A bote pronto

A diez días de la Champions League

Acabada la liga, Barça y Madrid han vuelto a los entrenamientos para disputar el segundo partido de las eliminatorias de octavos de final de la Champions League.

El Covid 19 ha favorecido los intereses del Real Madrid que, a diferencia de su partido en el estadio Santiago Bernabéu, jugará en el Etihad Stadium de Manchester sin la presencia del público local. No obstante, la victoria por un gol a dos de los ingleses en Madrid otorga la vitola de favoritos a los pupilos de Pep Guardiola, que tienen, además el hándicap de no poder contar con Sergio Agüero que no se ha recuperado a tiempo de sus dolencias físicas.

También han conseguido un mayor beneficio económico al conseguir una taquilla más con respecto a los equipos que juegan el partido de vuelta en su casa. Lo que pretendía ser un premio por ser campeones de grupo se ha tornado un impedimento no programable.

El Real Madrid, que tiene ese gen ganador que les distingue, suma una moral alta, consecuencia de la conquista del título de liga, de cuyo procedimiento se ha pasado página sin ningún rubor y lo que ya cuenta en el Club y en el entorno es la estadística.

La cuarentena impuesta por las autoridades sanitarias a los españoles que visitan el Reino Unido, no parece que vaya a tener repercusión en la Entidad madrileña, pues hay una disposición que contempla las excepciones para los grandes acontecimientos.

No tiene incidencia deportiva la baja del futbolista Mariano que ha dado positivo de coronavirus, pues Zidane en toda la temporada solo le ha concedido poco más de ochenta minutos de juego, aunque sirvieron para marcar un gol al Barça en Chamartín que certificaba la victoria blanca.

El gran favorito es el City que debe hacer buena la ventaja obtenida. Sin embargo, la historia demuestra que nunca se debe dar por muerto al Real Madrid que, como los gatos, tiene siete vidas.

En el Barça las urgencias son mayores, ante el riesgo muy real de firmar una temporada en blanco, en cuanto a títulos se refiere. Al revés que el Real Madrid, el FC Barcelona tiene la desventaja manifiesta de que jugará en el Camp Nou sin público, al contrario que en la ida en el estadio San Paolo que tuvo que jugar bajo la presión de los aficionados napolitanos.

El resultado deportivo fue bueno al conseguir un empate a un gol, lo que ya le otorga ventaja cuando el colegiado autorice el inicio del partido en el Camp Nou, por el valor doble de los goles en campo contrario.

Sin embargo, tendrá que trabajar a fondo el pase a la Final Eight de Lisboa, pues el equipo saltará al terreno de juego parcheado con las bajas de dos titulares como Sergio Busquets y Arturo Vidal, ambos sancionados.

No llegará a tiempo Dembélé y Arthur se eliminó voluntariamente en un acto de indisciplina, que tratamos en la edición de A Bote Ponto de ayer. Hay motivos para la desconfianza, pues el cero cinco en el partido de clausura de la liga en el estadio de Mendizorrotza es un espejismo, ya que al equipo local le faltaron una o dos jornadas para descender de categoría, tras una segunda vuelta muy floja.

Pende una amenaza que tiene que ver con la pandemia que en la capital catalana ha rebrotado con fuerza en esta segunda fase. Si no se controla, podría tomarse la decisión de alejar el partido del Camp Nou. Confiemos de que no se dé el caso.

La suerte del Real Madrid se dilucidará el día siete de agosto, en tanto que la del FC Barcelona será en la fecha siguiente del ocho de agosto. Ambos alimentan el objetivo de acompañar al Atlético en el viaje a Lisboa. Como se recordarán los madrileños del Metropolitano se ganaron la plaza eliminando al campeón de La Premier, el Liverpool.

O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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