A bote pronto

Arturo Vidal como moneda de cambio

El brasileño Paulinho llegó al FC Barcelona la temporada 2018-19 para inyectar músculo al centro del campo blaugrana. Cumplió con creces su misión de “jugador número doce” e, incluso, contribuyó al índice goleador con sus goles.

Una operación económica de interés mutuo del jugador y de la Institución lo llevó a la Superliga China para enrollarse a las filas del Guangzhou Evergrande FC. Nada que objetar a una operación que venía regida por las leyes del mercado, que sumaba y repartía beneficios.

La secretaría técnica del FC Barcelona a contrarreloj encontró un recambio de similitudes características en el jugador Arturo Vidal, un ilustre veterano que ofrecía un currículo ganador impresionante y una gran experiencia en el fútbol europeo.

El chileno es un triunfador nato que acumula ocho campeonatos de liga consecutivos en la serie A de Italia, en la Bundesliga y en LaLiga. Cuatro con la Juventus de Torino, tres con el Bayern de Münich y uno con el FC Barcelona, a la espera de culminar este segundo en juego y liderando la clasificación general, para seguir adicionando récords a escala mundial.

No cabe duda que se trata de un futbolista talismán, que posee ese gen ganador tan necesario en la alta competición. Es ese tipo de deportistas que se ganan el favor de afición por su espíritu de sacrificio, por la generosidad en el esfuerzo y por la perseverancia en los objetivos globales que los hacen propios. Aporta equilibrio a una plantilla más consagrada con la posesión del balón que en la conjura para el rescate. 

Tiene una ficha alta, ha cumplido la edad de Cristo, 33 años, y varios equipos de diferentes campeonatos han preguntado por su situación deportiva con el ánimo de incorporarle a su proyecto. En las circunstancias de precariedad económica en los que se mueve el Club catalán, no le hace ascos a un traspaso ventajoso que aporte unos millones de euros y libere una nómina elevada. También vale como moneda de cambio en las gestiones hacia objetivos de fichajes que se consideran prioritarios.

El chileno es, sin duda, el ejemplo perfecto de un profesional honrado a carta cabal, que se deja sobre el césped la última gota de sudor en defensa de una camiseta que defiende a capa y espada. Esa exuberancia física le ha restado, injustamente, una valoración más equitativa de sus virtudes técnicas que ha labrado en una larga carrera al máximo nivel.

En este final de liga, interesan jugadores tipo Arturo Vidal que contagian al grupo de ese hálito impulsor para superar las piedras del camino. Se disputarán los encuentros con las gradas vacías, pero los futbolistas deben sentir el pálpito de los aficionados desde sus hogares domésticos.

Once finales de liga y hasta un máximo de seis de Champions League, donde gladiadores como Arturo Vidal tendrán mucho que aportar en el éxito colectivo. En escenarios complicados, su experiencia, arrojo y osadía pueden transmitir seguridad y confianza grupal. Para rematar la faena ya estará el “number one”, Leo Messi.          

Como hemos ya referenciado, la liga está partida en dos. Hasta la jornada 27, en su proceso natural, dio un líder, el FC Barcelona. Ahora se produce un enclave atípico que rompe los registros y los altera sustancialmente, ello a beneficio de los que procurarán que se produzcan alteraciones.

Se requerirá de una gran fuerza mental para reanudar una competición insólita, con las precauciones higiénicas de un virus global que está dejando un reguero de víctimas. En una guerra que acabará derrotado, pero con el dolor de algunas batallas con heridas irrecuperables que dejan un dolor indescriptible, con nombres y apellidos de varios centenares de miles de personas en el mundo. O así piensa nuestra pluma.

Twitter: @albertgilper 

Facebook: Barça universal

www.planetaDeporte.es