A bote pronto

El azar eliminó al Barça

En clave blaugrana, la jornada comenzaba bien. El Real Madrid caía en el propio estadio Santiago Bernabéu ante la Real Sociedad que llegó a tener un parcial de 1-4, mediada la segunda mitad. También. cuando en San Mamés se alcanzaba el descanso con los mismos guarismos de inicio, el Barça femenino conseguía su pase a la final de la Supercopa de España que le enfrentará a la Real Sociedad, ganando al Atlético, su última bestia negra, antes de exhibir su actual superioridad. Ocurría en El Helmántico de Salamanca ante un público muy hostil y para nada neutral. 

El sabio refranero apunta que “al perro flaco, todo son pulgas”. A esta metáfora tendríamos que remitirnos para tratar de explicar o justificar la segunda derrota en San Mamés del curso, por el mismo resultado y la misma secuencia de gol postrimero. En agosto fue en el partido inaugural de la liga con el gol de Adúriz y, ahora, en los cuartos de final de Copa con el gol al unísono de Williams y Busquets que fueron a un balón centrado por Capa con intenciones contrapuestas, pero que convergieron por el azar cuando se iba a cumplir el minuto 93. 

Tras los experimentos iniciales de Setién, en el intento baldío de instaurar un 3-4-3 con tres centrales defensivos, se volvió a la cordura con el tradicional 4-3-3, convertible en un 4-4-2 por la posición ambivalente de Sergi Roberto. Incluso en la elección nominal se copió a Valverde, con el solo cambio programado por gestión de esfuerzos de Griezmann por Ansu Fati, con una hora para el bisauguineano y media hora para el francés y la elección de Rakitic para el centro de campo por delante de Arthur.

Esta vez, volvió el corro de futbolistas tras el precalentamiento y el equipo saltó al terreno de juego muy conjurado en busca del objetivo de la clasificación. No fue el mejor partido desde el adiestramiento técnico, pero sí lo fue desde la aplicación y empeño colectivo.

En el primer período, el Athletic estuvo controlado y jugaba en arreones, contando con la colaboración del colegiado valenciano Martínez Munuera (misma adscripción que Mateu Lahoz) que aplicó un desigual criterio en las faltas y en las tarjetas. Es el mismo colegiado que debutará con el Barça en un derbi en el que consintió un alevoso pisotón del portero espanyolista Pau López a Leo Messi.

Las opciones del Atlético quedaban condicionadas al azar de un rebote, un remate aislado o de una desincronización defensiva del rival. Tampoco el Barça del primer tiempo mostró mayores argumentos, salvadas dos acciones iniciales de Ansu Fati, la segunda de ellas evitada por el defensor Unai Núñez cuando el meta no hubiera podido llegar al balón cruzado al palo largo. También en un golpe franco directo, en la distancia ideal que el rosarino estrelló contra la barrera con el tiempo casi concluso. La falta originó la tarjeta amarilla a Yeray, cuando los visitantes ya acumulaban cuatro, en un doble rasero arbitral. 

En el segundo tiempo el Athletic acusó mayor cansancio por estar más expuesto a correr sin balón y no disparó entre los tres palos hasta la jugada que produjo el desenlace. Ya en el primer período solo había contabilizado un tiro sin peligro de Raúl García.

El FC Barcelona concretó tres jugadas con claras posibilidades de gol. En la primera un centro retrasado a ras de hierba de Sergi Roberto lo remató Griezmann. La segunda un pase profundo al espacio de Arthur para el disparo de Messi. En ambos casos salvó el guardameta alargando el pie izquierdo cuando el tanto parecía irremisible. Fueron dos meritorias acciones de portero de balonmano.

Entre estas dos intervenciones tuvo protagonismo el colegiado y el VAR que no apreciaron penalti en un desplazamiento de Capa con el hombro a la espalda de De Jong cuando se disponía a rematar en el área pequeña. Jugada que se corresponde con esas decisiones a la carta que miden subjetivamente la intensidad de la acción punible para decretar el posible castigo. 

Piqué fue un implacable marcador de Williams, salvo en una jugada que se le escapó y le costó una tarjeta por agarrarle por la camiseta. Tuvo que ser sustituido por Umtiti y el equipo se recompuso con la entrada de un segundo central zurdo. Tercer cambio que impidió el concurso de Arturo Vidal, que calentaba en la banda contrariado y con cara de pocos amigos. Más liberado el delantero, llegó el gol.  

La sanción por acumulación de cartulinas en el segundo ciclo ya privaba a Piqué jugar en el estadio Benito Villamarín, en liga frente al Betis. Esperemos que el percance no prolongue la ausencia.  Una plantilla muy mermada que no está para perder “un llençol en cada bugada” (una sábana en cada lavado). Valga el símil.

Unas semifinales inéditas con los vascos Athletic Club y la Real Sociedad junto al sorprendente Mirandés y el Granada, ambos colados a la fiesta de rondón. 

Pudo haber más acierto para amarrar la victoria, pero la actitud de los futbolistas barcelonistas fue irreprochable, lo que da una tregua momentánea al momento de dificultad extrema que atraviesa el equipo que ha visto en este incipiente año 2020 como ha perdido la Supercopa de España, la Copa del Rey y ha sido apeado del liderazgo en LaLiga.  

El azar es un factor inherente al juego que hay que aceptar. Lo innegociable es la actitud en la que los futbolistas en San Mamés obtuvieron una nota alta. O así piensa nuestra pluma.

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Athletic Club 1 FC Barcelona 0, protagonistas y gol

Athletic Club: Unai Simón; Capa, Yeray, Unai Núñez, Iñigo Martínez, Yuri; Dani García, Vesga (Vesga, m.66); Muniain (Aduriz, m.77), Raúl García (Ibai, m.89) y Williams.

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué (Umtiti, m.80), Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets, De Jong, Rakitic (Arthur, m.69), Sergi Roberto; Messi y Ansu Fati (Griezmann, m.57).

Goles: 1-0, m.93: Iñaki Williams.

Árbitro: Juan Martínez Munuera (Comité Valenciano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Yeray (m.44), Vesga (m.53) y Dani García (m.63), y a los visitantes Semedo (m.6), Messi (m.40), Alba (m.40), el técnico Quique Setién (m.41), De Jong (m.56), Piqué (m.72) y Arthur (m.81).

Árbitro VAR: Alejandro Hernández Hernández (Comité de Las Palmas)

Incidencias: Partido de cuartos de final de la Copa del Rey disputado en un Estadio de San Mamés prácticamente lleno por 49.154 espectadores, récord en el nuevo campo bilbaíno.