A bote pronto

Bartomeu cumplirá el mandato presidencial

Josep Maria Bartomeu llegó a la presidencia del FC Barcelona en su calidad de vicepresidente primero del FC Barcelona tras la dimisión irrevocable de Sandro Rosell, envuelto en el “caso Neymar”. Después ganaría las elecciones con amplitud. 

El cénit de su mandato fue el año 2015 que con Luis Enrique en el banquillo el FC Barcelona alcanzó su segundo “triplete”, honor que no hay antecedentes en el futbol español. 

El punto negro del presidente han sido los movimientos en la dirección deportiva con tres destituciones: Andoni Zubizarreta, Robert Fernández y Pep Segura y ahora ha dejado al frente a Éric Abidal y su adjunto Ramon Planes cuya labor está sujeta a muchas críticas.

También en su Junta le han abandonado diversos directivos, además de otros a los que ha   puerta de salida. Hasta el punto que hace pocas fechas la Junta quedó tan escuálida, con seis bajas concatenadas, que no cumplía los requisitos numéricos precisando con urgencia una ampliación.

La derrota deportiva en Anfield creó una herida que ha resultado insalvable. Contrariamente a lo previsible y a lo prudente, el presidente renovó unilateralmente su confianza al entrenador Ernesto Valverde.

Con un fútbol con muchas dudas y mostrando vulnerabilidad defensiva el equipo no resultaba fiable pese a liderar el campeonato y el presidente salvó su cabeza ofreciendo a los críticos a Valverde en sacrificio.

Llegó Quique Setién que no ha mejorado los resultados, perdió el liderato y lo ha recuperado en la jornada 27, última disputada, gracias a un gol encajado por el Real Madrid en campo bético en el último suspiro, el cual dio validez a la pírrica victoria previa culé en el Camp Nou ante la Real Sociedad por un solitario gol de penalti ejecutado por Leo Messi

Tampoco mejoró con el nuevo técnico el juego barcelonista, ya que hubo mejor discurso que resultados, olvidando con frecuencia el consagrado patrón del 4-3-3, santo y seña, en favor del detestado 4-4-2.

En el capítulo del debe del cántabro están dos derrotas en campos principales como son Mestalla y Santiago Bernabéu, escenarios que acostumbran a cosechar buenos resultados los blaugranas. 

El coronavirus con la parálisis total del fútbol está ocasionando raves quebrantos económicos, pero deportivamente al presidente Bartomeu le ha dado un margen de maniobra superior. Las elecciones anticipadas ya son menos viables por la excepcionalidad del momento.

Se buscaba un directivo continuista, ya que legalmente Bartomeu no puede aspirar a renovar su compromiso. Jordi Cardoner dio, o le obligaron a dar, un paso atrás y dejó el camino expedito a un Emili Rousaud que hizo movimientos para visualizarse. Su acusación sin pruebas de que “alguien había metido mano a la caja”, de torpedad manifiesta, le condenó.

Jordi Roche, de la cuerda de Rosell, Oriol Tomás y Pau Vilanova pueden tener opciones. Rosell se auto descartó. Quedan, con pocas opciones, los clásicos Toni Freixa y Agustí Benedito.

Las dos opciones más serias apuntan a Víctor Font que lleva más de un año trabajándose la precandidatura bajo el lema “Sí, al Futur”. Convoca reuniones de socios en diferentes lugares del país y tiene la aceptación de amplios sectores mediáticos. Ya ha avanzado que su proyecto deportivo pasa por dar el mando a Xavi Hernández.

Y parece que vuelve a la palestra Joan Laporta que arrastrará el peso del desgaste del poder y los claroscuros de su gestión.

En los dos precandidatos, hay un denominador común que se corresponde con el perfil político de ambos, alineados al nacionalismo catalán. Ello podría crear una división del voto que podría favorecer a una tercera candidatura más neutra, pero que no se avizora en el horizonte cercano. O así piensa nuestra pluma.

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