costó la apertura de un expediente que, se supone, acabará en nada. Como así ha ocurrido con el entrenador bético Pellegrini.

En la última comparecencia, previa a la disputa del interesante Atlético – Barça, Koeman se ha referido a la polémica sobre Messi para salir en su defensa. El jugador fue inquirido por inspectores de Hacienda cuando aterrizó en el Aeropuerto Internación de El Prat en la madrugada para interesarse sobre la documentación del avión privado de su propiedad y de los pasajeros. Y luego, en esas horas de la madrugada y después de quince horas de vuelo, fue asediado por la prensa con preguntas capciosas formuladas generalmente por reporteros que trabajan para medios estatales.

Nos importa más hacer mención a las quejas del técnico referidas a la asignación de horarios de los partidos y, para ello, ha tirado de estadística. Con el partido que hoy sábado disputará el FC Barcelona en el Wanda Metropolitano serán cuatro partidos fijados en el horario de las nueve de la noche. Pleno, cuatro de cuatro partidos disputados fuera de su estadio del Camp Nou.

Ello tiene una lectura positiva si entendemos que la razón de la propuesta es meramente consecuencia de la mayor capacidad de convocatoria del FC Barcelona que cuenta con Leo Messi, el mejor jugador del mundo.

Colocar al Barça en el horario del “prime time” televisivo garantiza audiencias millonarias. Sería, si esa fuese la única intención, un reconocimiento explícito al mejor equipo de la liga del siglo XXI. Como bien razona Koeman, el horario nocturno de las veintiuna horas perturba el descanso de los futbolistas y se agrava en los desplazamientos, como es el caso, al alterar la preparación del partido inter semanal europeo. En estas eventualidades, la programación preparatoria debe constreñirse para evitar consecuencias físicas, aun sacrificando la gestación deportiva.

Una vez completada esta jornada décima de LaLiga, los equipos madrileños, rivales directos para el título, muestran otros números, notablemente más ventajosos a sus intereses. Mientras, el Real Madrid, actual campeón de liga porque así lo quiso el VAR, solo habrá jugado el 50% de los partidos en horario nocturno (tres de seis) y el Atlético todavía no se ha estrenado.

En estas fechas de impasse, con el Club bajo la custodia de una Junta gestora, Koeman ha alertado sobre otra fórmula de perjudicar los intereses del Barça, desde luego, muchos menos notoria que la aplicación del VAR, pero sin duda con efectos nocivos por el trato de desigualdad inferido. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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