A bote pronto

El Covid-19 derrota también al fútbol

Los reticentes dirigentes de LaLiga y la UEFA van a remolque de la situación creada con el Covid-19, que ha pasado a ser una amenaza real. Ambos organismos retardan tomar decisiones drásticas y solo acuerdan puntuales aplazamientos, con disputas de las próximas dos jornadas de competición a puerta cerrada.

Es, sin duda, una lucha perdida y en las próximas horas los mandatarios de estos organismos claudicarán ante la fuerza de los acontecimientos que conducen a una parálisis total.

El coronavirus ya ha sido declarado pandemia global y, mucho antes de que ello ocurriera, ya se suspendieron eventos de primera magnitud. El primer aviso importante lo padecimos en Barcelona con la suspensión del Mobile World Congress, calculándose un quebranto económico para la capital catalana de quinientos millones de euros.

A partir de ahí, se han ido concatenando en todo el mundo la suspensión o aplazamientos de actos masivos, con el deporte como principal protagonista por el volumen poblacional que arrastra. Desde el UAE Tour de ciclismo al Gran Premio Qatar de Moto GP y, últimamente, la NBA americana, que ha suspendido la competición hasta nuevo aviso y una vez conocida la infección del pívot francés Rudy Gobert-Bougarel que milita en el Utah Jazz.

Sin embargo, el fútbol se está resistiendo a poner hilo a la aguja. Solo puntuales paños calientes hasta ahora, cuando parece que los dirigentes se van a dar un baño de realidad y la toma de decisiones tajantes va a ser irreversible. 

LaLiga anunció la celebración de las dos jornadas inminentes a puerta cerrada, en tanto suspendía el resto de competiciones de otras categorías. Ello crea agravios comparativos con desigual incidencia que afecta a la economía de los clubes y a la paridad deportiva.

En este impasse y en el marco de la Champions League, asistimos este miércoles a los dos partidos programados de octavos de final, auspiciados bajo criterios distintos y que nos llevó desde la triste soledad del Parque de los Príncipes de París al atiborrado Anfield de Liverpool

El P.S.G. de Neymar superó la desventaja de jugar su partido sin público y revertió la eliminatoria frente al Borussia de Dortmund (2-1 ida y 2-0 vuelta). En igualdad se produjo la eliminatoria entre el Liverpool y el Atlético, cerradas con dos victorias rojiblancas (1-0 y 2-3) en una noche épica de los de Simeone que se beneficiaron de la muy desafortunada actuación de un portero rival transparente, el veterano español Adrián San Miguel, que suplía la ausencia del titular brasileño Alisson.

P.S.G. y Atlético se unen a los dos ya clasificados, Atalanta y Leipzig. Todo pendiente de la suerte de los otros cuatro encuentros para completar los octavos donde se presentan favoritos el FC Barcelona, el Manchester City, La Juventus y el Bayern.

La suspensión general va a ser inevitable por una cuestión de responsabilidad mayor. Los riesgos son latentes y los deportistas, lo son en su condición de personas, que es la consideración que fija la prioridad.

A partir de ahí y en un calendario muy constreñido, se deben buscar soluciones imaginativas para que no queden dañados los intereses deportivos en juego y para que los perjuicios monetarios puedan ser resarcibles en el mayor grado posible, procurando la viabilidad económica de las entidades. O así piensa nuestra pluma.

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