A bote pronto

El maleficio de Dembélé

Todo apunta a que este curso 2019-2020 va a ser aciago para el FC Barcelona. Desde primeros de siglo no se había producido un cambio de entrenador en plena temporada que ha creado un cisma entre la plantilla, capitaneada por Leo Messi y el secretario técnico Éric Abidal.

La recaída de la lesión de Dembélé, que puede firmar una temporada prácticamente en blanco, pone al descubierto todos los errores de planificación de la secretaría técnica del Club. Ya lo advertimos hace tres ediciones de A Bote Pronto, bajo el título de “Éric Abidal en la picota”

Incomprensiblemente, el mercado de invierno sirvió para debilitar al equipo profesional al privarle del concurso de cuatro piezas – Wagué, Todibo, Aleñá y Carles Pérez, sin obtener ningún refuerzo. Todo ello, contando con las lesiones de larga duración de Luis Suárez y la de Ousmane Dembélé, en fase de recuperación, pero cuyo historial podía prever algún contratiempo de gravedad.

Al nuevo entrenador le han dejado una plantilla útil conformada por solo 18 futbolistas más el asimilado Ansu Fati de solo 17 años y con ficha del filial, para enfrentarse a tres competiciones. De ellos, siete futbolistas, los más importantes que forman la columna vertebral, han superado los treinta años. Queda una delantera sin alternativas de cambios y con la recurrencia obligada a los futbolistas del Barça B. Escasas credenciales para aspirar a los títulos.

La imprevisibilidad se ha cobrado el primer batacazo con la nueva lesión de Dembélé que sufre una rotura completa del tendón proximal del bíceps femoral derecho y puede haber dicho adiós a una temporada en la que apenas ha tenido participación.

El Barça ya ganó una liga con Frank Rijkaard utilizando, en la práctica, solo catorce futbolistas, debido a lesiones y, sobre todo, a la diferencia abismal de calidad que había entre titulares y suplentes. Ahora se reproduce la historia y el reto es descomunal.

La Federación Española permite que si hay una lesión de más de cinco meses se puede incorporar otro jugador. Pero sólo se puede fichar a un jugador de la Liga o que esté en paro, pues solo podría jugar el Campeonato de LaLiga y la Copa del Rey, pero no la Champions League.

La desgracia – y los malos hábitos – se han cebado en el francés que, mermado por las frecuentes lesiones, presenta unos números de participación muy bajos en los dos cursos y medio. Fue un fichaje millonario, superior a los cien millones de euros, que se efectuó con precipitación para suplir la marcha unilateral de Neymar. Cualquier ratio entre rendimiento e inversión resulta desolador. Empezó todo en los albores de la primera temporada 2017-18 en el estadio getafense de Butarque, con su primera lesión grave, muy similar a la actual.

Lo aquí expuesto deja en evidencia al secretario técnico Éric Abidal, rescatado de la candidatura de las elecciones a la presidencia de Joan Laporta. No le llevó su currículo como gestor al cargo, sino su pasado de jugador barcelonista y con una historia médica personal felizmente superada.

Es el cuarto secretario técnico de la “era Bartomeu”, tras su desencuentro con Zubizarreta “al que perdió la confianza”, Robert Fernández y Pep Segura. Y puede que no sea el último.

Al yerro de las decisiones de Abidal se han sumado unas declaraciones muy controvertidas y absolutamente innecesarias, en las que pone a jugadores de la plantilla en la picota. El capitán Leo Messi ya le ha contestado, exigiéndoles nombres.

Si se abre una brecha en la relación del secretario técnico con el capitán, ya se sabe por el lado que se romperá la cuerda. Máxime ahora que el futbolista tiene la sartén contractual por el mango para decidir su futuro.

Abidal ha jugado con fuego y puede salir quemado. Pende del hilo que considere estirar el presidente para salvaguardar su propia imagen. La imprudencia del francés puede llevarle a adelantar su marcha, ya sea por la vía de un cese voluntario pactado, que sería lo más honesto, o una destitución. O así piensa nuestra pluma.

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Artículo 124.3 Períodos de solicitud de las licencias

También podrá autorizarse excepcionalmente la expedición de licencia fuera de los períodos reglamentarios cuando un futbolista de la plantilla cause baja por enfermedad o lesión que lleve consigo un período de inactividad por tiempo superior a cinco meses, ello siempre y cuando la inscripción del futbolista sustituto no requiera la expedición de Certificado de transferencia internacional.

La concurrencia de tal circunstancia de enfermedad o lesión, así como el propósito del club de solicitar la baja federativa en base a la misma, deberá ser notificada, de forma fehaciente, al futbolista afectado con, al menos, diez días de antelación a la fecha de solicitud de la citada baja federativa, a fin de que pueda efectuar, si así lo desea, las alegaciones que considere oportunas.

Para poder autorizar la inscripción de un futbolista en sustitución de un lesionado deberá acreditarse documentalmente que la lesión se haya producido una vez cerrado el periodo de inscripción correspondiente.

La solicitud para la autorización excepcional deberá realizarse dentro del mes siguiente a la fecha en que se produjo la lesión. La competencia para otorgar la autorización corresponderá a la RFEF o, en su caso, a la Liga Nacional de Fútbol Profesional, a solicitud del club interesado, previo expediente en el que se acredite el hecho a través de certificación expedida por un tribunal médico integrado, al menos, por dos facultativos de la Mutualidad de Previsión Social de Futbolistas Españoles.

Dicha autorización, si procede otorgarla, tendrá una validez máxima de quince días, transcurridos los cuales sin que se formalice la licencia, caducará. El sustituido no podrá reintegrarse a su club, ni inscribirse en ningún otro, aunque obtenga el alta, antes de que transcurra el referido período de cinco meses.

Transcurridos los cinco meses, desde la fecha de la baja federativa, el futbolista podrá reintegrarse a su club siempre que aporte un certificado de la referenciada Mutualidad, haya licencias libres en el equipo y suscriba, con autorización de la RFEF, licencia nueva.