A bote pronto

El Barça gana sin alardes

El Real Madrid había goleado en Iruña/Pamplona remontando un gran gol inicial de los locales. A media tarde y con un partido menos computado la diferencia era de seis puntos, por lo que la victoria resultaba más necesaria para no perder comba con la cabeza, ni crédito ante una afición blaugrana, escéptica ante el rendimiento desplegado hasta ahora y que incluye la eliminación de la Supercopa de España y la Copa de España.

Con relación al partido de San Mamés hubo el cambio obligado del sancionado Piqué por Umtiti y las presencias de Griezmann y Arturo Vidal en lugar de Rakitic y Ansu Fati, éstas últimas por decisión del entrenador y que tiene que ver con la gestión de los tiempos de juego de los futbolistas.

Hubo un ligero cambio táctico al jugar en rombo, con el juego interior de los dos puntas, Messi y Griezmann y la irrupción de Arturo Vidal. Como en doce actuaciones precedentes, el FC Barcelona se vio con el marcador en contra. Esta vez, por dos veces. El mal oficio defensivo obliga a remar contracorriente, de manera que no hay un encuentro plácido.

Arbitró el murciano Sánchez Martínez que pronto daría la nota al negar una falta catedralicia sobre Messi en el centro del campo, que no era decisiva pero sí fijaba el caos de un arbitraje que descontentó a todos. Tuvo su complemento en el VAR, al frente del cual estaba Del Cerro Grande que no advirtió al colegiado de un penalti de libro de Bartra a Messi al que sujetó y agarró cuando se disponía a rematar a dos metros de portería, ya en las acaballas del encuentro.

Un fallo de Semedo lo aprovechó Fekir para disparar a puerta y el balón fue desviado por el brazo de Lenglet. El VAR corrigió la ceguera arbitral y Canales transformó el penalti para abrir el marcador.

No tardó mucho en equilibrar el marcador el Barça. Fue una triangulación de De Jong y Messi, Gran pase al espacio del argentino que el holandés acomoda con el pecho y, sin dejar caer el balón, empalma a la red. 

Tuvo el Barça el dominio y alguna aproximación de peligro, pero fue Nabil Fekir quien dio nueva ventaja a los béticos en otro fallo defensivo. Esta vez fue Arturo Vidal que regaló un balón cuando el equipo iniciaba el despliegue. El esférico llegó a poder del francés de origen argelino que, con la anuencia del marcaje blando de Umtiti, se acomodó el balón para disparar cruzado de izquierda lejos del alcance de Ter Stegen.

El Barça se vino abajo y el Betis firmó sus mejores momentos. En el último suspiro del primer tiempo, Messi botó una falta que controló Busquets para bajar el balón y rematar a la red. Un empate providencial.

El segundo tiempo tuvo un claro color blaugrana y en el ecuador del tiempo otra asistencia de Messi contó con el testarazo inapelable del francés. Fue el 2-3 definitivo.

El partido fue duro y competitivo y Lenglet y Fekir vieron doble ración de tarjetas, por lo que llegaron primeros a las duchas al ser, preceptivamente, expulsados. 

En el plano individual, Semedo y Umtiti estuvieron flojos. Peor Junior que volvió a tener otra actuación irrelevante. Irregular Vidal, muy apagado Griezmann. Medio equipo que no rindió a satisfacción, lo cual es una rémora importante que rebaja las prestaciones del equipo en su globalidad. Lo mejor pues, la victoria, O así piensa nuestra pluma.

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