A bote pronto

Fútbol con ojos televisivos

Reapareció el fútbol a través de la Bundesliga y tuvo un seguimiento excepcional allende las fronteras naturales germanas. Consecuencia de la avidez de fútbol que sufrimos los aficionados.

La liga federal alemana es la cuarta en importancia en el marco europeo, tras la inglesa, la española y la italiana. Queda por delante de la francesa, que declinó continuar y otorgó el campeonato al líder P.S.G. Al igual que hiciera la federación belga con el Brujas y a diferencia de la holandesa que ha suspendido oficialmente el campeonato.

La jornada sabatina alemana comprendió seis partidos con una sola victoria local, por la amplia diferencia que hay entre el vice líder Borussia de Dortmund y el Schalke 04. Asistimos a la eclosión de Haaland y su doble intervención goleadora, que alimenta más los deseos del Real Madrid de incorporarle a sus filas, después del fracaso de Jovic, la respuesta insuficiente de Mariano y la veteranía de Benzema.

Una inicial y somera lectura de los primeros resultados advierte que la ventaja del factor campo propio queda diluida con las gradas vacías. Otra obviedad es que la nueva pretemporada ha resultado corta de preparación y que ello ya han propiciado las primeras lesiones.

Ambas circunstancias nos apuntan a una reflexión categórica y en el sentido de que no hay remedo para evitar la adulteración del curso futbolístico. Se pueden buscar parches para tratar de aproximarse a la justicia deportiva, aunque los intereses sean, básicamente, mercantiles.

El fútbol continúa porque así lo exigen los contratos televisivos. La economía, salvo en el caso galo en las grandes ligas, se ha impuesto a los criterios sanitarios.

ES inevitable hablar de dos campeonatos en uno. El primero hasta la jornada de parada que marcó una clasificación que algunas ligas han elevado a definitiva. La segunda parte es el colofón del curso y cualquier alteración numeral en la clasificación puede interpretarse ligada al virus.

No hay paridad en esos partidos. En la liga española unos equipos jugarán en casa sin publico seis partidos y otros solo cinco. La comparativa en los duelos individuales, se advertirá la ventaja del visitante que haya acudido a un estadio con las gradas vacías.

Se incorporan modificaciones en el reglamento que facilitan la posibilidad de hasta cinco cambios en el transcurso del juego.

Todo el ritual pre y post partido ha quedado alterado por las medidas sanitarias impuestas de índole precautoria. No hay saludos físicos, no hay botellas de agua compartidas, hay mascarillas en los banquillos.

Las distancias solo se transgreden en el proceder propio de un deporte de contacto y ello crea alteración anímica de los practicantes que, por un reglamento deportivo, violan las máximas de salud. Requiere una concentración mental y una preparación psicológica del futbolista que no será uniforme, dependiendo de las respuestas individuales ante el nuevo escenario.

Legítimamente todos los equipos líderes antes del confinamiento que no consigan mantener al final del campeonato su posición privilegiada, podrán lamentarse en duelo. Habrá sido una lucha contra los elementos, porque el Covid 19 no era programable.    

Los futbolistas españoles se enfrentarán por primera vez a una reanudación de un campeonato suspendido tres meses, de la mitad de marzo al ecuador de junio. Nunca habrán dispuesto de un asueto tan prolongado, ni siquiera en fechas estivales.

Hay futbolistas “diéseles” que les cuesta más recuperar el tono físico y van a otra velocidad distinta de sus compañeros. Un ejemplo podría ser Gerard Piqué, factor más acusado con el paso del tiempo, pues ya cumplió la edad de Cristo.  

El fútbol continúa a la procura de una equidad solo aproximativa, porque factores exógenos pueden alterar la justicia deportiva. O así piensa nuestra pluma.

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