A bote pronto

El extravío del Barça

Fluyen dos fuerzas del mal en una misma dirección que amenazan los intereses deportivos del FC Barcelona. Una de ellas es exógena y se corresponde con las ayudas comunes al máximo rival en forma de arbitrajes sutiles. En estas reanudación de LaLiga, con dos puntos arriba el Barça sobre el Madrid, se ha puesto de manifiesto en los cuatro primeros partidos, donde las ayudas colegiales al equipo madridista han sido sonoras y decisivas para abrir los marcadores. Al tiempo, los blaugranas han sufrido rigurosos arbitrajes.

Pero no debemos de opacar los errores propios que han condenado también al Barça, aunque es notorio que el club blaugrana, ancestralmente, requiere mostrar una superioridad más manifiesta y tangible para conseguir los objetivos deportivos. Serían los factores endógenos que se han padecido en “La Llotja” y en el vestuario, con reflejo directo sobre el comportamiento del equipo en el terreno de juego.

Setién embaucó primero a la dirección deportiva y luego a los aficionados con una apuesta “cruyffista”, que no ha sabido o podido desarrollar. No ha obtenido el favor de sus jugadores, pues carece de ascendencia sobre las “vacas sagradas” que lo han ganado todo.

Ni juego, ni resultados. No ha conseguido ganar ninguno de los tres partidos más significativos de la temporada , perdiendo dos de ellos; uno, que significó la eliminación de la Copa del Rey frente al Valencia y el otro ante el Real Madrid en liga, lo que representó tener un goal average negativo. Mientras, en Champions League, empató en Nápoles un encuentro que había comenzado ganando.

Heredó un equipo de Valverde líder y ya el Real Madrid le ve por el retrovisor. Gozaba del mayor diferencial de goles a favor y en contra y ya se ha dejado igualar por el actual líder (72-33 y 60-21).

Quiso imponer un extraño 3-5-2 que los jugadores refutaron, teniéndose que aplicarse al tradicional 4-3-3, reconvertido regularmente en un 4-4-2. Orilló la cantera, apremiado por las urgencias resultadistas. 

Setién y su polémico ayudante, Eder Sarabia, han empeorado los registros de juego y resultados de su  antecesor Ernesto Valverde. Ello es una obviedad.

La dirección deportiva y el presidente como primer responsable se equivocó en la destitución del “txingurri” y en la designación del sucesor. Desde la marcha de Van Gaal no se había reemplazado a ningún entrenador sin expirar su contrato. Durante ese tiempo se llevó a cabo las experiencias altamente positivas de Pep Guardiola y Luis Enrique, que habían ascendido del Barça B. La experiencia aconsejaba repetir línea de actuación, ofreciendo el puesto a un solvente García Pimienta.

El Barça versión 2019-20 es un equipo, en su literalidad, de andar por casa, pues, como forastero, solo lleva sumados 23 puntos sobre 48 posibles.

En el último año de mandato de Bartomeu, no se le escapa al presidente la marejada que se mueve en el vestuario con signos externos evidentes. Frente al Athletic Club, Arthur desoyó a Sarabia. En Vigo, vimos como Messi y Rakitic, en el tiempo de hidratación, desatendían también las explicaciones del segundo técnico, siempre excesivo por su contumacia y vehemencia.

Al final del partido, el bigoleador Luis Suárez fue explícito: “Para algo están los entrenadores, para analizar esa clase de situaciones. Nosotros lo damos todo dentro del campo y te queda la sensación de que fuera de casa estamos perdiendo muchos puntos importantes que no perdíamos otras temporadas”.

Los pesos pesados del vestuario ponen en tela de juicio los criterios impuestos por Setién y la única solución pasa por un pacto de concordia que dignifique este fin de temporada, donde la suerte de los dos títulos más importantes no está  aún echada. 

En esta línea está el mensaje último de Gerard Piqué: “Recordad una cosa, somos el Barça y eso todavía no se acabó. Luchar hasta el final forma parte de nuestro ADN. La cabeza bien alta y el martes (visita el Atlético el Camp Nou) iremos a por todas”. Es, en apariencia, contradictorio al anterior mensaje: “No creo que el Madrid pierda demasiados puntos. Va a ser muy difícil ganar esta Liga”. Pero aquel dictamen, tras el partido de Sevilla, era encriptado y tenía como destinatarios a los colegiados, incluidos los de la sala Vor.

La directiva ha priorizado las urgencias del balance económico al interés deportivo y ha invitado con persistencia a Arthur Melo a marchar a la Juventus, pese a sus reticencias, en un canje con Pjanic, en una operación legal y truculenta, al tiempo, que ofrecerá unos beneficios contables de unos cincuenta millones de euros. Ambos jugadores permanecerán en sus clubes hasta que finiquiten los campeonatos. Falta saber en qué grado de compromiso. A efectos de este curso, es un debilitamiento. O así piensa nuestra pluma.

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