A bote pronto

El Espai Barça en el aire

La situación gravísima de emergencia sanitaria, que afecta al planeta y que tiene en España un foco pandémico acelerado, conlleva a un replanteamiento general para definir o calificar las necesidades, entre urgentes e importantes.

En el apremio, se relativiza el proyecto constructor del FC Barcelona, que alcanza la renovación profunda de su estadio, la joya de la corona, y el denominado “Espai Barça”, que comprende toda la amplia zona perimetral de pertenencia e incluye el nuevo Palau Blaugrana.

Este ambicioso “plan renove” ya nació tarde, por detrás de otros equipos punteros que ya renovaron las instalaciones deportivas y lucen con orgullo estadios como el de Wembley, el Olímpico de Berlín, el Parc des Princes de París o el Allianz Arena des Münich, entre otros.

De un tamaño medio, destacan otros recintos novedosos como pueden ser San Mamés en Bilbao o el Metropolitano en Madrid.

Las directivas del FC Barcelona y del Real Madrid dispusieron hace unos años la puesta al día de sus estadios para acondicionarlos a las nuevas exigencias actuales que requieren del ofrecimiento de un mayor confort de las instalaciones y en el marco de una polifuncionalidad que posibilite el uso y disfrute de las instalaciones deportivas más allá de la asistencia presencial a un partido de fútbol.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, ha puesto el turbo a las obras y, sin problemas de financiación, está imprimiendo un ritmo que hará acortar los plazos de entrega. La prohibición de asistir público a los estadios ha favorecido sus intenciones al desviar la actividad deportiva al estadio Alfredo Di Stéfano de Valdebebas, sin mayor menoscabo económico del que afecta por igual a todos los clubes que están perdiendo los ingresos por taquilla.

Esta coyuntura favorable y ocasional, producida por el advenimiento del Covid 19, no ha podido ser aprovechada por el FC Barcelona, cuyo proyecto se halla notablemente retrasado. Sin embargo, no sería del todo justo establecer, en la inevitable comparativa de los dos monstruos de LaLiga, una acción de descrédito hacia la directiva blaugrana.

Los mayores conceptos democráticos del Club catalán obligan a los mandatarios a consensuar con los socios, en un referéndum, los principales ejes de la gestión y ello, acarrea un enriquecimiento de planteamientos que redunda negativamente en los plazos de ejecución.

Por otro lado, está el Ajuntament de Barcelona que, en lugar de agradecer y fomentar la enorme dimensión de la entidad privada que tanto aporta a la ciudad, parece siempre dispuesto a poner palos a las ruedas, tratando de obtener beneficio a su costa.

Así mientras el consistorio madrileño agiliza permisos, modifica la reurbanización, permuta terrenos, regala espacios en el perímetro del Paseo de la Castellana, en Barcelona se procede en sentido inverso.

Es el Club catalán que, para obtener licencias de obras, tiene que regalar a la ciudad una ingente cantidad de terrenos en el cotizado barrio de Les Corts, en menoscabo de sus intereses mercantiles, urbanizar espacios públicos e, incluso, pagar un canon por la ampliación horaria del transporte público.

En esa contrarreloj del calendario está asumida la apuesta global por el denominado “Espai Barça”, cuyo letargo supera los previsible y ha hecho variar las cifras de partida que han sufrido una mutación al alza que desvirtúa el resultado del referéndum. El coste evaluado en seiscientos millones se ha actualizado a una cifra que supera los ochocientos millones y el sufragio de esta inversión ha sufrido un giro copernicano.

Los aludidos seiscientos millones debían sufragarse, a tercios, con el “apellido” (“title rights”) al Camp Nou, con recursos propios y con mayor deuda. Ahora el planteamiento de los actuales dirigentes es que los más de ochocientos millones necesarios provengan del Banco de Inversión Goldman Sachs, en una operación crediticia con un devengo cincuenta millones de euros de retorno anual, que comprende el principal más los intereses.

Al ser el “Espai Barça” un proyecto embrionario, no debe descartarse que se produzca un baño de realidad y se advierta que la pandemia pueda modificar los hábitos y que el fútbol pueda entrar en una crisis que afecte al modelo.

Mientras en el Real Madrid se siguen avanzando plazos hacia una obra mastodóntica que dejará unas instalaciones de máximo rango, las del FC Barcelona pueden sufrir el freno de la situación actual, con la incertidumbre a medio plazo.

La pandemia que afecta al planeta conlleva a la revisión de los usos y costumbres de la población. También al fútbol, cuyos planes de futuro pueden verse alterados. La crisis económica rompe un ciclo expansivo.

En definitiva, esta pandemia ha cogido al Barça en paños menores, en tanto que al Madrid en plena fase expansiva. Las nuevas instalaciones representarán nuevas fuentes de ingresos, pero con notables diferencias de fechas que pueden cuestionar el crecimiento deportivo y social para unos y otros con ventaja manifiesta blanca. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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