A bote pronto

Arthur Melo el rebelde

Cuando las cosas se hacen mal acostumbran a tener un resultado fatalista. Y esto ha pasado con el futbolista Arthur Melo, que se ha declarado en rebeldía, negándose a volver a la disciplina del FC Barcelona para completar la temporada de acuerdo al contrato firmado.

Arthur llegó al Club hace dos temporadas con la aureola de convertirse en la reencarnación de Xavi Hernández. Dio esa impresión inicial, porque ofrecía dinamismo, reclamaba el balón reiteradamente y lo protegía fuera del alcance del rival para proceder a enhebrar el fútbol preciosista que está en el ADN culé.

Poco a poco, se fueron desvaneciendo tan positivas sensaciones porque el brasileño rebajó su aportación sobre el terreno de juego, bajando en intensidad y resultando poco influyente.

Por si fuera poco, el comportamiento fuera del terreno de juego empezó a dar muestras de escaso rigor disciplinario y dio la sensación que la noche barcelonesa le confundía demasiado.

Las intenciones de futbolista y Club iban por caminos divergentes, pues el jugador solicitaba una mejor contractual amparándose en promesas incumplidas y la Entidad pretendía un traspaso suculento, aprovechando su aún buena cotización en el mercado.

Se crisparon las relaciones y el jugador apostó por cumplir su contrato que tenía duración hasta el 2024 y una cláusula de 400 millones. Al final, este junio, dio su brazo a torcer porque poderoso caballero en Don Dinero, valga la frase quevediana. La oferta económica de la Juventus, alimentada por unas ventajas fiscales importantes, convencieron al futbolista.

A sus 23 años firmó a partir de la próxima temporada por el equipo piamontés y la transferencia tuvo un valor contable de 72 millones de euros. Un tanto ficticio porque tiene el condicionante de que el Barça adquiera los servicios de Miralem Pjanic de 30 años por 62 millones de euros, lo que significa una plusvalía de 10 millones, aunque las maniobras contables permitan un beneficio mayor al periodificar la compra por el número de años del nuevo contrato.

Al traspasar a un futbolista en plena competición jugándose los dos títulos más importantes se asumían unos riesgos, no del todo imprevisibles atendiendo la hoja de servicios de Arthur.

Y así ha ocurrido para dar la razón a los agoreros. El jugador bajó de rendimiento por lo que Quique Setién le apartó de las alineaciones. Siendo reserva en el Camp Nou frente a Osasuna y con el título de liga aún en juego, se le descubre bostezando en la zona de reservas en una actitud de falta de respeto que exasperó, al unísono, a los compañeros, a la directiva y a los aficionados.

El último partido de liga frente al Alavés adujo molestias en el tobillo para auto descartarse. Así de crudo lo expuso un escéptico Setién en la rueda de prensa previa al partido y no hubo ningún parte médico del Club que certificase ningún percance.

Conclusa la liga, el Club programó una semana de descanso vacacional a sus futbolistas para reparar fuerzas y energía mental para disputar la Champions League.

Arthur se trasladó primeramente a Ibiza, pero tomó después rumbo a su país con el ánimo de no volver. El lunes en lugar de estar en las instalaciones del Club para proceder a las pruebas del coronavirus, seguía en Brasil y comunicando al Club que ya no se va a incorporar a la disciplina blaugrana.

Arthur ha cometido una falta grave de acuerdo al convenio de LaLiga y la Asociación de Futbolistas Españoles – AFE – y ello le acarreará una suspensión de empleo y sueldo. La falta podrá calificarse de muy grave con el paso de los días y llegar al despido. Es posible que las partes alcancen un acuerdo, admitiendo, eso sí, que el futbolista ya no vestirá más la elástica blaugrana.

Triste final de un futbolista que no consigue triunfar en el Barça y que se ha cavado su propia tumba. Por contraste, el bosnio que jugará en el Camp Nou el próximo curso, está dando una lección de compromiso con su actual Club, la vecchia signora, y se ha proclamado nuevamente campeón del scudetto.

Otro borrón en la calificación del muy cuestionado secretario técnico Éric Abidal y su adjunto Ramon Planes al gestionar una plantilla muy corta de efectivos para afrontar la dura temporada.

En partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League frente al Nápoles son bajas seguras los centrocampistas Sergio Busquets y Arturo Vidal sancionados y no podrán estar Carles Aleña, cedido al Betis en el mercado de invierno, Carles Pérez traspasado a la Roma ni el auto excluido Arthur Melo.

Al tiempo, los defensas Lenglet y Araujo y el delantero Griezmann arrastran problemas físicos, mientras son bajas los lesionados Dembélé y Umtiti y tampoco puede jugar Martin Braithwaite, al no poder estar inscrito en la competición europea.

Gran complicación para el técnico ya que su plantilla se queda en cuadro, como la figura geométrica de su camiseta en este curso. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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