A bote pronto

Espectadores obligados de sofá

Lo que nos temíamos ha llegado y el fútbol, como el deporte en general, no ha podido sustraerse de esas medidas drásticas emprendidas por las autoridades sanitarias en el mundo para frenar la infección por el coronavirus, que empezó en China y ha roto fronteras.

La publicación de medidas de obligado cumplimiento ha ido in crescendo en España, un tanto a remolque de las decisiones tomadas por los países vecinos, que se han ido prodigando con retardada programación, atendiendo a las realidades evolutivas.

Las decisiones van confirmando las previsiones más pesimistas y la crisis ya es global, afectando a todos los sectores de la economía productiva y de servicios. El petróleo, las Bolsas Mundiales, los certámenes internacionales, la movilidad de la población son factores desestabilizadores en el orden mundial.

Hasta que los profesionales de la sanidad no den con el antídoto adecuado para frenar esta gripe que acabe con la pandemia, la situación de pre pánico se ha instalado en la sociedad. No se atisba solución a la corta y el paquete de medidas correctoras puede expandirse en tiempo y forma para desconcierto de la población.

En esa web, www.planetaDeporte.es la esfera que nos ocupa es el deporte, con especial énfasis en el FC Barcelona, en nuestra columna diaria de A Bote Pronto que ya ha cumplido doce años.  Y nos remitimos a la incidencia de este virus en el devenir de la institución blaugrana.

Este miércoles el Valencia jugó con el estadio de Mestalla vacío ante el Atalanta (3-4). Debía tratar de remontar un 4-1 y la empresa, muy difícil, se tornó imposible sin el aliento de la afición ché. Se han confirmado todas las previsiones y el partido de Champions League del Barça con el Nápoli se celebrará también a puerta cerrada. Siempre contando con que el equipo italiano pueda trasladarse a Barcelona, pues hay unos primeros impedimentos de las autoridades españolas que le privan de un vuelo directo de suelo italiano a suelo español. De no flexibilizar la normativa apuntada por la crisis, el viaje deberían efectuarlo con escala en París, por ejemplo.

En el terreno económico, el FC Barcelona perderá unos cuantos millones de euros derivados del taquillaje directo y de los ingresos de las actividades complementarias. Desde el plano deportivo, compromete una clasificación que estaba bien encarada con el empate a uno obtenido en Nápoles. Jugar sin el apoyo incondicional de tu gente supone un hándicap importante, pues el equipo queda en la contingencia de que un solo gol a favor del rival pueda clasificarle.

El Gobierno español ha acordado la celebración a puerta cerrada de las dos próximas jornadas de liga en Primera y Segunda División, que se extiende también a otros deportes cuya asistencia de aficionados supere las mil personas.

El FC Barcelona visitará el estadio de Son Moix en estas condiciones, lo que supondrá una desventaja competitiva a un Mallorca necesitado de puntos y con un quebranto económico importante al no contar con el taquillaje superior por la presencia del líder y actual campeón. En el Camp Nou, obligatoriamente vacío, recibirá al CD Leganés.

El FC Barcelona cuenta con el antecedente del uno de octubre de 2017, en una jornada caótica en Catalunya con más de mil heridos al reprimir las autoridades españolas el referéndum organizado por la Generalitat de Catalunya. En aquella ocasión, ante las fuertes presiones de la sociedad civil catalana que recibió el Club para que no se presentara al partido, la directiva optó por el camino del medio. Jugarlo, pero a puerta cerrada. El resultado fue una victoria por tres goles a cero al Las Palmas, por lo que no hubo merma deportiva, solo económica, y salvó una sanción federativa que le hubiera podido privar de renovar el título de liga. 

Por desgracia, nadie asegura que estas medidas sean suficientes y la posibilidad de suspensión de los partidos, como ha pasado en Italia, sigue latente, en esa aceleración de medias tomadas sobre la marcha según la evolución puntualmente analizada.  

El grado de confusión es manifiesto, pues el deporte, como actividad que concentra masas, parece el principal perjudicado, a diferencia de otros registros menos vulnerables. Aunque es cierto que una cascada de decisiones postrimeras también las iguala, como puede ser la suspensión de la Fallas y, posiblemente, las celebraciones masivas de la Semana Santa.

Mientras tanto, surgen con fuerza las voces de los profesionales deportivos que abogan por las suspensiones antes que disputar los eventos sin público, que son razón y esencia del espectáculo. Desde Lebron James, a Pep Guardiola, Jürgen Klopp, … 

Esta alteración supone, en cierta medida, una manipulación de la competición, en la medida que incluye unos factores no contemplados que alteran la igualdad.

Subyace una pregunta acerca de quién protege a los actores del espectáculo. En la organización de los eventos participa muchas gentes que seguirán expuestas a ese virus gripal. Y ello aboga por unas medidas más coercitivas. 

El coronavirus está alterando la vida de la gente y la economía mundial. El deporte lo vive en primera instancia y las medidas precautorias impuestas por los Gobiernos concitan controversia y agravios. O así piensa nuestra pluma.

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