A bote pronto

El Espanyol con déficit de compromiso

Un histórico del fútbol español, el RCD Espanyol de Barcelona, probablemente, ha firmado en la noche de hoy en Heliópolis su defunción en la élite. Perdió más que tres puntos sobre el tapete verde del estadio Benito Villamarín en el partido que clausuraba la trigésima primera jornada del campeonato de LaLiga. 

El Espanyol cerraba la clasificación en el momento de la interrupción por la pandemia y pareció despertar con una victoria en casa ante el Alavés, por dos a cero en superioridad numérica y el empate sin goles en Getafe. Cuatro puntos de seis parecía una buena cosecha y, desde luego, muy superior al parco promedio que registraban sus guarismos desde el comienzo de la temporada.

Sin embargo, en Cornellà- El Prat el Espanyol volvía a caer ante el Levante por un gol a tres, mientras sus rivales directos sumaban puntos. En esta jornada en que Celta y Éibar han obtenido la victoria, el conjunto catalán ha vuelto a salir derrotado. Ha bastado un certero cabezazo a la salida de un córner del ex barcelonista Marc Bartra para adicionar a su triste balance la decimoséptima derrota en liga.

En su feudo solo ha anotado trece puntos sobre cuarenta y cinco posibles. A éstos, han de sumarse los once puntos obtenidos en los desplazamientos para totalizar un registro menor de veinticuatro puntos que le asignan por méritos propios el “farolillo rojo”.

Muy descontento Abelardo Fernández con el comportamiento del equipo en la jornada precedente, llevó a cabo una pequeña revolución de nombres que dejó a algunos veteranos en Barcelona y a otros de inicio en el banquillo.

El Espanyol se enfrentaba a un Betis que también presentaba sus propias miserias, con el estreno de su nuevo entrenador en la persona de Alexis Trujillo, ex jugador y que ha pasado por diferentes empleos dentro de la disciplina verdiblanca. Su primera decisión fue recuperar el banquillo tradicional, pues el anterior técnico Rubí los había permutado. Probablemente, sería razón de la superstición que queda alimentada con la victoria conseguida.

Un Betis con una magnífica plantilla que, a priori, iba  a luchar por acceder a Europa y que tendrá que conformarse con una clasificación en la zona intermedia, que le aleja de las penurias, pero también de las ilusiones por  empresas superiores.

En el Espanyol la temporada ya comenzó torcida y la afición ha ido desertando del flamante estadio de Cornellà – El Prat. Hasta tres cambios de entrenador, primero Gallego al que vino grande el puesto, luego Machín que no logró poner en pie al equipo y ahora Abelardo que no está sabiendo cambiar la dinámica perdedora.

Lo más triste en la noche de este 25 de julio es que el equipo ha mostrado indolencia, hemos notado a faltar un mayor compromiso con un escudo histórico. Eran sabedores que la victoria del Éibar sobre el Valencia unas horas antes, ponía tierra de por medio. Las posibilidades del Espanyol pasaban por ganar hoy. Y en esa apuesta han puesto poca aptitud e insuficiente empeño.

El domingo recibirá al líder Real Madrid y la necesidad inmediata de éste vendrá condicionada por el resultado que haya obtenido el día anterior el FC Barcelona que visita Balaídos para enfrentarse al Celta de Vigo.

Matemáticamente, aún puede eludir el descenso, pero la salvación pasa por superar una diferencia de ocho puntos al Éibar o nueve al Celta o diez al Valladolid. Todo ello cuando solo restan por disputarse siete partidos con veintiún puntos en juego.

Se vaticina un desastre que, como catalanes, nos duele profundamente. Otros, en la misma condición, se alegrarán por su adscripción barcelonista, pero ello forma parte de una rivalidad no compartida por el que suscribe, socio 6363 del FC Barcelona. O así piensa nuestra pluma.

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