A bote pronto

El Espanyol de Barcelona, un Club de Primera

Esta columna de A Bote Pronto sale a la blogosfera desde Barcelona y aunque la tendencia se oriente comúnmente hacia el FC Barcelona por su dimensión mundial, al suscribiente, en su condición de catalán y barcelonés, no le es ajeno a sus sentimientos lo que acontece al RCD Espanyol de Barcelona. En virtud de ello, cabe hoy dedicarle esta edición, aunque sea un muestrario de lamentos en la peor temporada de su centenaria historia.

Fundaron el Espanyol unos universitarios catalanes en el año 1900 con el nombre de Sociedad Española de Foot-ball. Ocurrió un año después que se fundara el FC Barcelona de la mano de Hans (Joan) Gamper, uno de los doce fundadores del club, compuesto por seis catalanes tres suizos, dos ingleses y un alemán.

En 1995 el club blanquiazul, que debe sus colores al almirante Roger de Llúria, catalanizó su nombre y pasó a llamarse oficialmente Reial Club Deportiu Espanyol de Barcelona, S.A.D.

Es el quinto equipo más antiguo de la liga española, por delante del Real Madrid y ha jugado 81 temporadas en la Primera División, habiendo sucumbido cinco ocasiones al pozo de la División de plata. En los cuatro precedentes, su paso fue efímero, recuperando la categoría a la primera oportunidad. Ahora el reto es repetir.

En cuatro ocasiones el Espanyol ha sido campeón de Copa y en cinco ediciones más ha llegado a finalista. En liga, la mejor clasificación es el puesto tercero obtenido en cuatro oportunidades.

Por primera vez el Espanyol cierra una liga aciaga siendo el farolillo rojo, con solo 25 puntos, habiendo sumado solo dos de los últimos treinta disputados. Nada más en una jornada el equipo ha estado fuera de los puestos de descenso.

La temporada ha sido caótica. Los futbolistas han rendido muy por debajo de sus teóricas posibilidades y por el banquillo pasaron cuatro entrenadores con la misma suerte. Incluye al director deportivo Rufete que cogió el puesto y firmó seis derrotas consecutivas y una igualada casera en la clausura, ya con la suerte echada.

La fuerte inversión en el mercado de invierno, procurada por el propietario desde enero del año 2016, Chen Yanshang, se tradujo en los fichajes de Adrián Embarba, Raúl de Tomás y Leandro Cabrera que no han dado el resultado requerido.

Un director deportivo que, con este bagaje tan paupérrimo, ha quedado erosionada su credibilidad y solvencia en las dos funciones encomendadas. No obstante, ha recuperado su puesto en el despacho y ya ha tomado las primeras decisiones en forma de renovación de contratos al capitán Javi López, Dídac Vilá y el veterano guardameta Diego López y ha abierto la puerta de salida a Naldo, Iturraspe, Ferreyra y Calleri.

Para alcanzar el objetivo del ascenso, contará el club catalán con el presupuesto más alto de la Segunda División. La urgencia más inmediata es la de encontrar un entrenador que se acople a las necesidades de la Entidad. Los tiros apuntan a Vicente Moreno, que ha entrenado al también descendido Mallorca. Otros nombres, en una lista abierta y ampliable, son los de Rubí, el cual ha manifestado que quizá no es el momento idóneo, Pacheta o Baraja. Sin descartar, incluso, otros nombres extranjeros de más cachet.

Será conveniente que el empresario chino frecuente más Barcelona para presidir el Club de forma presencial. Mao Ye, es el consejero delegado y se ha referido al presidente: “El compromiso de Chen es total, al 300%, sin ese compromiso no volveríamos a Primera”.

El Espanyol, que comenzó el curso jugando la Europa League, gracias al buen hacer del curso anterior con Rubí de entrenador, se diluyó a las primeras de cambio y por su estadio de Cornellà-El Prat ganaron sus rivales con insultante facilidad.

La dura realidad es que después de veintisiete años consecutivos en Primera División, salvando una pelota de match-ball por aquel gol de Corominas in extremis frente a la Real Sociedad, el Espanyol está, por deméritos acumulados, en una indeseable y triste situación deportiva y social.

La ciudad de Barcelona, capital de Catalunya, se ha quedado representada solo por el FC Barcelona, lo cual es una avería, una disfunción histórica que requiere reparación por la vía de urgencia.

Catalunya, aún alberga la esperanza de incrementar la representación en la Primera División con el Girona CF, si gana la promoción de ascenso, donde ya ha superado el primer escollo.

El historial del RCD Espanyol de Barcelona merece un respeto. Queda un resto de verano con mucho trabajo por delante. La plantilla sufrirá el saqueo de algunas piezas que querrán seguir militando en la División de Oro y pensamos en los nombres principales de Cabrera, Marc Roca, Dauder y David López que tienen cartel para negociar una transferencia. Algunos, quizá, con cláusula adicional en sus contratos que faculte una operación de salida.

El Club cuenta con 28.000 socios de los cuales 24.000 son abonados y ha de tratar por todos los medios de que no se produzca una diáspora de aficionados. Para ello, tiene que establecer unas medidas de protección económica hacia el socio y, sobre todo, un proyecto deportivo motivacional e ilusionante.

Es tiempo de remar juntos y aprender de los muchos errores cometidos. El objetivo es diáfano: Retornar a Primera, pero se han de poner los mimbres adecuados de acuerdo a la alta exigencia. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

Facebook: Barça universal

www.planetaDeporte.es