A bote pronto

Desespero en San Paolo

Desde que se produjo el sorteo que emparejaba al Nápoles con el FC Barcelona, el equipo italiano ha mejorado prestaciones bajo la batuta de Gennaro Gatusso, que recogió los bártulos que había dejado el destituido Carlo Ancelotti. Acredita cinco victorias en los últimos seis encuentros en los que ha jugado contra los primeros equipos clasificados como la Juventus, la Lazio o el Inter.

En el estadio de San Paolo el debut en la alta competición del entrenador Setién fue pesaroso desde la puesta en escena con una alineación temerosa que desdecía su discurso primigenio. El pánico escénico del cántabro se trasladó de primeras al equipo que saltó acogotado y desesperadamente distendido. 

Con pompa, Setién anunció, a su llegada a Barcelona, un manifiesto cruyffista, aunque temprano ha claudicado. Del arriesgado esquema del 3-4-3 ha pasado al 4-4-2 de Valverde, en un dibujo que contradice su argumento. 

Media hora de absoluta mediocridad dio paso al gol de Mertens de un gran disparo, que tuvo su elaboración en la enésima pifia de Junior Firpo desde que fichara por el FC Barcelona. Una incorporación millonaria del que nadie saca pecho. Pudo rematar la faena el defensa Manolas, como ya hiciera con la camiseta de la Roma, pero su remate a la salida de un córner salió fuera por poco.

En la otra área, solo se había contabilizado un chut lejano de Messi por encima del travesaño. La tupida defensa napolitana apenas dejaba asomarse a los blaugranas al balcón. Lo intentaba Busquets filtrando hasta cinco balones interiores, pero con precisión escasa.

Con malos presagios y mismos mimbres se reanudó el juego en el segundo acto, sin que ocurriera nada destacable hasta el minuto 56, cuando ya Artur había sustituido al inoperante Rakitic. Una jugada que intervienen Vidal y Messi en el inicio y que cobra trascendencia con el pase profundo de Busquets a la carrera de Semedo que centra raso para el remate inapelable de primeras de Griezmann con la derecha.

Es el décimo cuarto gol del francés, que muestra unos números por encima de las percepciones. Es el tercero que marca con la derecha y se resarció de los dos intentos fallidos frente al Éibar, con esa misma pierna “mala”. Es la octava ocasión del curso en que Griezmann abre el marcador.

La presencia de Arthur mejoró el juego, aunque el Nápoles, consciente de que había pasado de un muy buen resultado a un empate muy comprometido para su suerte, subió la presión y Callejón e Insigne tuvieron sendas oportunidades que conjuró Ter Stegen.

El empate contuvo a Setién y desprogramó la salida al terreno de juego del sacrificado Ansu Fati, postergada hasta los minutos finales.

Un empate por el que el Barça pagó un alto precio por las sanciones. Busquets y Vidal, expulsado por doble amarilla, se perderán la vuelta en el Camp Nou. También a Messi y Griezmann les mostró el buen colegiado alemán Felix Brych una tarjeta, por lo que quedan a una sola de la suspensión. Aquí hay que consignar que, si el equipo alcanza las semifinales, el contador se vuelve a poner a cero.

El resumen es que el resultado mejoró en mucho la precariedad del juego, con una mediocridad que alcanza de lleno a Setién, con una manifiesta disonancia entre su discurso verbalizado y la puesta en escena.

Sabias palabras del primer capitán Messi, que lo intentó todo y le salió poco: “hoy por hoy no nos alcanza para la Champions”. Esa es la realidad, como también denunció el segundo en galones, Sergio Busquets, que apuntó directamente a Éric Abidal al denunciar la parquedad de efectivos.

Quique Setién traicionó su discurso o nos ha vendido una moto. No es lo mismo predicar que dar trigo. Le salva el resultado que le otorga más oportunidades. Pero no debe olvidar que su antecesor marchó solo por la penuria del juego, ya que dejó un equipo clasificado para octavos europeos y líder de una liga que ya ganó en las dos últimas pretéritas. 

El domingo se jugará el “clásico”. No será decisivo aún para la suerte del campeonato, pero su incidencia y repercusión a nadie se le escapa. Aún no estará disponible Jordi Alba y el agujero del lateral izquierdo debiera solventarlo con un cambio nominal en favor del titular del filial, Sergio Aquieme. Debe volver a los orígenes con tres delanteros, que permita la reaparición de Fati para fijar a Carvajal en la defensa y superarle en el “uno contra uno”. 

En la Champions League priva la eficacia resultadista por encima de la calidad del juego. De ello puede dar fe quienes más “orejonas” han levantado. El Barça sembró dudas y desconcierto, pero obtuvo un resultado de empate favorable. O así piensa nuestra pluma.

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Nápoles 1 FC Barcelona 1, protagonistas y goles

Nápoles: Ospina; Di Lorenzo, Maksimovic, Manolas, Mario Rui; Fabián, Demme (Allan, m.80), Zielinski; Callejón (Politano, m.74), Mertens (Milik, m.55) y Insigne.

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué (Lenglet, m.93), Umtiti, Junior; Sergio Busquets, Rakitic (Arthur, m.56), De Jong, Vidal; Messi y Griezmann (Ansu Fati, m.87).

Goles: 1-0, m.30: Mertens; 1-1, m.56: Griezmann.

Árbitro: Felix Brych (ALE). Mostró cartulina amarilla a Insigne (m.61) y a Mario Rui (m.89), del Nápoles, y a Busquets (m.50), Messi (m.66) y Griezmann (m.83) del Barcelona. Expulsó por doble amonestación a Vidal (m.87 y m.89).

Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio San Paolo de Nápoles ante cerca de 60.000 espectadores