A bote pronto

Del “Fora Valverde” al “Valverde out”

Arrecia la pesadilla soportada en el estadio King Abdullah Sports City de Yedah por un Barça ambivalente con dos caras. en la que prevalió la versión negativa para fijar una dolorosa derrota que se deriva en herida con cicatrices.

Llueve sobre mojado tras los desastres contemporáneos de Roma y Liverpool que son continuación de otros que la historia blaugrana registra. La nuestra personal de infante la rememoramos hasta 1961, que se produjo el fiasco de Berna en la final de la Copa de Europa ante el Benfica. Aquel Barça de Luisito Suárez, Laszy Kubala, Sándor Kocsis, … sucumbió a los palos cuadrados de las porterías y a los errores de su gran guardameta Antoni Ramallets. También los fracasos sonados nos llevan a otros escenarios en los años ochenta y noventa, en otras finales europeas situadas en Sevilla ante el Steaua de Bucarest y en Atenas ante el Milan.

Este Barça en el tercer año de Valverde infunde desconfianza y da síntomas de un agotamiento que ya se presentía el curso pretérito. Josep Maria Bartomeu se empecinó en renovar a Ernesto Valverde imponiendo su criterio, legitimado por el cargo de presidente que ostenta democráticamente. Como demuestran los hechos, fue una decisión de riesgo y hasta temeraria.

Las voces del barcelonismo, internas y externas, contrarias a la renovación del técnico extremeño, le han menguado capacidades y le han extorsionado su libertad de decisiones. El entrenador se ve oprimido en sus propias limitaciones, pero también por los intereses de grupos contrarios que tienen en la crítica acerada su razón de existencia y responden muchas veces a intereses espurios.

Ya hace meses hemos escrito en A Bote Pronto que un cuarto año del “txingurri” es del todo inviable y aún en el mejor de los casos, que incluyan la conquista de la “orejona”. Su ciclo natural ha expirado. Hasta el punto que la secretaría técnica empieza a mover ficha y el secretario técnico Éric Abidal y el CEO Òscar Grau visitaron en Doha a Xavi Hernández. con contrato en vigor en el Al-Sadd hasta el verano del 2021, para sondear la posible vuelta a su casa, ya en condición de primer técnico.

Valverde morirá con sus ideas fijas y encorsetado por las exigencias de sus figuras. Los jugadores que parece que tiene a su lado, no le están ayudando en demasía y las decisiones del técnico quedan supeditadas al beneplácito asertivo de una plantilla consentida, con más gloria pasada que páginas deportivas por escribir.

Por su procedencia de la cantera de Lezama, se confiaba que el técnico tuviera más confianza con los jugadores de La Masia, pero les ha dado la espalda, por su creencia de que vive de resultado inmediato.

Ante el Atlético, todos observamos un derrumbe físico de un equipo donde siete futbolistas rebasaban los treinta años. Probablemente, Valverde sabía los cambios nominales convenientes, pero, reo de su situación, no sabía a quién retirar. Así esperó a que el empate se consumase, para cambiar a Busquets, señalado en el gol encajado, por Rakitic, también treintañero.

Con una victoria parcial mínima, solo de dos goles a uno porque así lo quiso el VAR, y con el equipo sin gasolina debió fortalecer el centro del campo, pero no supo qué pieza del tridente retirar. Leo Messi es intocable, Antoine Griezmann ya le había cambiado en el partido anterior y Luis Suárez cuando le dispensó hace dos encuentros de unos minutos no ocultó su enojo.

Precisamente, el francés fue colaborador necesario, con una mala entrega a Umtiti cuando el equipo se estaba desplegando, para consumarse la derrota. En cinco minutos mal contados, el Atlético había procurado cuatro oportunidades: Los dos goles de remonte, unas manos de Piqué en el área no señaladas y una jugada de gol sancionada como fuera de juego.

El FC Barcelona necesita competir desde el minuto uno y reiteradamente no lo hace. Inicia las primeras y segundas partes al ralentí, a verlas venir. Volvió a ocurrir en Arabia en los cinco minutos iniciales del primer tiempo sin consecuencias, pero en el segundo acto al primer suspiro encajó un gol por esa falta de tensión competitiva.

Este Barça, que jugó muchas fases bien, pudo y debió ganar, pero sucumbió víctima de sus miserias ya diagnosticas con antelación y que el entrenador no parece estar en condiciones de remedar. Por esta razón, se puede agitar un cambio para que no se pierda todo un año como pasó en la nefanda “era Martino”. Aunque Bartomeu no está por la labor.

El local “Fora Valverde” ha trascendido al “Valverde out” que se expresó en Yedah. Las quejas sobre la labor del técnico se han acrecentado e internacionalizado. Su continuidad está a expensas de próximos resultados, no siendo descartable ninguna opción. La contumacia en los errores exaspera al mundo blaugrana. Frente al Atlético se jugó bien, pero les condenó deficiencias propias advertidas y no corregidas. Esto es lo grave. O así piensa nuestra pluma.

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