A bote pronto

Bartomeu bajo presión y acuciado por las fechas

La Junta de Bartomeu trabaja contrarreloj para cuadrar el Balance de Situación, que tiene fecha término este treinta de junio, aunque la temporada deportiva se prolongue por las circunstancias extradeportivas que han paralizado las competiciones estatales e internacionales. 

Como es sabido, el presupuesto de facturación del Barça rebasaba la cifra mítica de los mil millones de euros; concretamente, 1047, que preveía establecer un récord económico en el mundo deportivo.

La pandemia ha traído consigo el cierre del grifo de ingresos por la suspensión de partidos y de todas las actividades paralelas, como las “Botigues del Barça” y el Museo, entre otras.

Para paliar esta precariedad sobrevenida, el Club se acogió a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y negoció los contratos de sus futbolistas, consiguiendo una rebaja insuficiente de solo 14 millones de euros. Ha habido una segunda petición para nuevos recortes, pero no ha trascendido la respuesta de los futbolistas, aunque se vislumbra que no están por la labor.

Esta inactividad también ha procurado una reducción de gastos por la falta de uso de las instalaciones. A grosso modo, entre sumas y restas, al Club le faltan unos 70 millones para equilibrar el activo y el pasivo de un balance que puede acabar cerrándose en torno a 900 millones de euros.

Los números rojos implican que la directiva tiene que responder monetariamente, por lo que es urgente buscar una solución favorable que salve la imagen de la Institución y el bolsillo de sus dirigentes.

El curso 2018-19 se acabó con un pírrico beneficio, consecuencia de un trueque de porteros con el Valencia (Neto- Cillessen) con una valoración a conveniencia de la contabilidad, que favorecía a ambas entidades. 

Una fórmula legal, pero tramposa al tiempo, ya que para salvar los números se incrementaba la deuda acumulada del Club. Pan para hoy y hambre para mañana, se intercambia un jugador casi amortizado por otro con un contrato medio-largo donde se periodifican las amortizaciones.

El S.O.S. es vender por valor de los referidos 70 millones de euros en un mercado español y europeo con poca liquidez.

Josep Maria Bartomeu es un superviviente que ha salido airoso de diferentes crisis en estos seis años al frente del Club, desde que sustituyera a un abrumado Sandro Rosell. 

Superó la marcha imprevista de Neymar, ha lidiado con las demandas del jugador brasileño acerca de su contrato, ha despedido a tres secretarios técnicos, ha remodelado diferentes veces su directiva, algunos a voluntad y otros porque le han abandonado. 

En este penúltimo año de su mandato se le han multiplicado los incidentes. Algunos provocados por él como la sustitución incomprendida del entrenador Ernesto Valverde cuando el equipo era líder en España y en Europa. 

Tuvo que intermediar en la poca sintonía del secretario técnico Abidal con la plantilla y su capitán, que ha ocasionado más de una tormenta. Esta semana el presidente se personó al entrenamiento acompañado de Òscar Grau, el C.E.O., pero no por el secretario técnico, ausencia que nadie justificó y que provoca segundas lecturas. Todo indica que, además del interés humano, el tema de fondo de esta reunión sobre el terreno de juego era el económico, antes aludido.

El coronavirus ha demorado el dictamen del llamado “Barçagate”. Turbio asunto por el cual el Club contrató a la empresa I3 Ventures para supervisar las redes sociales a un precio desorbitado, fuera de mercado, y troceando los pagos para que no fuera preciso pasarlo por la Comisión de Control interna. Además del registro de cuentas que criticaban a personas del pasado y presente del Club, como Messi, Piqué, Guardiola, Xavi o Víctor Font, futuro presidenciable.

La directiva encargó a la empresa Price Waterhouse Coopers (PWC) una auditoría externa. Aún se espera las conclusiones, en una sospechosa dilación. Recordemos que este affaire supuso la salida de la Junta de Emili Rousaud (asignado oficiosamente como precandidato a la presidencia continuista), Maria Teixidor, Jordi Calsamiglia, Josep Pont, Enrique Tombas Silvio Elías, que solo fueron parcialmente sustituidos, quedando la directiva en solo trece miembros

Otro asunto no menor haces referencia a las compensaciones a los socios por los partidos de esta temporada y la próxima que no podrá acudir al estadio. La voluntad sobre el curso actual es que no haya indemnización, lo cual no nos parece mal, considerando que el socio del FC Barcelona goza de unos precios inferiores a la media.

Con relación al próximo curso, la directiva está a verlas venir, para no precipitarse. Es evidente que, si se confirma la inaccesibilidad total o parcial en la primera fase de la competición, alguna regularización habrá que efectuar. En este sentido, otros equipos ya han tomado iniciativas. 

O así piensa nuestra pluma.

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