A bote pronto

Un derbi barcelonés descafeinado

Se ha celebrado el derbi barcelonés bajo un pesimismo general en al ámbito deportivo y social por las circunstancias, que se derivan de los entornos deportivos de los clubes y de la situación civil de la sociedad que impide la asistencia a los estadios de los socios y aficionados.

El pírrico resultado final con una victoria mínima local refleja la atonía que se percibió sobre el verde césped del Camp Nou. Una derrota espanyolista que le condena matemáticamente al Espanyol a la División de Plata, donde jugará por quinta vez en el curso 2020-21.

Quique Setién repitió prácticamente la alineación exitosa de Villarreal, con el único cambio de Arturo Vidal por Ivan Rakitic y con un mismo dibujo sobre el campo, con laterales largos que ofrecían más estancia que llegada.

Rufete, recuperó la “fórmula Machin” y jugó con tres centrales para contrarrestar el juego interior del Barça. A los titulares Bernardo y Cabrera, incluyó a Calero que llevaba siete meses sin jugar, ya que otros técnicos, en la emergencias, habían priorizado a Naldo.

Al Barça le faltaron fuerzas y al transcurrir de los minutos fue bajando el ritmo. Los jugadores requerían la pelota al pie y el juego estático favorecía la acción defensiva. El partido cobró un tono gris y desangelado. Daba la impresión que ni uno ni otro confiaba en su (buena) suerte. Los visitantes advertían que la salvación era una proeza inalcanzable y los culés aceptaban que la ventaja madridista, obtenida en más que dudosa lid, puede resultar quimérica.

El dominio era barcelonista, pero el peligro de gol era repartido, ya que la defensa local estuvo desestructurada, errando en la corrección de espacios y permitiendo que Embarba y Raúl de Tomás atacaran los espacios.

En el descanso, Setién corrigió el esquema dando oportunidad a Ansu Fati con la misión de abrir el campo. Para ello volvió a sacrificar al lateral Semedo, ubicación que fue ocupada por poli funcional Sergi Roberto.

Lástima que el andaluz Munuera Montero, cambiara una tarjeta amarilla por una roja, a instancias del VAR, en una entrada en plancha del joven bisauguineano sobre Calero, aunque tocara primer balón, antes de impactar sobre la pierna del defensa.

La superioridad numérica le duró a los blanquiazules cuatro minutos. En una pelota dividida, Piqué llega antes que el novel Pol Lozano que clava los tacos en la pierna del defensa. Mismo proceder, la inicial tarjeta amarilla cambia de color con la revisión del VAR. No había otra opción.

Y llegó el gol de Luis Suárez que le convierte en el tercer goleador de la historia del Club al superar a Laszy Kubala. Suma quince goles este curso pese a su larga convalecencia por operación de rodilla.  En el tanto interviene el tridente con taconazo de Griezmann, disparo de Messi y remate letal del uruguayo al recoger el rechace.

A partir de ahí, con muchos minutos por delante, los blaugranas trataron de congelar el balón, pendientes de la expiración del tiempo. Al Espanyol le faltó moral y convicción, pero, aún y todo, rondó con cierto peligro el área local. Destacó un disparo de R.D.T que obligó a Ter Stegen a emplearse a fondo.

No habrá derbi barcelonés en LaLiga 2020-21. El único duelo catalán que aún puede ser posible pasa porque el Girona recupere la categoría, misión difícil.

El Espanyol es un equipo histórico de Primera División. Es el cuarto equipo, tras el Barça, Madrid y Athletic Club que han jugado todas las ediciones, que más ha participado.

Que el trance le sea leve en el tiempo. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

Barça universal, grupo de facebook

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