A bote pronto

Goles y fútbol en el Camp Nou

Gran tarde de fútbol, en horario de mediodía, en el Camp Nou. Esta vez, Osasuna, rival aguerrido que había causado un estropicio en las acaballas del curso pasado (1-2), fue desbordado por el equipo de Koeman, muy aplicado en el intento.

Como en todos los campos, se celebró un minuto de silencio en memoria de Diego Armando Maradona. La emoción en el Camp Nou fue mayor al ser un escenario donde el pibe había jugado desde el año 1982 al 1984 y por la presencia de Leo Messi, su paisano y relevo natural como mejor jugador del mundo. Sobre la hierba, un festón de flores donde era visible el número diez, provocado por el distinto colorido de las flores.

Se van aplicando los automatismos y el trabajo en los entrenamientos empieza a tener reflejo en los partidos. Así notamos al equipo blaugrana muy concienciado en todo momento respecto a los conceptos, ritmo y las pautas que requería el encuentro.

Koeman hizo una buena lectura de la goleada que infligieron a los ucranianos el martes pasado y, aunque volvieron los titulares más señalados dejó hueco en el “once” para la repetición de Braithwaite como delantero rompedor, destinado a picar piedra y facilitar la labor de los interiores y mediocampistas.

NI Busquets ni Pjanic, Koeman probó como doble pivote a Pedri haciendo pareja a De Jong, lo que confirió al equipo una presencia más reiterativa en la línea de tres cuartos con una percusión mayor.

El fútbol del Barça fue más dinámico con Messi en la distribución, dos laterales largos como Dest y Alba y dos jugadores de engarce de la categoría de Coutinho y Griezmann que estuvieron reconocibles a su estatus.

La adaptación de Mingueza en el eje defensivo ayudó a que el equipo, por segunda vez consecutiva, dejara incólume su marco. Fue la confirmación de una agradable sorpresa de un futbolista que entró en el Club a los siete años, como pre benjamín y que el curso pasado era reserva de los titulares Araujo y Cuenca, éste último traspasado al Villarreal que, a su vez, lo ha cedido al Almería.  

El Barça jugaba con orden y aplicación, el cuero se deslizaba con velocidad y la defensa pamplonica hacía aguas con mayor profusión por el costado izquierdo. Se consumía el primer tercio de partido y un centro de Alba lo resolvió el oficio del “nueve” por el mérito de la contumacia en los intentos. La belleza plástica quedaba reservada para los siguientes tantos.

Griezmann, mucho más liberado, se desenvolvía en plena sintonía con Messi y Coutinho y su autoestima subió más enteros cuando a bote pronto logró un remate potentísimo que entró como una exhalación en el marco del buen portero Sergio Herrera que vio pasar un obús sin opción de réplica.

Al descanso con los deberes hechos, permitió al técnico holandés administrar otros recursos humanos con la presencia de inicio de Busquets y posteriormente de Trincao y Dembélé. A los que se sumó de forma no programada Aleñá, por la lesión de Lenglet. El percance del francés encendió todas las alarmas, pero parece que, a falta de la confirmación de pruebas, se trata de un esguince en el tobillo y no una rotura, como se temía al observar el estado de dependencia del futbolista para abandonar el rectángulo de juego.

En dinámica positiva, los nuevos incorporados no perjudicaron la sincronización de movimientos. Antes, bien al contrario, procuraron piernas frescas que conllevó una mayor oxigenación.

El tercer gol fue una jugada coral con generosidad final de Griezmann hacia su compañero Coutinho al que el gol se le estaba resistiendo en dos ocasiones al que le faltó finura en la definición.

Marco un cuarto gol Dembélé, anulado por el colegiado valenciano Mateu Lahoz en una prolongada decisión, por fuera de juego de Trincao. Interpretación que nos pareció ajustada al reglamento.

Pero el cuarto gol legal estaba reservado para Leo Messi. Fue una jugada marca de la casa, con un balón que recoge en banda derecha y va por los adentros sorteando sombras hasta que ve línea de disparo y golpea con fuerza y precisión con la pierna izquierda. Un bello gol a la altura del homenaje que rindió a Maradona en la celebración.

Sobre la camiseta del Barça, llevaba la zamarra del Nevell’s, el equipo donde ambos jugaron en épocas distintas. Con esa camiseta y la misma numeración del “diez”, Leo Messi miró al cielo del Camp Nou y recordó a Maradona. En la zona presidencial, extraído del museo, lucía el cuadro con la camiseta blaugrana de Maradona firmada.

A posteriori, nos enteramos que el gol de Messi era un calco al único que marcó Maradona con los Newell’s, lo que otorga mayor relieve al homenaje.

Los rojillos de Osasuna tuvieron sus oportunidades y el palo en una ocasión y Ter Stegen en otras dos evitaron goles predecibles.

Con la sombra de la lesión de Lenglet, la tarde resultó redonda. Goles, espectáculo y la confirmación de que el proyecto de Koeman goza de una plausible salud. O así piensa nuestra pluma.

 @albertgilper

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FC Barcelona 4 Osasuna 0, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Dest (Junior, min.61), Mingueza, Lenglet (Aleñá, min.67), Jordi Alba; De Jong, Pedri (Sergio Busquets, min.46); Braithwaite, Messi, Coutinho (Dembélé, min.61); y Braithwaite (Trincao, min.61).

Osasuna: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Unai García, Raúl Navas, Roncaglia, Jony (Juan Cruz, min.23); Íñigo Pérez (Roberto Torres, min.63), Oier (Darko, min.64), Moncayola; Rubén García (Barja, min.74) y Budimir (Enric Gallego, min.74).

Goles: 1-0: min.30. 2-0: Griezmann, min.42. 3-0: Coutinho, min.57. 4-0: Messi, min.73.

Árbitro: Mateu Lahoz (Comité valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Messi (min.76).

Incidencias: Partido de la décimo primera  de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou a puerta cerrada. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, jugador del Barça entre 1982 y 1984.